Los invitados rompen en vítores y aplausos como si Jin fuese una celebridad. La veo bajar las escaleras del brazo de Raymond, ambos luciendo tan fabulosos como solo ellos saben lograrlo. Esto va a ser muy difícil, Jin es una universitaria en una fiesta con sus amigos universitarios ¡Y nosotros unos adolescentes de preparatoria! ¡No nos hará caso! ¡No nos dirigirá la palabra para nada! Esto es inútil, me rindo, lo siento Sam, pero me rindo ¡Me rindo!
- Oh… mierda… viene hacia acá – todos miramos a Jade – Hay que hacer que se quede con nosotros
- ¿Para qué?
Vuelve a preguntar Holly.
- ¡Solo ayúdenme a mantenerla en esta mesa hasta que llegue Samuel! – ruega mi prima – Por favor… - miro sorprendida a mi prima, esta actitud es muy inusual en ella – Luego les explico… por favor…
- Bien…
Es lo único que dice Holly.
- De acuerdo
- Viene la bruja, viene la bruja…
Susurra Jade, somos la mesa que sigue para recibir los saludos de Jin, mi corazón comienza a latir a toda velocidad, me sudan las manos ¡No te pongas nerviosa, maldita sea!
- Ah… - Jin llega hasta nosotros, nos mira a cada uno – Sí vinieron… - nos mira con fastidió – Todos ustedes
- Falta Sam
Corrige Jade.
- ¿Vendrá? – Jin suelta una risita sarcástica – ¿A caso su mamá ya fue internada en el manicomio?
- Cómo puedes ser tan…
Jade la fulmina con la mirada.
- ¿Tan, qué, Jade? – mi prima no contesta – Eso pensé – sonríe – Al fin de cuentas, si hablamos de maldad… deberías de verte en el espejo
- Vamos
Le pide Raymond, Jin vuelve a sonreírnos y sigue su camino.
- Mierda…
Susurro.
- Brillante actuación, Baxter
Se burla Holly.
- Vete a la mierda Freak – ambas se miran con enojo – Al menos hice algo
- ¿Y de qué te sirvió? – todos nos volvemos a sentar – Y Sam aún no llega – Holly nos mira - ¿De verdad vendrá o es otra de sus bromas?
- No estamos bromeando
Espeto, frunciendo el entrecejo.
- Ustedes dos solo saben jugar con las personas ¿Por qué creí que esto sería en serio? – niega con la cabeza – Vámonos Jasper, hablaré con tía Rebecca para que te quedes conmigo esta noche – el castaño no responde, me mira a mí y de nuevo a Holly – A puesto que, lo que sea que le esté pasando a Sam, es culpa de ustedes, ustedes siempre tienen la culpa de todo, así que no me sorprendería que fuese su culpa, añádanlo a la muy larga lista de cosas que han hecho
- Holly…
Intento detenerla.
- Tú ni me hables, no tienes una vida además de Jade y eres capaz de arruinarle la vida a otros, eres tan patética
- ¡Ya basta! – golpeo la mesa con todas mis fuerzas - ¡Ya basta! ¡Sucedió hace años! ¡Ya supéralo!
- ¡¿Superar qué, Jelly?! – retrocedo un paso - ¡Dilo! ¡Di qué fue lo que hiciste! ¡Delante de todos! ¡Diles! ¡Y diles por qué lo hiciste! – no contesto - ¡Hazlo!
- ¡Ya basta las dos!
Interviene Jade.
- ¡Y aquí vino tu perra guardiana…! – se burla Holly – ¡Siempre defendiendo a la frágil Jelly!
- ¡Es mi prima! ¡Obvio que la voy a defender!
- ¡¿A sí?! – Holly mira con aún más enojo a Jade - ¡¿Y qué hay de Jasper?! ¡¿A caso no es tu primo también?! ¡¿Por qué no lo defiendes?! ¡¿Por qué no lo defendiste de lo que esa perra le hizo?!
- Holly, ya basta
Le pide Jasper.
- ¡No! – grita la pelirroja – ¡No pretendas que después de seis años sin hablarnos, mágicamente vamos a querer hablar con ustedes solo porque Sam está deprimido!
- Holly
Vuelve a pedir Jasper.
- ¡Es más que eso!
Los ojos de Jade se llenan de lágrimas.
- ¡No me importa! – varios invitados se nos quedan viendo - ¡Para mí, ustedes dos son igual de malditas que la perra de Jinnifer!
- ¡¿Cómo me llamaste?!
Jin aparece junto con Raymond, estamos llamando mucho la atención.
- ¡Te dije “Perra”! – Holly fulmina con la mirada a Jin – ¡¿O es que además de perra eres sorda?!
- ¡Mira gata, a mí no me hablas así!
- ¡Oh! ¡Ven perra! ¡No te tengo miedo!
- ¡Holly!
Jasper se levanta.
- ¡Dilo una vez más gata! ¡No tengo miedo de golpearte delante de todos!
- ¡Oh! ¡Hazlo! ¡Mami y papi pagarán mi indemnización! ¡Tal vez una ridícula fiesta como esta!
- ¡Ya cállate!
Le ordena Jasper.
- ¡No voy dejarme amenazar por la perra en celo de Jin!
- ¡Eso fue todo!
Grita Jin.
- ¡Jinnifer! ¡No! - Raymond la sostiene - ¡Jasper! ¡Llévate a Holly!
- ¡Lárgate de mi fiesta! – grita Jin - ¡Lárgate! ¡Vienes aquí y me insultas!
