CAPITULO CUATRO

1534 Words
Narra Valentina –¿Lo prometes? –le pregunte esperando que lo prometiera, ya había llegado el momento de aclarar todo, espere durante un largo minuto a que contestara. –Lo prometo. –Bien, entonces comeré rápido y hablaremos –le dije mientras él se dirigía a la puerta. –De acuerdo. –dijo mientras salía del cuarto. –Me quede ahí durante los próximos veinte segundos observando la comida, no tenía hambre sentía las manos frías y el estómago revuelto de nervios, me levante eh hice a un lado el plato con comida, me hice de todo el valor que me quedaba y me dirigí con paso decidido al cuarto de Alexander, si todo empeoraba lo único que tendría que hacer seria irme, con el tiempo todo cambiaria si me iba a estudiar a Londres me iría por cinco o seis años y el hecho de no ver más a mis padres, a mis amigas y a Alexander me ponía enferma, aunque si me iba seria empezar de nuevo, nuevos amigos, una nueva vida en la cual seguro no sería tan malditamente dramática... –Bueno Alex tranquilo no puede ser tan malo solo contesta con la verdad, y para que la verdad –La voz de Alex me saco de mis pensamientos, hablaba bajo pero podía escucharlo con claridad –Para que se termine burlando de lo que sientes ¡vaya! Que patético un hombre de 19 años le tiene pavor a enfrentarse con una chica de 17–¿Enfrentarse? – y que le vas a decir Nicholas, oye Valentina no te lo tomes a broma pero cuando cumpliste 15 ya empezaba a quererte y cuando te caíste practicando en el equipo de porristas y te cuide no te vi como hermana o cualquier estúpido sentimiento fraternal que se le parezca, –¿Qué? –susurre en voz baja – o no seguro se desmayaba o me gritaba que era un pedófilo, por verla como mujer y no como niña que era lo que era, que va, si era entendible su reacción de hace casi dos años ella apenas dejaba de ser una niña y pasaba a la adolescencia y tu pedazo de imbécil la besaste como seguro nadie la había besado, fue una suerte que no se asustara y corriera a los brazos de nuestros padres a contarles todo porque si ella no te hubiera detenido la follabas eso también se lo diré todo de una vez por todas… no, no espera mentira no lo harás mierda si lo haces seguro ahora si no me vuelve a hablar y se va a Londres para siempre y que pasaría quizá sea lo mejor vamos no sirve de nada seguir así de masoquista déjala que se largue que se vaya lejos eso sería lo mejor así podría empezar a olvidarla y quizá cuando la volviese a ver ya sea de otra manera… –Yo no quiero que me olvides –dije entrando por la puerta. ¡diablos! Sus últimas palabras me habían sacado de mi aturdimiento, yo no quería que él me olvidara, yo no me quería ir quería decirle que lo quería, que lo deseaba, lo deseaba como no había deseado a nadie, quería decirle que él fue la razón por la que Ryan y yo terminamos, después de que me beso fue para mí un choque de emociones, trate de besar a Ryan de la misma forma, solo una vez lo hice y fue el día que cumplió años Mirian, habíamos tomado a escondidas de sus familiares y termine levemente pasada Ryan que estaba en la fiesta me llevo a casa y justo antes de bajarme de la camioneta lo bese, lo bese pensando que era Alex… pero cuando me separe y vi a Ryan sentí ganas de correr hacia Alex y besar sus labios, semanas después había terminado con Ryan … –¿Tú me escuchaste? –dijo con voz temblorosa y poniéndose pálido, no sabía que decir tenía la lengua entumecida y ahora si sentía las puntas de mis manos frías. –Sí, te escuche, escuche todo lo que dijiste, Alexander yo… –No, no quiero que digas nada… ahórrate tus comentarios sarcásticos, ya me escuchaste ¿no? Enserio te planteas humillarme aun más… –Yo nunca haría eso, Alex en aquel entonces estaba asustada dije lo primero que me paso por la mente para alejarte para que me soltaras, no quería que me tocaras, no quería sentir tu cuerpo junto al mío me comporte como una inmadura creí que hacia bien al decir