–Alex… –susurro
–Dilo, vamos Valentina quiero escucharlo de tus labios, vamos amor dilo por favor.
–Te amo –dijo – No funcionara, imaginas como reaccionaran todos, nuestros amigos, mi papá, ¡Nuestros padres!, Dios Megan lo que pensara, por años hemos sido amigas y ahora esto… esto es pasajero no vale la pena perder amistades por algo que con el tiempo, yo no veo futuro a esto, es que es una locura mierda, si lo ha sido desde que nos besamos quizá solo sean las hormonas, quizá no…
–Ah Dios no, no volvamos a caer en esto Valentina, tú me quieres ¿no? –ella asintió– Entonces que importa lo que los demás piensen, espera– la interrumpí cuando vi que iba a hablar– Te propongo algo, crees que esto no durará, que solo será pasajero, entonces tengamos eso pasajero en secreto vamos, yo no quiero a Megan si sigo con ella es por costumbre, déjame demostrarte que esto puede llegar a ser algo más que pasajero ¿qué dices corremos el riesgo?
–Valentina, Alex… ¿Dónde están? –Escuche a papá desde la planta baja gritar, ¡Mierda! No podrían haber llegado en mejor momento.
–Es papá…
–Y mamá –dije.
–Será mejor que me vaya…
–Valentina me debes una respuesta y la quiero ¡Ya! –dije sosteniéndola del brazo.
–Alex, déjalo quieres.
–No, no quiero… no perdemos nada –A la mierda si nos veían nuestros papás pensé un segundo antes de jalarla y pegarla a mi cuerpo, tome su rostro con una mano y la otra, la enrolle en su cintura pegándola más a mí.
–Alex ni se te ocurra con nuestros papás aquí… –me aleje de ella y me dirigí a la puerta la cual cerré con seguro, mientras un trueno resonaba por toda la casa, me di la vuelta y me dirigí nuevamente a ella esta noche iba a conseguir que ella me diera la respuesta que buscaba y en esa respuesta yo no aceptaba un “no”, la jale hacia mi cuerpo pegándola, notando como levemente sus ojos se tornaban de un verde oscuro, baje lentamente mi cabeza y capture sus labios, mi dios era la primera vez en años que los tomaba siendo consientes ambos de esto, no sé que me pasaba pero simplemente me dejo de importar lo que llegara a pasar, ya inventariamos alguna escusa por ahora solo quería concentrarme en besarla Alexander… Valentina escuche decir vagamente a mamá… Rodee su cintura con mis brazos levantándola levemente para que enrollara sus piernas alrededor de mi cintura, camine lentamente en la oscuridad, digiriéndome hacia la cama, colocando con mucho cuidado mis rodillas en la cama me fui dejando caer hacia adelante hasta quedar encima de Valentina me deslice de sus labios a su cuello dejando una sucesión de besos hasta chupar y morder su cuello consiguiendo que se volviera de un rojo intenso, lentamente regrese a sus labios mientras acariciaba sus piernas en ascenso y descenso calentando la fría tela que las protegía, fui subiendo mis manos hasta tocar sus pechos de los cuales sobresalían las puntas de sus pezones en evidente excitación, baje mis manos hasta encontrar la entrada de su blusa y empecé a ascender tocando la caliente piel que había debajo de ella, acaricie lentamente su cadera y recorrí toda la curva hasta llegar a su cintura para seguir ascendiendo hasta llegar al sujetador, deslice mis manos por su espalda disfrutando de cada estremecimiento de su cuerpo y de cómo su piel se ponía de gallina por donde iban tocando mis manos, Valentina arqueo su espalda permitiéndome desabrochar…
–Alexander –me separe de golpe al oír la voz de mi papá tras la puerta –¿Estás ahí?
–…Si– conteste –¿Qué pasa? –dije mirando a Valentina que tenía los ojos abiertos de par en par y los labios hinchados y rojos por mis besos todo eso sin contar su cuello que empezaba a tomar ligueros puntos rojos por como lo había succionado hacia un momento, me levante rápidamente y tire de su mano para ayudarla a levantarse.
