> las palabras de Enzo resonaban en la cabeza de Yulia, ¿realmente estaba dispuesta a ser una posesión más para ese hombre? ¿ realmente sería feliz con alguien tan distante y frío?
No pudo seguir discutiendo con ella misma, porque el hombre que actualmente estaba sobre ella la besaba apasionadamente mientras recorría su cuerpo con las manos; luego llevó una de ellas por debajo del camisón y acarició uno de sus pechos, cosa que hizo se erizara toda su piel; le gustaba la forma en que él la tocaba, el hombre sabía lo que hacía porque solo con sus besos y toques sensuales la tenía totalmente húmeda y dispuesta para el. Era increíble como conocía su cuerpo desde la primera vez que estuvieron juntos, asi que sabia que hacer para que ella disfrutara y se sintiera plena.
Por un momento se quitó de encima de ella y se sentó a horcajadas sobre sus piernas, le ayudó a quitarse la bata y luego le sacó el camisón por la cabeza dejándola solo con unas pequeñas bragas de encaje n***o, los ojos de Enzo brillaban con deseo viendo el cuerpo desnudo de Yulia y acariciando lenta y reverentemente su piel, Yulia jadeaba por la excitación y la expectativa de que haría Enzo con ella. Beso sus pechos mientra jugaba con su entrepierna, cuando la tuvo mojada y desesperada por él, le retiró las bragas y procedió a quitarse también los boxer que llevaba, que eran la única prenda ropa con la que dormía, cuando estuvieron totalmente desnudos, se acomodo entre sus pierna y se adentró en el calor de su cuerpo lentamente, Yulia cerró los ojos disfrutando del placer que él le estaba dando en ese momento, su cuerpo recordaba como era sentirlo dentro de si y cuanto era capaz de hacerla disfrutar, se movía al ritmo de su deseo y cuando ambos llegaron la orgasmo se miraron fijamente a los ojos sellando la nueva conexión que acababa de crearse entre ellos.
La primera vez que estuvieron juntos, ella no pudo verlo ni tocarlo porque él la vendó y la amarró, pero ahora era diferente al tenerlo ahí frente a frente mirándola con deseo y algo mas que no podía entender que era.
Enzo puso un pequeño beso en su pecho antes de retirarse de su cuerpo y acostarse boca arriba a su lado, estuvieron en silencio por un buen tiempo, Yulia no sabía que decir así que al sentirse avergonzada de lo sucedido, iba a levantarse para marcharse, pero él la tomó del brazo reteniendola en su lugar.
—¿A donde crees que vas? — preguntó con esa mirada intensa que la ponía en trance.
— A mi habitación. — respondió sin querer darle importancia a lo sucedido.
—No puedes irte, porque aún no termino contigo.
Todo el cuerpo de Yulia se calentó al escuchar las palabras del hombre y ese tono sexy de su voz la mantuvo en su lugar, no entendía que le pasaba con el, nunca habia sentido algo igual por nadie, la enojaba constantemente con sus exigencias ridículas, pero había algo en el que la empujaba constantemente a querer estar a su lado.
A la mañana siguiente Yulia se despertó bajo la claridad de los rayos del sol, suspiró en la comodidad y el calor de un lugar que parecía seguro, trató de estirarse pero unos brazos alrededor de su cintura y el peso de alguien en su espalda le impedían moverse de su sitio, toda la noche anterior vino a su cabeza. Como Enzo la hizo que se quedara con él y tuvieron sex0 un par de veces hasta que estuvo tan exhausta que cayó en un sueño profundo sobre su pecho. Trató de soltarse para poder escapar de la vergüenza matutina al aceptar que se había acostado con él y lo peor de todo aceptar que le había gustado mucho y que no se arrepentía ni un poco de lo sucedido entre ellos.
—No te levantes, aún es muy temprano. — murmuró el hombre con voz ronca por el sueño.
—Necesito usar el baño. — contestó ella mientras lograba desengancharse de él.
