CAPITULO 13

2561 Words
NARRA VALENTINA – Pero que mierda ¡dios santo! Mírate Valentina estas empapada hasta las puntas, maldición hace demasiado frio y aquel chico es demasiado bruto y demasiado imbécil –dije en un momento de histeria mientras sentía a mi cuerpo congelarse hasta los huesos, no podía prender la calefacción porque me resultaría peor en cuanto saliera otra vez del auto, ¡maldición! ya era tarde si Alex y mi mamá ya habían llegado seguro me regañarían y me preguntarían donde había estado. Durante todo el camino pensé en mil maneras diferentes para dar una explicación razonable y creíble... Para cuando llegué a casa ya eran casi las nueve y diez, pero cómo no vi el auto de Alex en el garaje pensé que me había salido con la mía. –Dios frio, frio hace demasiado frio –iba susurrando al sentir la ropa mojada y fría contra mi piel ¡aag! El algodón pesaba y se sentía demasiado incomodo mientras me dirigía a las escaleras. –¿Dónde estabas? – Escuche una voz femenina desde arriba de las escaleras ¿cómo era que mamá estaba aquí y el carro de Alex no? –Fui… –Que se supone que iba a inventar ¡acuérdate, acuérdate! –Valentina te pregunte es la última vez que te lo pregunto ¿Dónde estabas? –grito la última palabra. –Mamá por si no lo has notado vengo empapada te agradecería me dejaras cambiarme y después te doy todas las explicaciones que quieras me estoy muriendo de frio. –ya me era imposible no castañear los dientes, empecé a subir las escaleras, mientras sentía a mi cuerpo temblar y el maldito algodón pesaba casi mí mismo peso, pero claro ni siquiera eso conmovió a mi mamá. –Contéstame ya Valentina –me grito –Bien quieres saberlo de acuerdo te lo diré… –Grite al tiempo que ponía a mi cerebro a trabajar con una velocidad de la que no me creía capaz qué diablos le iba a inventar. –Te estoy esperando –contesto gritando. –Pues si me dejas de gritar creo que te diría pero no me das ni tiempo de respirar que parte de tengo frio aun no te queda claro –Grite, en respuesta vi como su rostro se tornaba rojo y su mirada se volvía de esas que solían ponerme la piel chinita eso era señal de que me callara la boca o de un momento a otro tendría estampada su mano en mi rostro, controle el tono de mi voz aunque por dentro la estaba insultando de una y mil maneras diferentes del coraje que traía atorado desde que me había topado con aquel imbécil en la farmacia sabía que no sería bueno desquitar mi coraje con mi mamá pero ¡ella empezó! Asique a la mierda con controlarme tome aire y conté lo mejor que se me ocurrió –Fui a la farmacia mamá, pero en el camino… mi auto se paró no supe que le paso, y trate de encenderlo y como no prendía y no llevaba un estúpido paraguas me moje toda estuve… –Porque no me llamaste a mí o a Alex –grito, hija de su madre intente controlarme, pero era como si me hubieran quitado el derecho de dominar mi cuerpo. –Porque no llevaba mi teléfono ¡PERDÓN! Para la próxima le preguntare al auto si tiene planeado dejarme a mitad del camino –dije con sorna, mientras levantaba retadoramente el mentón, escuche como se abría la puerta del garaje… Alex ya había llegado. – Cuida tu lenguaje Valentina soy tu madre y me vas a respetar o te voy hacer respetarme… – Pues tu déjame en paz, te dije, te lo dije bien claro cuando llegue ¡Tengo frío! Pero tú no me dejaste irme a cambiar al contrario empezaste como loca a gritarme. – ¡Respétame! –Grito furiosa. –¡No me grites pues!, porque te pones así no soy una niña mamá ya casi tengo dieciocho años ya no me puedes controlar como cuando era una mocosa de diez años. –dije gritando ya estaba furiosa y sentía como mi estómago se hacía nudo de puro coraje y todo por una idiotez. –Mientras vivas en mi casa y seas menor de edad sigues siendo mi responsabilidad y no harás nada, nada que yo no quiera que haga llego a la casa y no te encuentro te marco al celular y apagado… –Te dije que no lo llevaba, porque no tenía batería –la interrumpí gritando más fuerte que ella. –Estoy aquí desde las ocho Valentina, Alex y yo estábamos preocupados, marcamos a todos tus amigos y nadie sabía nada de ti, Alex tuvo que salir a buscarte y tu muy tranquila… –¡Tranquila! oh Melanie puedes decirme de todo menos que estaba tranquila –la interrumpí nuevamente llamándola por su nombre –Créeme estar afuera con esa lluvia esperando a que alguien me ayudara no fue tranquilidad y mucho menos terminar toda mojada… Ahora si no te importa me largo a cambiar y bañarme porque discúlpame, pero no veo de que te sirve gritarme