NARRA ALEXANDER
Durante la cena nos dedicamos a enviarnos miraditas, haciendo que nuestros rostros tuvieran una sonrisa permanente, sinceramente estaba en otro mundo, solo de pensar que de ahora en adelante la podría abrazar, mimar y… porque no también besar y saber que ella me correspondiera, me bastaba ¡por los dioses! Ni siquiera note la cena que mamá había preparado, bien podía haber comido chile habanero y seguir con mi cara de idiota en el rostro…
–Valentina, lava los trastes, mientras recojo la mesa y Alex no te quedes ahí mete al congelador los restos ¿…y ya le dieron de comer a Nina? –Ni siquiera me había acordado de alimentar a Nina… Nina era una hermosa perrita labradora de cinco meses de edad, tenía el pelo color chocolate y los ojos marrones oscuros… un regalo de Lucas un amigo de Valentina.
–No, no me acorde ya le pongo… –conteste a la vez que me dirigía a la cocina y lanzaba una mirada pensativa a Valentina, habría sido Lucas, uno de los amigos cariñosos o habría sido él con quien ella pudo haber… no Lucas no podía ser, él había sido novio de Regina y entre amigas nadie andaba con un ex-novio, tome la bolsa que tenía las croquetas de Nina y me dirigí al patio, aun llovía horrores y la pobre estaba acurruca en su casa…
–Nina, ven cariño –dije, la pobre estaba tan asustada por los truenos que cuando salió le temblaba ligeramente el cuerpo y sus orejitas se balanceaban de un modo cómico, le acaricie las puntas de las orejitas me encantaba porque siempre que las tocaba en estos tiempos estaban frías–Tienes miedo preciosa, ven acá –dije al tiempo que la cargaba y le acomodaba su suéter color durazno –Papi lamenta haberse olvidado de alimentarte, pero mira croquetas a que perrita fea le gustan las croquetas –le dije mientras le plantaba un beso en la cabeza…
–Ni creas que te besare después de eso –escuche la voz de Valentina decir detrás mío, mientras me sonreía.
–¿Cuánto tiempo llevas ahí? –Dije sonriendo y dejando a Nina en el suelo, a la vez que tomaba su tazón y lo llenaba de croquetas –Que no se supone que deberías lavar los trastes…
–El tiempo suficiente para escucharte decir a Nina que eres su papi, pero tanto ella como yo te informamos que ya tiene un papá… –fruncí el ceño ante su respuesta – Y si se supone estaría lavando los trastes, pero el agua esta para congelar las manos y me la han perdonado por esta vez…
–¿Quién es su papá?
–Lucas, es nuestra bebé –contesto con toda naturalidad, celos en uno, dos, tres…
–¿Lucas? ¡Vaya! Y eso porque…–pregunté con la voz más normal que pude.
–Pues porque él me la dio, Alex hace frio horrible aquí te veré a dentro –la tome por el brazo mientras observaba a mis papás desde la ventana para asegurarme de que no escucharan nada, cerré la puerta y la pegue a la pared ocultándonos de nuestros padres.
–¿Qué diablos te pasa ahora? –Su voz sonaba realmente molesta –No te haces una idea de cómo me enfada que me jales del brazo en cada maldito momento y aun mas que me pegues contra una maldita pared fría, quítate de encima y déjame pasar.
–¿Tú y Lucas tuvieron algo que ver?
–Te informo me enfada demasiado que los hombres sean tan celosos por algo que no fue en su tiempo… y si bebé tuvimos que ver, pero no paso a mas tan solo…
–Era el novio de Regina no puedo creer que te metieras con él qué clase de amiga eres para salir con el ex de tu “mejor amiga”, como mierda la vez a la cara…
–¡Ya cállate! – me grito cuando la lluvia se volvió más fuerte y ruidosa–Que te importa, ahora estoy contigo ¿no? –me dijo mientras mi mente hacia cuentas, Nina fue reglada por Lucas hace ya cinco meses y en ese tiempo aun andaba con Regina eso quiere decir que ¡Lucas le ponía el cuerno con Valentina!
