¿Que yo lo vuelvo loco a él? Ese hombre delira. Le mando un mensaje rápido. “Lo sé. Las flores son preciosas. Gracias por llevarme al... trabajo. Bss, A.” Arreglo mi mesa y abro el correo electrónico y la lista de tareas pendientes, pero me distraigo en seguida del trabajo cuando me acuerdo de que no me he Erickado la píldora. Ericko el bolso del suelo. Rebusco en su interior durante unos cuantos minutos. Finalmente, pongo el bolso boca abajo y vacío el contenido sobre la mesa. —¡Mierda, mierda, mierda! —Por favor, otra vez no. —Buenos días, Addison. —Paolo entra a la editorial. —Buenos días —digo sin levantar la vista, sumida en mi búsqueda inútil. Me merezco una medalla por ser tan descuidada—. ¿Has tenido un buen fin de semana? —pregunto recogiendo un puñado de tickets