–Alex ayúdame a abrocharme el sujetador–susurro a la vez que se volteaba y se levantaba la blusa mostrándome su espalda, sin querer evitarlo deslice mis manos por su espalda haciendo que sufriera un estremecimiento
–Mierda Alexander quieres dejarte de estupideces y abrocharme el sujetador–susurro
–No has visto a Valentina la hemos estado llamando y subí a su habitación, pero no está ahí- contesto mi papá.
–Está aquí papá solo que estamos viendo una película y nos da flojera pararnos a abrir.
-porque cerraron con seguro – me pregunto
–Fue sin querer no me di cuenta que lo tenía, pero en cuanto se acabe la película bajamos...
–Alexander no escucho ninguna tele prendida –Piensa Alex piensa…
–Es que creí haberlos escuchado llegar y le dije a Alex que ya habían llegado y por eso puso en pausa la película –me hizo señas para que encendiera la televisión, estire una de mis manos para tomar el control mientras con la otra evitaba que ella se abrochara el sujetador manteniendo pegada su espalda a mi pecho mientras tomaba su cintura por debajo de su blusa, encendí la televisión poniendo en el primer canal que pasaran películas le puse volumen en alto…
–Me gano, le dije que no eran ustedes y si eran –dije de la más normal mientras aventaba el control en la cama acaricie su espalda haciendo que su piel se pusiera nuevamente de gallina ¡amaba esto!
–Bien, su mamá prepara la cena en cuanto termine la película bajan a cenar ¿me oyeron?
–Si –contestamos al unisonó, mientras mis manos tomaban su blusa y la aventaba lejos…
–De acuerdo –dijo papá y escuchamos como sus pasos se hacían más y más lejanos.
…Lentamente deslice su largo cabello hacia la derecha dejando su espalda completamente al descubierto, deslice cada tirante del sujetador hacia los lados, acaricie sus brazos hasta sacar por completo el sujetador, subí lentamente mis manos y aun de espaldas a mí acaricie las hinchadas y excitadas puntas de sus pezones que ahora tenían un color cerezo, Valentina hecho su cabeza hacia atrás apoyándola en mi hombro mientras yo apretaba perezosamente, los hinchado cerezos, baje mi labios hasta posicionarlos en su hombro y besar la piel desde su hombro hasta el final de su cuello y ascender hasta el lóbulo mordiéndolo y succionándolo...Le di la vuelta lentamente hasta tenerla frente a frente
–No es justo no estás tan desnudo como deberías estarlo –dijo juguetona –Te gusto, hacerme sentir, como ratita miedosa y temblorosa cuando papá estaba tras la puerta no es así Alex –que si me gusto me encanto, la sensación de poder que sentí al sentirla temblar entre mis brazos…
–Dímelo otra vez Valentina, si quieres que continúe con lo que iniciamos dímelo…
–Que quieres que te diga –dijo mientras subía mi camiseta por mi abdomen
–Que me amas – dije con un hilo de voz mientras sus manos acariciaban mi abdomen.
– Yo, ya lo eh dicho, pero tú no Alexander.
–Ya sabes que sí.
–Que si ¿Qué? –dijo enarcando una ceja
– Que te amo, y que si me dice que me aceptas dejaría todo…
–Todo puede ser ¿Megan? –me pregunto.
–Nunca estaría con ella si puedo estar contigo, eso no lo dudes –dije firme, mientras desesperado me sacaba mi camiseta quedando desnudo de caderas hacia arriba, pegando mi torso a su cuerpo ¡dios! era caliente y definitivamente era lujuria.