–Tú, salías con Lucas a la vez que él salía con Regina ¡le quitaste el novio! –le grite histérico ¡mierda! No como era posible que ella le hiciera eso a su mejor amiga– Y después mandaste a la mierda a Lucas ni siquiera fueron novios, cuál era el propósito…
–Quizá perdí el interés porque dejo de ser novio de Regina, además era demasiado celoso, cree que puede manejar mi vida a su antojo y decidir con quién o quienes puedo salir y eso es todo lo que te diré ¡punto final de la conversación! Ahora quítate y déjame entrar tengo frio.
–Le robaste el novio –susurre apartándome de ella y mirándola con reproche.
–¡ja! Por favor evítame la escena quieres en verdad es muy fastidiosa, además que no es lo mismo que estoy haciendo con Megan… quitarle en novio –dijo con sorna, mientras yo la miraba en silencio –Lo vez tengo razón y ahora si quieres terminar… o como sea que se le diga a lo que “tenemos” estaré de acuerdo contigo, y si me aceptas tal cual soy entonces te acercaras y me darás un beso, de ser que elijas la primera… evítame el tener que escuchar un sermón.
–Quiero que me seas fiel... –empecé a decir, pero me interrumpió
–La fidelidad no se pide, si de verdad me enamoras créeme no querré estar con nadie más. –Eso era verdad pero no había nada que me quitara los malditos celos, le tenía confianza de eso no tenía ninguna duda, pero cuando la desenmascare con lo de Lucas, ella me lo confirmo sin dudar, era sincera le gustaba que digieran la verdad siempre… entonces porque le hizo eso a Regina.
–Acepto –dije mientras una sonrisa se posaba en mis labios –Perdón olvide que no era así como debía aceptar, verdad –mencione atrayéndola hacia mi cuerpo, rocé sus labios con los míos para después capturar el labio superior uniendo así nuestros labios, la empuje contra la pared para alejarnos lo más posible de la ventana y evitar que nuestros papás nos vieran, bueno vaya mujer en la que posaste los ojos Alexander ahora tenías que… ¿que tenía que hacer? Ni la menor idea, ahora lo que quería hacer era besarla, eso era lo que tenía que hacer…
*Domingo*
Fue un domingo relajado toda la familia estaba en casa y aunque el clima siguiera igual, nada cambia las rutinas, desayunar en familia, comer en familia y después la tarde era lo que cada uno quisiera hacer y eh aquí donde radicaba el problema, no era fácil esconder los celos aun cuando no era para tanto, pero ahora era imposible, Valentina saldría a ver una película con sus amigos y aunque conocía a casi todos, eso no quitaba que me diera celos no poder estar con ella toda la tarde, digo, se supone que somos… casi novios pero…
–Déjalo ser Alexander –me había dicho después de recibir la llamada, estaba en mis brazos en mi cama acostada mientras veíamos la lluvia golpear contra la ventana y la televisión encendida –No planearas controlar cada minuto de mi vida verdad porque yo te daré tu espacio cariño y espero me des el mío.
–¿Qué acaso me lees la mente?
–Te leo ese ceño tan fruncido que si lo haces un poco más convertirás tus cejas en una sola, está bien que quieras hacerlo y no me molesta, pero ni los casados están siempre juntos.
–Vaya nunca entenderé a las mujeres, unas quieren estar con su novio siempre y otras quieren su espacio–dije algo irritado y pegándola más a mi cuerpo.
–No te mates la cabeza entendiéndolas, solo amalas, pero también compréndelas –menciono frunciendo el ceño– ¡Es sencillo y difícil a la vez!
Pero nada de eso quitaba el hecho de que ahora estaba en el cine viendo quien sabe qué película y sobretodo no quitaría el hecho de que estaría con Lucas y para rematar que estaría con Ryan.
