PRIMERA PARTE
…Sentí como sus grandes y callosas manos recorrieron mi cuerpo con desesperación pegándome a él, cuerpo con cuerpo ¡Dios! se sentía tan bien.
NARRA ALEXANDER
Mis manos recorrieron su cuerpo desnudándolo, restregándolo contra el mío, ella me había aceptado e iba hacer que esto fuera especial muy especial… no me importaba no ser el primero, pero me aseguraría en ser el último y me aseguraría de que ella recordara este día como el más especial de su vida… Lentamente baje mis manos hasta su abdomen bajando y bajando hasta toparme con el botón de su pantalón lo desabroche lentamente y dirigí mis manos a sus costados bajándolo lentamente acariciando con mis manos la tersa y suave piel que iba quedando desnuda, despegue mis labios de los de ella y fui bajando sobre su cuello mientras mis manos descendían despojándola del pantalón cuando por fin me deshice de él y entonces comencé a besar su abdomen, sentí como sus manos acariciaban frenéticamente mi cabello, mis manos que se encontraban en sus tobillos fueron ascendiendo en zic-zac por sus piernas, acaricie sus muslos por la parte interior rozando su v****a en ascenso lentamente provocando que Valentina temblara en mis brazos mientras mi boca tomaba uno de sus pechos a través del sujetador de encaje, tome su pezón duro como piedra en mi boca y lo mordisqueé suavemente mientras mi lengua lamia el pezón a través del encaje.
NARRA VALENTINA
Sus manos acariciaron mis piernas y el interior de mis muslos enviando choques de electricidad a mi cuerpo, mientras su boca tomaba mi pecho acariciándolo atreves del encaje, lentamente sentí como su lengua lamia mi pezón a través del encaje ¡Dios santo! Sentí como mis rodillas fallaban traicionándome en el momento que mas las necesitaba vagamente escuche como un gemido salía de mis labios, mientras su otra mano tomaba posesión de mi otro pecho masajeándolo lentamente ¡Me voy a morir! Grite en mi interior, jamás había experimentado sensaciones así, ni siquiera las imaginaba, me iba a entregar a él, a Alexander le iba a dar algo que nunca le podría dar a nadie jamás “mi virginidad” no me arrepentiría si alguna vez terminábamos sabría que este día lo recordaría por siempre…
NARRA ALEXANDER
“Desesperado” ese nombre me iría a la perfección en este momento… la necesitaba en este momento necesitaba enterrarme en su interior sentir como su cuerpo tomaba al mío fundiéndonos en uno mismo, junto mis labios con los suyos con mas desesperación de la que hubiera sentido jamás… baje mis manos hasta mi pantalón sacándomelo con rapidez, sus manos se unieron a las mías desnudándome con mayor rapidez quite mis bóxer junto con mi pantalón hasta la mitad de mis rodillas a partir de ahí los empuje con mis pies hasta sacarlo, las manos de Valentina se dirigieron a mis nalgas desnudas apretándolas contra su vientre ¡Dios! tenía que entrar ya o terminaría corriéndome antes de empezar, le quite sus bragas con la mayor rapidez que pude olvidándome de ser delicado, mis manos ascendieron por su espalda hasta toparme con el broche de su sujetador lo desabroche lentamente ¡por los dioses, esto lo disfrutaría! Subí mis manos a sus hombros mientras la hacía caminar hacia la cama.
Lentamente quite el sujetador de sus pechos, me retire para observarla por unos segundos y vi como ella se sonrojaba.
–Cariño son hermosos –Susurre mientras tomaba uno entre mis manos y sostenía su peso, no eran ni grandes ni pequeños eran del tamaño exacto de mis manos como si hubiesen sido hechos para mí, para llenar mis manos.
–Alexander…–La escuche decir sin aliento, como si le pesara hablar, me acerque a ella empujándola lentamente hacia atrás con una mano sobre su cintura y la otra lista para apoyarse en la cama, la recosté en la cama y apoye mi cuerpo sobre el suyo haciendo que nuestros sexos chocaran enviándome una terrible agonía a mi ingle ¡tenía que entrar ya! Pero aun no era el momento tenía que hacerla gritar pedirme que la hiciera mía… suplicarme como nunca suplico y tampoco suplicaría a nadie más.
Roce sus labios con los míos y los fui bajando mientras hacía que la punta de mi pene acariciara con leves roces, Valentina se arqueaba hacia mi cuerpo pidiéndome en silencio que la tomara seguí bajando mis labios hasta tomar con mi boca uno de sus pechos, su pezón estaba tan rojo como una cereza y sabia mejor que una tan dulce tan suave y duro a la vez.
Baje una de mis manos hasta llegar a su pelvis, arrastre mi dedo índice hacia la hendidura de su v****a acariciando su clítoris con él, presionando y rozando haciéndola gemir, escuche sus gemidos ahogados que trataba de contener en su garganta haciendo a su cuerpo vibrar, tome entre mis dientes su pezón mordiéndolo con mayor fuerza hasta hacerla gritar de placer, sus manos se hundieron en mi cabello empujando mi cabeza hacia su pecho haciéndome tomar más hondo su pezón, presionando mi cara contra su pecho, mi otra mano pellizcaba fuerte y suavemente su pezón ya rojo e hinchado por mis caricias, mientras mi otra mano seguía acariciando con mi dedo índice, dirigí mi dedo a la entrada de su v****a y lo hundí lentamente acariciando su interior a mi primer dedo uní mi dedo medio hundiendo ambos en su cálida y cremosa entrada…
–Alexander… por favor, por favor –Suplico sin aliento
–Paciencia cariño…–dije separándome de su pecho y descendiendo por su abdomen.
