Los invitados comienzan a llegar poco a poco, y con cada uno que entra, la tensión en el aire se vuelve más palpable. Vampiros y licántropos, especies que han estado en guerra durante siglos, ahora se ven obligados a convivir en el mismo espacio, bajo el mismo techo, sin que nadie haya muerto... todavía. El concepto de paz parece frágil, como un cristal al borde de romperse. Los susurros y miradas furtivas cruzan entre ellos, como si cada uno estuviera buscando la oportunidad perfecta para desatar una chispa. Y no se trata de una chispa de amor, sino de guerra. Nunca imaginé que presenciaría algo así. Vampiros y licántropos, históricos enemigos, ahora compartiendo un mismo lugar, incluso encontrando a sus mates o tua cantantes entre sí. Eso es lo más sorprendente. He visto a un vampiro so