–No, primero intentémoslo como dijiste, acepto Alex, no termines con Megan veamos si funciona y si no lo hace entonces no será porque no lo hayamos intentado yo me iré y seguiré con mi vida de la misma forma en que tu lo harás, ¿prometido? Aun tenemos dos meses, mas las vacaciones fácil son tres meses, veamos que pasa
–Prometido, tres meses para mostraste cuánto me amas y cuanto te amo, no voy a fallar Valentina… no lo hare– y no lo haría pero me la ponía difícil pasar la coraza que ella se había creado tras el divorcio de sus papás porque aunque ella no lo aceptara si la afectaba. Si fuera como todas las demás chicas ya habría aceptado, pero esa no sería mi Valentina, ella para todo iba con paso seguro y maldita fuera la cosa que no le saliera bien porque buscaba la forma de encontrarle sentido… ahora estaba confundida y era mi trabajo romper esas capas que se había creado a lo largo de su vida, ella ya no estaba sola y no lo estaría más. –Creo que será mejor ponernos nuestra ropa y bajar a cenar…
–¿Qué? –dijo mirándome con los ojos de par en par, esta no era mi manera de demostrar cuanto la quería, no así, tenía que ser especial demasiado especial y tenía que hacer que valorara el tiempo que pasaba conmigo, porque si no lo lograba y se iba por lo menos me aseguraría de dejarme bien clavado en su mente… y rezaba para también hacerlo en su corazón. –Primero casi me haces el amor con mi papá en la puerta y ahora así como así dices “cambiémonos y bajemos a cenar” tú cariño eres un idiota. –dijo con voz evidentemente frustrada mientras se ponía su ropa.
–Cariño, si no te ponías el sujetador y la blusa ten por seguro que mi “autocontrol” no hubiese sido muy duradero ahora mueve tu hermoso culito fuera de aquí –dije mientras caminábamos hacia la puerta –¡Oh mierda!
–¿Qué?
–Ya te viste el cuello… –dije.
–No ¿Por qué? ¿Qué tengo? –dijo regresando a mi habitación y mirándose en el espejo– Mierda, mierda, mierda Alexander como diablos supones que esconderé esto.
–Maquillaje –sugerí
–¿Qué? – Me miro como si hubiese perdido la cabeza –Dijiste maquillaje bruto que nunca le has hecho chupetones a Megan.
–Como te dije no la quiero, lo que implica que no soy tan cariñoso como se espera de alguien enamorado y me vas a decir quien mierda te hizo a ti como para que salgas tan experta –bien, si señor eran celos bienvenidos fueran, porque estaba seguro que esta mujer me los sacaría y a cada momento, pero si de algo estaba seguro era que ¡no me gusta sentir celos! –Te pregunte algo ¡contesta!, si mal no recuerdo terminaste con Ryan a los 16 y no volviste a tener novio… ¿o sí?
Valentina levanto sus cejas en forma interrogativa.
–¡Vaya! Pues Ryan me los hacía –dijo algo colorada, haciendo que la mirara mas fijamente no le creí ni el ¡vaya! – Alex no habrás esperado, que no tuviera “amigos cariñosos” verdad muchas adolecentes lo tienen nada serio –dijo cuándo iba a hablar quien mierda podía haber sido– Y no te diré, ahora necesito… una bufanda –bufandas cuando la vi usar bufandas pensaba intentando relacionar los días y lo “amigos” que pudieron haberle dejado chupetones.
–¿A dónde vas? –dije cuando la vi salir de mi cuarto
–Quieres prestar atención, dije que necesitaba una bufanda, bien pues iré por una…
–¿Quien fue... o fueron tus amigos? –me miro con cara de pocos amigos.
–ya déjalo, Alex lo que no fue en tu año no te hace daño.
–Tú, te… llegaste ah, ah ya sabes –me miro ceñuda para después abrir los ojos como platos.
–¡Por Dios! Lárgate de aquí morboso, que te importa, no te diré nada –dijo poniéndose roja como un tomate.
–¿Eso fue un sí? –morboso o no, no pensaba desistir, ella era terca, pero yo lo era más, de pronto vi como su mano se metía entre mis muslos y sentí un dolor pulsante en todo mi cuerpo ¡me estaba retorciendo a mis amigos!
–Eso es por cerdo, te dije que no tiene importancia eh insistes, bien vuelve a preguntarlo y no seré tan gentil. –dijo dando media vuelta y dirigiéndose a su cuarto.
–Gentil –susurre sin aliento –Si no tenemos hijos ya sabrás de quien es la culpa cariño.