y gritarme, con eso no vas a cambiar nada solo empeorar las cosas– y para poner más sal a la herida agregue –A veces creo que soy mucho más madura que tu ¡ah! Y no te preocupes, que te informo ahora que para cuando termine la prepa me pienso ¡largar a Londres! Creo que es tiempo de irme con papá ya estuve mucho tiempo contigo –dije encaminándome a mi cuarto con paso airado– ¡ah! Y otra cosita– me di media vuelta y la observe con el mentón bien arriba– espero con ansia el día en que me digas ¡porque putas te divorciaste de él! –grite y al momento entre en mi cuarto cerrando de un fuerte portazo, estaba temblando y sabía que si no me retiraba ya, se me acercaría y me dejaría bien marcada la cara por la tremenda grosería que había gritado en su cara ¡oh dios, dios ahora si estaba en problemas! Una vez dentro me di la vuelta para observar la puerta a fuera se escuchaba un silencio absoluto, mire la puerta con odio puro, bien no era el momento, pero en este momento tenia los nervios de punta y cualquier cosa me irritaba demasiado le hice unas cuantas señas groseras a la puerta como si fuera mi mamá ¡era estresante callarla!, esta vez no iba dar mi brazo a torcer no pediría disculpas ella había empezado, era seguro que en un par de días se le pasaba… quizá no debí agregar lo de mi papá, no ya lo hiciste y a la mierda lo hecho, hecho está, además no era la primera vez que le preguntaba porque se había separado de papá, claro lo único que no había hecho había sido decir una grosería frente a ella. NARRA ALEXANDER –¿Dónde diablos estas Valentina? –susurre abrí la puerta del garaje y cuando la puerta se levantó por completo vi su auto dentro, respire y sonreí mientras el estrés abandonaba al fin mi cuerpo. Cuando me baje del auto escuche como Valentina y mamá se gritaban una a la otra contestándose con más fuerza mutuamente cerré la puerta y me encamine lentamente hacia la sala principal de donde provenían los gritos, cuando llegue me di cuenta de que se encontraban en la segunda planta al inicio de las escaleras, al parecer nadie se dio cuenta de mi presencia porque se siguieron gritando durante un buen rato más, hasta… –A veces creo que soy mucho más madura que tu ¡ah! Y no te preocupes, ahora te informo que para cuando termine la prepa me pienso ¡largar a Londres! Creo que es tiempo de irme con papá ya estuve mucho tiempo contigo –dijo –¡como que se iba! Ella dijo que me daría tiempo ¿estaba jugando conmigo?... no, no lo hace lo dijo porque estaba furiosa Alex solo por eso– ¡ah! Y otra cosita–– espero con ansia el día en que me digas ¡porque putas te divorciaste de él! –grito –Oh dios Valentina te metiste en serios problemas –susurre al tiempo en que venía a mamá que se había quedado petrificada en el inicio de las escaleras, observe como tomaba aire y daba media vuelta para irse a su habitación. Subí las escaleras y me dirigí al cuarto de Valentina, esperaba que la puerta estuviera cerrada pero cuando gire el pomo me di cuenta que este no tenía seguro abrí la puerta y me encontré el cuarto vacío, escuche como el agua caía del cuarto de baño me acerque a la entrada del baño pero para cuando iba a entrar el agua había dejado de correr y escuche como segundos después unos pasos se aproximaban a la puerta, me aleje corriendo y me senté en la cama, vi como salía envuelta con una toalla en la cabeza y el cuerpo. –Alexander… que rayos haces aquí–dijo –Vaya forma de hablarme después de lo que paso hace unas horas… –No, no, no te me acerques hablo enserio mamá puede entrar en cualquier momento. –Ese no es problema –murmure antes de dirigirme a la puerta y poner el seguro, después di media vuelta y me dirigí a ella con paso apresurado –Ya tomaste la pastilla –le pregunte al tiempo que la levantaba en brazos. –No, apenas me la iba a tomar, fue por eso que salí pero no se lo pensaba decir a mamá por eso me invente lo del auto. –Sabias que estaba ahí, eh. –Sí, te escuche entrar. –Hmm creo que ya que no te has tomado la pastilla –junto mi frente con la suya y acaricio su nariz con la mía –Podríamos… –Podríamos… ¿Qué? –susurro contra mis labios. –Ya sabes… –dije antes de tomar su labio superior y besar sus labios–Podríamos repetir lo que hicimos en la mañana ¿estás adolorida? –pregunte separando mis labios de los suyos y mirándola a los ojos. –No, solo siento una pequeña incomodidad, pero nada de dolor. Después de eso nadie hablo le bese los ojos, la punta de la nariz y sus labios la puse de rodillas en la cama y desate la toalla que sostenía