Viviendo con el doctor guapo

1385 Words
Lucía Me desperté exaltada como todas las mañanas debido a las pesadillas que me agobian. Aún puede sentir las manos de aquel hombre sobre mi cuerpo, destrozando mi ropa y tocándome, repitiéndome que le pertenezco y puede hacer conmigo lo que le plazca. Su aliento caliente en mi piel. Siento repulsión hacia él y hacia mí misma por no lograr hacer nada para defenderme. No comprendo por qué tengo esa pesadilla tan horrible, no quiero pensar en eso, pero no puedo evitarlo. —Lu otra vez llorando —Replica Eliana mientras trae mi desayuno —Otra vez ese horrible sueño — Respondí limpiando mis lágrimas con mis manos —Si me contarás podría ayudarte —No quiero ni recordarlo, es muy feo, pero lo bueno es que es solo un sueño. —Debes estar tranquila por fin hoy saldrás de esta clínica. — Ella deposita un beso en mi frente —¿A dónde iré? — Le pregunté —Escuché a la doctora Martínez decir que irás a un refugio de mujeres. —Yo no quiero irme—Admití —Tampoco estoy de acuerdo, pero de esa forma son las reglas de la clínica.Tú puedes seguir recuperándote en otro lugar y solamente deberás regresar para tus terapias. Creo que lo mejor sería que llamemos a la policía. —¿Por qué? ¿Yo que hice?— Pregunté asustada. Ella ríe fuerte—No es eso, lu. Deberíamos llamar a la policía para que nos ayuden a buscar a tu familia. Se me ocurrió algo mientras tanto puedes quedarte conmigo en mi departamento. —Gracias, Eli—Le di un fuerte abrazo —Te prometo que no te molestaré y no seré una carga. —¡No digas tonterías, Lu!— Exclama molesta —Necesito un trabajo de lo que sea. — Pensé en voz alta Al menos ya tengo un techo, no me gustaría vivir con desconocidos.Tengo suerte de tener a Eliana y personas tan buenas a mi lado. Ya me imaginaba viviendo en las calles. —Calma, acá todos te queremos mucho y no vamos a dejarte.— Afirma Eliana. —Gracias, Elí. —Buenos días, estuve pensando toda la noche y ya tengo una solución. Lu ya tienes casa. — Pronuncia Cristián cuando entra a la habitación sin siquiera tocar la puerta — ¿Qué?—Pregunte incrédula — Vendrás a mi casa conmigo y mamá ¿Qué te parece la idea?— Indaga él ¿Debería decirle que Eliana le ofreció vivir con ella o aprovecharme de la situación y vivir con mi doctor guapo? Me dejé guiar por un impulso y opté por la segunda opción sin pensarlo demasiado. —Gracias Cris—Le di un abrazo y le dirigí una mirada a Eliana en señal de súplica Eliana no se enfadó conmigo por preferir vivir con Cristián y su madre. Al contrario me presto ropa porque no tengo más que la bata que me entregaron en la clínica. Pregunté si ellos tenían la ropa que tenía al llegar, pero nadie supo decirme que ocurrió con esas prendas. —Arreglaré tus papeles para que te den el alta ahora mismo.—Él deposita un beso en mi mejilla antes de irse —¡Soy feliz! ¡Muy feliz!—Exclame y Eliana ríe fuerte —Ya vístete creo que somos de la misma talla— Ríe ella — No te hubieras molestado —¿Acaso quieres irte en bata?...Compórtate, veo como miras a Cristian. Cualquier mujer en mi estado pensaría en cualquier cosa menos en hombres, pero Cristián es guapo, amable y protector y he quedado fascinada con él. Sin embargo, soy consciente de que es algo platónico y solo es de mí parte porque él solo me ve como a una paciente más. Supongo que con las demás debe ser igual de amable que conmigo porque es su trabajo y su personalidad es así amable y dulce. No haré ninguna tontería porque soy consciente de que Paula y él son mi único apoyo, lo único que tengo en el mundo. Además quizás si le digo lo que siento él lo tome mal y me corra de su casa o se sienta incómodo. Debo enfocarme en recordar y buscar a mi familia. Si ellos no me buscan yo debo buscarlos. —Me comportaré, le debo todo a Paula. Durante el camino a la casa de Cristián a través de la ventana del carro observo las calles, edificios, restaurantes y todos los sitios detenidamente, pero no recuerdo absolutamente nada. Es como si la ciudad de México me resultará desconocida. ¿Cómo es posible que no conozca el lugar en el cual nací? Luego de varios minutos llegamos a la propiedad, mi futuro hogar. Fui guiada por Paula al interior de la casa. La sala es muy grande, tiene un aire hogareño además de varias fotografías familiares, la decoración es muy bella. —No es muy grande, pero... Interrumpí a Paula con un abrazo.