— El baño está en esa puerta a tu izquierda, haz lo que tengas que hacer y vuelve a la cama, no quiero levantarme aún y me gusta tenerte aquí — una extraña calidez recorrió el corazón de Yulia al saber que él no quería echarla de su lado.
Se levantó un poco avergonzada al principio de su desnudez pero luego recordó que el ya la había visto por todas partes, así que sin pudor salió de la cama como Dios la trajo al mundo y fue al baño a asearse; cerró la puerta mientras hacía sus asuntos y aprovechó que estaba ahí para meterse en la gran ducha y lavarse los restos del sex0 de su cuerpo. Cuando terminó, buscó en los cajones del lavabo y encontró un cepillo de dientes nuevo así que podía cepillarse; cuando salió del baño con una bata que encontró, Enzo estaba sobre la gran cama totalmente desnudo mirándola divertido.
—Ven aquí, debiste avisarme y bañarte conmigo. — verlo ahí acostado tan hermosamente perfecto hacía que no pudiera pensar con claridad, tal vez fuera por su poca experiencia en la vida y con los hombres, pero sentia que había encontrado al fin su lugar.
—No lo creo, me gusta mi intimidad en el baño. — Respondió sonrojándose al pensar en los dos haciendo el amor en la ducha.
—Acostumbrate, espero que mudes tus cosas a esta habitación hoy mismo, me gusta tenerte aquí y quiero que vivamos desde ya como marido y mujer. — ella se mordió el labio pensando en lo sería estar todas las noches con él en su cama.
—Solo quieres poder follarme a voluntad cada vez que quieras. — tal vez la única cosa que aprobaba de sus órdenes hasta ahora.
—Eso también, es un plus por tenerte aquí, pero es agradable despertar con alguien, ¿te gustó estar conmigo? — ¿que no había visto su actitud la noche anterior? que pregunta mas innecesaria, pensó.
—Creo que mis gritos de placer te respondieron eso anoche. — un placer que solo el la había hecho experimentar hasta ahora.
—Quiere decir eso ¿que te gusto como hombre?— era muy guapo y a pesar de su frialdad, ella se sentía muy atraída por el.
—Eres muy guapo, ¿a quien no podrías gustarle?, y cuando eres amable y no un ogro malvado me agradas un poco más. — odiaba cuando le ladraba órdenes como si ella fuera su empleada.
—Está bien, anotado, ser más amable con mi mujer. — las palabras hicieron sentir a Yulia que ellos serían realmente una pareja como cualquiera y no solo un vientre en alquiler o una incubadora. — Ten presente que este será un matrimonio real de las puertas para fuera tanto para el mundo, como de las puertas para dentro con contrato o no, dormimos juntos, hacemos el amor, trabajamos juntos y seremos marido y mujer hasta que me muera. — escuchar esas palabras hicieron que ella se llenara de una amargura y tristeza que le hacía doler el pecho.
—¿De verdad vas a morir? — preguntó en un tono triste.
—Todos nos vamos a morir en algún momento, la diferencia es que yo se cuando va a suceder. — no entendía cómo era posible que un hombre como él tan lleno de vida estuviera condenado a la muerte y en tan poco tiempo.
— ¿Quieres hablar de ello? — tal vez pudieran buscar una solución o tratamiento, él era aún muy joven.
—No quiero hablar de eso, pero debes saber, que como mi mujer gozarás de todos los beneficios de estar a mi lado, tendras dinero, poder, viajes, autos, todo lo que sea que quieras se te dará, incluso mi cuerpo y mi compañia te pertenecerán pero nunca podré darte mi amor porque no puedo amar a nadie, así que por ende hay una sola cosa que no puedes hacer, nunca. — Yulia estaba abrumada con todo lo que él le ofrecía, si supiera que se sentía tan sola en el mundo que solo con un gesto de cariño de su parte la haría que se rindiera a sus pies.
—¿Qué es eso? — tal vez le prohibiría casarse con otro cuando él muriera.
—Por nada del mundo puedes enamorarte de mi.