su cabello al hacerlo soltó un suave y profundo olor a flores su olor era dulce, dulce y embriagador. Me saque la chaqueta negra que traía y después separe mis labios solo unos instantes para que ella me sacara la camiseta blanca por el cuello, me volví a inclinar hacia adelante y bese sus labios mientras Valentina desabrochaba mi pantalón yo con las puntas de mis pies me sacaba los zapatos, cuando mi pantalón cayó junto con mis bóxer la fui recostando contra la cama a la vez que desataba el nudo de la toalla que la protegía, una vez completamente desnudos ambos me gire en la cama hasta quedar de espaldas y ella encima de mí. –Subete –dije –¡Estás loco! –susurro ella. La tome por las caderas al tiempo que miraba para colocarla en la posición correcta, sentí como mi ingle encontraba la entrada de Valentina y lentamente me introduje en ella hasta verme desaparecer por completo sentí como sus músculos internos se abrían ¡aun era demasiado estrecha!, Valentina por instinto empezó a menear las caderas hacia delante y hacia atrás haciéndome entrar aun más profundo en ella. –Valentina…–gemí y atraje su cabeza hacia abajo para juntar mis labios con los suyos, empecé a levantar mis caderas para entrar más profundo, me di la vuelta hasta quedar encima de ella y empecé a embestir con frenesí, mientras ella enrollaba sus piernas alrededor de mi cintura tomando impulso para recibir mis embestidas, justo cuando sentí como se acercaba al clímax me detuve y empecé a moverme lentamente –Alexander, por favor –suplico mientras se acercaba al clímax lentamente. –Aun no Valentina espera –yo apenas iba empezando eh iba hacer que ambos termináramos saboreando esto –Por alguna razón me pongo creativo contigo amor… –gemí cuando sentí como sus músculos internos me retenían dentro de ella mientras alcanzaba su propio clímax. –Valentina no… –gemí, ella empezó a levantar las caderas mientras yo me quedaba paralizado de placer. –¡Sí! –Grito cuando alcanzo el clímax, hundió su cabeza en mi hombro y lo mordió enviándome sensaciones nuevas por todo el cuerpo ¡por dios!, empecé a embestir con mayor fuerza sin darle tiempo a Valentina de recuperarse del primer orgasmo, Valentina hundió su cabeza en mi cuello y gimió profundamente dirigí una de mis manos a su cintura y levante sus caderas para poder entrar más profundamente, sentí como ella se retiraba y la sujete mas fuerte por las caderas. –Alex ¡basta! Dioses –gimió antes de levantar las caderas hasta hacerlas chocar con las mías, retiro su cabeza de mi cuello y busco mis labios mientras mis embestidas se hacían más fuertes y profundas, solté un fuerte gemido cuando sentí como todo el cuerpo de Valentina se tensaba preparándose para el segundo orgasmo apretándome dentro de ella mordí fuertemente su labio inferior hasta que sentí el sabor metálico de su sangre y salía un nuevo gemido de mis labios y de los de Valentina hundí mi cabeza en su cuello y gemí profundamente mientras apretaba mis labios para evitar gritar, Valentina hecho la cabeza hacia atrás levantando la caderas mientras se apoyaba con los talones y la cabeza levantándose hasta más no poner, mientras me apretaba en su interior y yo derramaba mi semilla en ella, después de un momento la sentí quedar flácida entre mis brazos temblando ligeramente en ellos, al tiempo que yo me derrumbaba sobre ella, metí mis manos por debajo de su cintura y la abrace con fuerza pegándola más a mi cuerpo. –Me voy a tener que bañar otra vez –dijo contra mi frente para después apoyar su mentón en mi cabeza, mientras su mano subía y bajaba por mi espalda. –Sabes que te amo ¿verdad? –dije, y esperaba con ansia que ella dijera lo mismo, ya me había dicho que estaba enamorada y me había dicho que me amaba, pero esto era algo diferente algo dentro de mí quería ansiaba que ella lo dijera sin que yo se lo pidiera… –Gracias… –contesto dirigí mis ojos hacia la puerta pasando saliva ¡que esperaba! Que me digiera “te amo” eso esperaba, Valentina debió sentir mi frustración porque de repente me rodeo con sus brazos hasta apretarme todo lo posible a ella. –Te quiero Alexander, si no te quisiera nunca habría estado o estaría a si, contigo solo dame tiempo, para mí, es muy difícil decir…ya sabes, pero no dudes que te quiero…–la sentí tensarse bajo mi cuerpo, parecía como si confesarme eso le costara mucho, en ese momento la amé más, era una terca, caprichosa, berrinchuda… pero ahora entendía su miedo, ahora si lo entendía.
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