* * * * *
–Me encanto, Amanecer es sin duda una de mis películas favorita–dijo Valentina
–Lo dices por que sale Taylor Lautner. –dijo riendo Regina
–Claro dime quien no quiere a ese bombón andante…
–Fue la película más aburrida de mi vida, en todas siempre el objetivo es salvar a Bella, vamos la mujer es tonta o que, sinceramente me tiene harta, ahora casi tuvieron que desnudar a Taylor para llamar la atención del público –dijo Diane.
–Estoy de acuerdo contigo Diane –dijo Enrique
–Pues a mí me da igual –dijo Ryan que aún era amigo de Valentina.
–A ti siempre te da igual–respondió Valentina enlazando su brazo con el de Ryan.
–Pisa con cuidado donde te caigas me llevaras contigo–dijo sonriendo de oreja a oreja –aunque eso me recordaría a nuestra primera cita que fue un verdadero desastre. – menciono mientras entraban a un restaurante de comida rápida.
–¡Oh dios! nuestra primera cita fue un verdadero desastre, ¿Qué edad teníamos 14?
–Sí, apenas teníamos 14 años. –respondió
–¿Que les paso? –pregunto Lucas sentándose enfrente de Valentina.
–Pues resulta que Ryan estaba tan nervioso que cuando corrió mi silla para que me sentara la corrió más de lo normal y termino haciendo que me cayera y al hacerlo inconscientemente lo jale junto conmigo y él tomo el mantel de la mesa haciendo que las salsas y aderezos que estaban ahí terminaran sobre nosotros, total hicimos el ridículo–contesto Valentina. –Pero a pesar de todo ahora que lo recuerdo fue muy divertido fue la peor y la mejor cita que eh tenido.
–Después de eso me escondí de Valentina durante una semana, fue realmente penoso verla y recordar como había terminado nuestra cita, pero quien iba a decir que precisamente esa cita hizo que ella me dijera que, si quería ser mi novia, ¡ja! Tenías las mejillas sonrojadas cuando me dijiste que si ahora que lo recuerdo.
–Sí, y nuestro primer beso fue cuando terminaron las clases y cada uno se fue a su casa, te ofreciste a acompañarme hasta que llegaran mis papás haciendo que tu mamá esperara porque no querías dejarme sola. –conto Valentina mientras Enrique, Alex, Diane y Regina estallaban es carcajadas.
–Eso fue muy tonto… –dijo Enrique
–Que lindos –dijeron Diane y Regina al mismo tiempo
–Me hubiese encantado estar ahí y tomarles video…
–Nunca nos habían dicho nada y eso que nos conocemos desde hace mucho –dijo Enrique, aun con una sonrisa de oreja a oreja.
–A mi si me lo había contado Valentina, ese día me habló por teléfono y toda la semana estuvo buscando la forma de acercarse a Ryan sin que él saliera corriendo, para ella había sido su primera cita y la había tomado como la más linda de todas –dijo Regina con los ojos acuosos debido a las lágrimas que se le habían escapado cuando rompió en carcajadas.
–Si definitivamente fue la más linda… fue inocente y llena de nervios, lo juro dure toda una semana molestando a mamá para que me comprara ropa nueva, que recuerdo a mamá histérica porque me decidiera por uno de tantos jeans que tenía en frente.
–También lo fue para mí–dijo Ryan suspirando–Pero fue un infierno la semana que vino después creí que no querrías volver a verme después de mi patética actuación en el restaurante y cuando me dijiste que si fue como si mi corazón se hubiera parado por un momento –dijo mirándola a los ojos –Fuiste mi primera novia –sonrió de un lado.
–Ya se pusieron cursis– dijeron Enrique y Lucas con sonrisas que prometían molestarnos de por vida por lo que acababan de confesar.
La cena pasó rápidamente entre risas, anécdotas divertidas y recordando el pasado… haciendo que Valentina se olvidara por completo del drama que vivía en casa o mejor dicho con Alexander ¡que dios la ayudara no quería regresar a casa!... Sentía una sensación muy rara y nueva para ella era como si se le hubiesen metido murciélagos en el estómago y eso era decir mucho la última vez que había sentido eso había sido precisamente en su primera cita y su primer beso con Ryan.