Me desperté temprano porque no quiero dormir hasta tarde. Debo comportarme muy bien y ayudar en lo que pueda en la casa. Es lo menos que puedo hacer.
Anoche les asegure a Cristián y la doctora que pronto encontrar un trabajo y ellos me dijeron que no me presione y no tienen ningún inconveniente en que viva con ellos, pero no puedo aprovecharme de su hospitalidad.
Salí de mi habitación y entre en la ducha quitándome la ropa que traía. Mientras el agua recorría mi cuerpo empecé a tararear una canción que llegó a mí de repente.
Cuando termine de ducharme enrolle mi cuerpo con una toalla y en ese momento caí en cuenta de que soy una completa torpe. Recordé que no tengo más ropa que el vestido que acabo de lanzar al suelo.
¿Dónde tienes la cabeza, Lucía ?
Recogí la ropa que me regalo Eliana, pero estaba empapada debido que el suelo se encontraba húmedo.
¿Cómo sé me ocurrió lanzar la ropa al suelo? ¿Acaso no está acostumbrada a dejar su ropa en la cesta o lavarla?
No es como si estuviera en una mansión rodeada de sirvientes
No deseo despertar a Cristián ni a la doctora porque ellos deben estar descansando por eso decidí lavar yo misma el vestido.
Me dirigí al cuarto de lavado e intente encender el lavarropa. Sin embargo, para hacerlo debo estar seca porque sería peligroso. Me quite la toalla y sequé mi cuerpo luego me puse una camisa que había en un sesto de ropa.
Al abrir la tapa coloque el vestido con un poco de jabón luego la cerré y me centre los botones intentando adivinar con cual enciende.
—Lucía
Cuando escuche que alguien pronunció mi nombre me gire y me percate que Cristián estaba allí mirándome. Escanee su pecho con mirada, sin ningún tipo de cuidado.
—¿Lu has visto mi camisa?.
Me doy cuenta que él en un momento bajo la vista hacia mis pechos debido a que tengo mal abotonada la camisa. De inmediato, sube la mirada apenado.
Me fascina la forma en la cual me mira y desearía que él se atreva a hacer lo que está pensando.
—Creo que es esta, perdón, pero no tenia ropa— Me disculpé.
— ¡Que tonto! En la tarde te comprare ropa.
—No te preocupes ya casi esta mi ropa creo que en media hora.
Él se me acerca y me indica como encender el lavarropa de manera correcta.
—Gracias creo que ya entendí como funciona.
—No es nada
—¿Quieres que me quite tu camisa? —Pregunte mientras lleve mis manos hacia los botones, pero el niega con la cabeza
—Quédatela, tengo muchas y te queda mejor
—¿y la doctora?— Pregunté
—Se fue temprano ¿Que quieres desayunar?
—Tuve dificultades con las tostadas pero creo que el café está bien
Quise hacer el desayuno sola, pero Cristián no lo permitió y me ofreció su ayuda. Él preparó los huevos y yo era la encargada de las tostadas y el café.
No pude evitar reír al ver la cara de asco que hizo al probar mi café; sin embargo, me regalo una sonrisa como siempre lo hace.
—Soy un desastre…¿Que tiene?.
—Está muy fuerte
—Perdón
—ya aprenderás, Lucía.
Finalmente, Cristián me enseñó a preparar café y continuamos desayunando. Luego de varios minutos alguien abrió la puerta y me percate de que se trata de una mujer de la edad de Paula a quien la acompaña un niño.
Es evidente que al pequeño le sorprendió verme y la señora me mira con desagrado.
—¿Como te fue? ¿Te divertiste con la abuela? —Le pregunta Cristián al niño
¡Que no sea su hijo por dios!.
—Me aburrí muchísimo. — Responde el pequeño
—Hola yo soy Lucía— Extendí la mano, ella me ignora y el niño me saluda con un beso en la mejilla
—¡Trajiste a una de tus amiguitas! —Le lanza una mirada a él
—¡yo no soy amiguita de nadie! — Espete
—No, tía, Lucía vivirá con nosotros—Cristián se centra en mí—Lu, ellos son mi tía Estefanía y mi hermano menor, Eduardo o Lalo.
Ignoré mala vibra de la señora y me centro en el niño—¿Quieres desayunar mi amor?
—Ya hablaremos cuando regrese tu madre—Es todo lo que dice Estefanía antes de alejarse
—No le caí bien a tu tía ¿verdad?
—Ella es así
—¿Tienes más familia o novia? — Intente formular casualmente
—Un primo quien es hijo de mi tía y una hermana, ella está casada y tiene dos hijos, ya los conocerás
—¿y novia? —Insistí y él niega con la cabeza —¿Entonces tengo el camino libre o te gusta alguien?
Él ríe fuerte—Lu tú solo debes pensar en estar bien
—Es una broma
En la tarde Cristián me llevo al centro comercial y me pidió que escoja. Elegí dos mudas de ropa, pero él insistió en que comprara más ropa. Me dio mucha pena que gastará en mí porque no tiene obligaciones y sé perfectamente que él trabaja para vivir y no le sobra el dinero.
Termino por comprarme desde lo indispensables cómo blusas, ropa interior y zapatos hasta ropa para dormir. No sé cómo, pero yo le devolveré el dineral que se gasto.
—Eres la primer chica que no se enloquece por la ropa —Él bromea mientras conduce
—Compraste muchas cosas con dos mudas estaba bien.
— ¿Que ocurre, Lucía? ya no estás feliz
—No me siento cómoda .
—¿Te hicimos sentir mal mi familia o yo?
—No, ustedes son geniales, soy yo, me siento un estorbo. Hacen demasiado por mí.
—No nos obligaste a nada Lucía. Lo hacemos porque queremos y no vuelvas a llamarte estorbo o me enfadare.
—Si recordará algo no sería una carga para ustedes —Murmure para mí misma
—No lo eres y no te presiones los recuerdos vuelven solos
Eso espero, recordar algún día.