–Alexander… –dijo con voz trémula y levantándose para sentarse, con mis manos la empuje suavemente hacia atrás haciendo que se volviera a acostar.
–Si te paras o si te mueves parare Valentina…–dije antes de colocarme entre sus piernas y abrirlas lo mayor posible sosteniéndola por el interior de sus muslos nunca le había hecho esto a nadie, pero con ella lo deseaba, Lo deseaba demasiado– Tú sabes si quieres detener esto.
Hundí mi rostro entre sus muslos acariciando lentamente la cara interna de sus muslos su piel era como la seda suave y caliente, hice un camino lento hasta la hendidura de su v****a con mi lengua tomando el liquido que brotaba de sus labios hinchados ¡listos para recibirme!... Ella sabía a algo dulce y salado a la vez con mi legua di leves golpecitos en su hendidura y poco a poco hundí mi lengua en su interior caliente estaba caliente y ¡vaya! Ahí había más jugos los tome con mi lengua saboreándolos, tome su hinchado c*****o entre mis labios y lo mordisqueé después de un momento hundí mi lengua en su interior penetrándola lentamente…
–Alexander… ¡oh por Dios! –grito levantándose en codos, la jale e hice que colocara sus piernas sobre mis hombros hundiendo mas mi lengua, tome nuevamente su clítoris con mi lengua y le di golpecitos hundí nuevamente mi lengua en su v****a penetrandola frenéticamente sentí como de repente se tensó tomando mi lengua entre sus paredes, seguí con mis movimientos haciéndolos más rápidos.
–Para, para, para… por favor para ¡Dios! ...–La escuche gritar un segundo antes de alcanzar el primer orgasmo –¡Por Dios! ¡Por Dios! ¡Por Dios! ¡Ah!
Tome todo lo que me brindo de ella lamí, succione sus labios y su clítoris hasta no dejar rastro de sus jugos ¡Era hora! Me levante lentamente y estire mi mano para tomar mi pantalón y sacar de mi cartera un preservativo mientras Valentina se recuperaba poco a poco de la ola de excitación que recorría su cuerpo, enviando aun estremecimientos por su cuerpo.
–¿Qué haces? –me pregunto en un susurro, la volteé a ver mientras tomaba el preservativo para abrirlo.
–No querrás que te deje embarazada verdad… no me molestaría, pero pienso que tendríamos hijos hermosos–dije estirándome y plantándole un beso en sus labios–Pero pienso que aun somos muy jóvenes, además querré disfrutar de ti cuando nos casemos –dije al tiempo que abría el paquetito y sacaba el condón.
–No…–Susurro mientras me miraba a los ojos –No quiero que lo uses, yo tomare la píldora, Alex no lo uses –La mire a los ojos sería la primera vez que no utilizaría condón jamás lo había hecho sin él, que se sentiría estar piel contra piel ¿Por qué no arriesgarme?
–¿Estás segura? –susurre ¡Dios! no podía creer que tuviera suficiente fuerza para hablar aun cuando todo lo que pedía mi cuerpo era que la tomara…
–Sí... –Fue todo lo que dijo antes de unir sus labios con los míos, mi cuerpo literalmente tembló de anticipación ansiando fundirse con el de ella, avente el condón al suelo para después posicionarme entre las piernas de Valentina.
Acerqué mi pecho al suyo rosando sus pechos con el bello que cubría el mío tomando posesión de su boca mientras mi ingle tocaba la entrada de ella, lentamente y con una paciencia de la que no me creía capaz en ese momento fui entrando en ella ¡Dioses! Era tan estrecha, caliente y suave era como estar envuelto en seda caliente, esto era nuevo para mí no se comparaba en nada cuando había un plástico entre los dos, estaba perdiendo el maldito control pero aun no era el momento primero tenía que hacerla llegar, primero era Valentina, me recordé que si quería que esto fuera inolvidable tenía que hacerlo lento haciéndola sentir cada movimiento mío, pensé en decir el abecedario de la “z” a la “a” pero eso fue antes de que Valentina dirigiera sus manos a mi espalda y la recorriera con esos dedillos fríos hasta mis nalgas provocándome perder el control, entre en ella con una sola embestida y estaba más que dispuesto a continuar si no hubiera sentido algo que no esperaba sentir eso había sido el…no, no por Dios no pude haber sido tan imbécil “Valentina, era virgen”, eso que sentí tenía que ser su himen y yo la habían embestido y roto sin compasión, su grito me saco de mis pensamiento levante mi cabeza de su cuello y la mire a la cara tenía los ojos cerrados apretándolos con fuerza y de ellos salían lagrimas ¡oh Dios que mierda que hice!
–Valentina…cariño lo siento, perdóname–susurre, todo mi maldito cuerpo me pedía que continuara, pero no le haría más daño, empecé a retirarme y…