todo aquello yo…–mi voz sonó quebrada por todos los meses, años que esas palabras habían permanecido en mi garganta, ¡Mierda!, mis ojos y mi garganta empezaron a arder, sentía como mi garganta se contraía causándome dolor , y mis ojos se cristalizaban nublándome la vista–… Alex no quiero irme, no quiero que me olvides no puedo cambiar el pasado pero puedo cambiar mi presente y mi futuro yo no sé si aún me ames o por lo menos me quieras… lo que sé es que te arriesgaste hace dos años y ahora es mi turno… cuando termine con Ryan no fue porque me haya enamorado de otro chico, fue porque tenía alguien metido en la cabeza y… ¡Dios! no te haces la idea de cuán difícil es esto para mi, nunca en mi vida me eh enamorado y ahora quizá lo esté o quizá solo sea una fantasía que se irá con el tiempo, somos jóvenes se que esto no sería para siempre por dios ni el matrimonio de mis padres duro para siempre, después de años de casados se les acabo el amor, el amor se acaba no dura, ellos se separaron cuando era una niña, en la etapa que más lo necesite para ser fuerte ellos dijeron…Cariño con quien te vas con la sandía o el melón –dije apresuradamente y con voz quebrada, luchando contra las lágrimas en mis ojos –para mi es difícil creer en él y en este momento lo único que sé es que no sé nada, nada y eso me frustra, me hace sentir incomoda, me hace querer huir irme lejos, siempre me eh mostrado fuerte, dime alguna vez me has visto llorar alguna vez me viste flaquear, frente a mi madre… nunca lo hice mientras Evans se ponía rebelde yo estaba ahí, lloraba en silencio todas la malditas noches, cuando Evans se fue, no me quedo nada Alexander, él era lo único, nos fuimos del país me alejaron de mi familia de todo y… ¡Oh dios! –dije cuando sentí las lágrimas brotar de mis ojos –No por dios no te me acerques –exclame cuando vi que me iba a tomar en brazos, sabía que si se me acercaba más rompería en llanto, ya eran años de aguardar esto de no compartirlo con nadie –Si te me acercas yo… –Cariño yo no lo sabía –dijo tomándome en sus brazos. Cuando te conocí eras tan alegre jamás imaginé que tuvieras todos esos sentimientos dentro de ti, que cargaras todo eso... –Cuando, nos peleamos sentí que volvía a revivir lo que me había pasado hace años me asustaste cuando dijiste que me amabas… Alex no quiero que le digas a mi mamá nada de esto, ella ya está feliz y también yo es solo que… bueno nunca se lo conté alguien y por lo que paso que creí que tenías derecho a saberlo –Apreté mis manos alrededor de su cintura pegándolo más a mí. –Lo siento yo no sé qué decir pero te aseguro que el amor existe, mis papás se quisieron con toda su alma y además las cosas pasan por algo Valentina si tus papás no se hubiesen divorciado jamás se hubieran conocido tu mamá y mi papá y mírala ahora, es feliz ¿no? y mi papá también lo es. –Bien –dije queriendo cambiar de tema, me hacía sentir incomoda hablarlo–Ahora me entiendes. –Si –dijo contra mi oído –Entiendo que estas enamorada de mí y te da miedo porque nunca lo has estado, entiendo que tienes miedo de que te lastime y piensas que jugare contigo… pero te diré algo –dijo separándose y colocando su frente contra la mía, mirándome directo a los ojos –La familia Larsoon tiene una gran virtud, solo se enamora de una mujer en la vida a excepción de mi papá que se volvió a enamorar, pero que amo en vida a mi mamá y ahora aunque ame a tu mamá sé que aun mi madre tiene un lugar especial en su corazón, asique como veras no te queda de otra –dijo rozando su nariz con la mía a la vez que ambos cerramos los ojos– Que aceptar que soy sólo para ti y tú eres sólo para mí… seremos jóvenes señorita –dijo juguetonamente– pero te aseguro que quien invento la frase “para el amor no hay edad” tenía razón. –Alex… –susurre –Dilo, vamos Valentina quiero escucharlo de tus labios, vamos amor dilo por favor. –Te amo.
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