—Es perfecta, me encantan los jarrones de marfil. Por el diseño detallado, creo que son provenientes de Corea —comenté, centrando mi vista en los jarrones con una sonrisa admirativa. Cristián rió fuerte. —Es una imitación, Lucía, y veo que conoces del tema. Quizás te gustaban las reliquias antiguas. —No sé —respondí, encogiéndome de hombros mientras intentaba recordar. —Te llevaré a recorrer la casa —comentó Cristián, tomando suavemente mi mano y guiándome hacia la siguiente habitación. La casa tiene una distribución bastante acogedora. En la planta baja se encuentran la sala, la cocina y un despacho que utiliza Paula para trabajar. También hay dos habitaciones en este nivel. La sala es amplia, con muebles elegantes y un ambiente cálido, mientras que la cocina está equipada con electrodomésticos modernos y cuenta con una mesa de comedor adyacente. El despacho de Paula está ordenado y decorado con un estilo profesional, lo que denota su dedicación al trabajo. Subiendo al primer piso, hay tres habitaciones adicionales, un baño completo y un cuarto de lavado. Las habitaciones en este nivel parecen ser más privadas y personales. El baño está bien equipado, con acabados modernos y un toque de lujo, mientras que el cuarto de lavado cuenta con espacio para una lavadora y secadora, junto con estantes para almacenamiento. El jardín exterior está repleto de plantas diversas, bien cuidadas, y la huerta adyacente muestra una variedad de verduras en crecimiento. Es evidente que alguien dedica mucho tiempo al cuidado de estos espacios, manteniéndolos en excelentes condiciones. Por último, el garaje alberga los vehículos de Paula y Cristián. Está organizado y limpio, lo que refleja la atención al detalle y el cuidado que se extiende a toda la casa. Con cinco habitaciones en total, es evidente que en la casa viven varias personas. Esto sugiere que Cristián podría estar casado o tener hijos, ya que el hecho de que viva con su madre no necesariamente indica que sea soltero. —Te enseñare tu cuarto.— Indica él —si gracias, Cris. Cristián me llevó hacia su habitación, que es del mismo tamaño que las demás en la casa. Al abrir la puerta, noté que el ambiente es acogedor y personal. Las paredes están pintadas en un tono celeste suave, creando una atmósfera tranquila y relajante. La habitación está decorada con varios pósteres de fútbol, mostrando su pasión por el deporte. Hay una estantería con objetos relacionados con el fútbol, como pelotas y trofeos, y una colección de camisetas de equipos que probablemente guarda como recuerdos. Estos detalles reflejan claramente que la habitación es de un hombre con un fuerte interés en el fútbol. El mobiliario incluye una cama con sábanas en tonos neutros, una mesa de noche con una lámpara, y una cómoda donde Cristián guarda su ropa. Además, hay una pequeña área de trabajo con un escritorio y una silla, en la que parece que ha sido organizado para cumplir funciones prácticas. Me pregunto si tal vez le estaré quitando el cuarto a alguien, ya que el espacio parece muy personal y cuidadosamente organizado para sus intereses. La ausencia de signos de compartición me lleva a pensar que este es su refugio privado, y me pregunto si es un indicio de que hay más personas en la casa, o si simplemente es un espacio reservado únicamente para él.
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