- ¡¿Y acaso miente?!
interviene Jade
- ¡Oh! ¡La perra mentirosa habló! – Jade aprieta los puños - ¡Si vamos a hablar de perras! ¡Empecemos contigo! ¡Jade! ¡Eres la reina de las perras!
- ¡Jin! ¡Ya basta!
Le ordena Raymond.
- ¡Tú empezaste! – le grita Jade - ¡Tú empezaste todo! ¡No yo! – las lágrimas por fin caen por sus mejillas - ¡Tú lo arruinaste todo! ¡No yo!
- ¡¿Yo?! – Jin suelta una sonora carcajada - ¡¿Quién casi manda a la cárcel a quién?! ¡¿Eh?! – niega con la cabeza - ¡Y jamás te vi arrepentirte! ¡Si hay una perra mal parida eres tú, Baxter!
- ¡Antes de que eso ocurriera tú ya eras una perra con nosotros! – defiende Holly - ¡¿O lo olvidaste?! – Jin la fulmina con la mirada - ¡Seis años! ¡Hemos vuelto a esta casa después de seis años porque de buenas a primeras decidiste que ya no éramos lo suficientemente buenos para ti!
- ¡Holly!
Jasper intenta retenerla.
- ¡¿Por qué lo hiciste?! – Jin no contesta - ¡¿Eh…?! ¡¿Te has quedado sin palabras?! ¡Perra! ¡Eres una perra traicionera incluso más que Jade!
- ¡Holly!
Jasper rodea su cuerpo con ambos brazos.
- ¡Tú y Raymond se han vuelto unos desgraciados! – grita Jade, instintivamente la tomo del brazo - ¡Siempre mirándonos como si fuésemos menos! – ninguno de los aludidos dice algo - ¡Como si no nos conocieras! ¡Como si no fuésemos importantes!
- Quiero que se larguen… - habla Jin con firmeza – Ahora, ambas… ¡Ahora!
- Bien… por mí todos ustedes pueden irse a la mierda – Holly toma su chaqueta – Vamos Jasper, le diré a mis padres que me largo, no soporto verles las caras, bola de hipócritas…
- ¡Espera! – me levanto y corro hacia ella - ¡No te puedes ir!
- Dame una buena razón…
Se gira a verme.
- Samuel…
Holly me mira con el entrecejo fruncido, luego relaja su expresión y abre los ojos al máximo.
- Esto no es solo porque Samuel se sienta “Triste”… ¿Verdad?
- No…
- ¿Es por las fotos?
Pregunta Jasper, asiento con la cabeza.
- ¿Fotos? ¿Qué fotos?
Holly mira a Jasper en busca de respuestas.
- Una foto que le dejaron a Jelly y Jade de forma anónima
Contesta Raymond.
- ¿Tú sabes de eso?
Jin mira a su novio con sorpresa.
- Me hicieron ver una foto, de nosotros dos cuando éramos pequeños… - me mira – Una foto que fue tomado en tu casa…
- ¿De qué se trata esto?
Holly me mira con intriga.
- Chicos… - miro a cada uno de ellos – Sam está más que deprimido – siento las palabras atorarse en mi garganta, mis ojos comienzan a escocer – Jade y yo creemos que… que él realmente está mal…
- Explícate
Pide Jin.
- Hace meses que Jade y yo venimos recibiendo estos polaroids
Saco el pequeño fajo de fotos de mi bolsillo, se las entrego.
- Oh… - Jin se lleva una mano a la boca – Recuerdo este día… - me mira, sonríe – Recuerdo esta también
- Esta fue en la semana de la moda
Holly ríe.
- ¡Sí! – Jasper también ríe - ¿Qué habrá pasado con Federico el Oso?
- Lo tenía Sam – contesta Jade – Todo este tiempo lo estuvo guardando
- Jade… - Jin la mira - ¿Por qué nos están mostrando esto?
- Porque fue Sam quien estuvo enviando estas fotos
Contesta al fin.
- Son sus más preciados recuerdos – añado – Sus más felices recuerdos – miro a los demás – Los únicos buenos que tiene
- Sam… - Raymond toma otra foto – Solíamos jugar baloncesto juntos, en mi vecindario – ríe – Lo había olvidado
- Ya sé que todos lo que estamos aquí – comienzo a decir – Tenemos razones suficientes, razonables o no, para odiarnos los unos a los otros – bajo la mirada, no quiero llorar – Pero quiero que intenten pensar una razón por la cual le hayan dejado de hablar a Sam, una, solo una – nadie dice nada – El único del grupo que nunca le hizo nada a nadie, que nunca tomó partido por nadie, que siempre fue neutro y que al final todos le dejamos de hablar sin ningún motivo, fue a Samuel…
- Él solía decir que no quería meterse en el problema de la mamá de Ray… - los ojos de Jin están llenos de lágrimas – Decía que no quería meterse porque a él no le constaba nada y no había visto nada – se ríe – Me enfurecía que dijera eso porque él sabía cómo era Ray, que él era incapaz de hacer algo así – baja la mirada – Pero estuvo bien que lo hiciera, intentar mantenerse afuera de un problema que no era suyo
- A mí me decía lo mismo – interviene Jade – Que a él no le constaba que lo que dije fuese verdad – baja la mirada – Que él no había visto nada y que Raymond jamás le había dado motivos para desconfiar…
- Él no tenía nada que ver en nuestro pleito – Holly me mira - ¿Por qué le dejé de hablar? – niega con la cabeza y se encoge de hombros – Yo solo… solo quería alejarme de todos ustedes porque ninguno defendió a Jasper – mira a Jin – Y yo estuve de tu lado cuando ocurrió lo de la madre de Raymond
- Holly…
Jin se muerde un labio, Holly niega con la cabeza.
- ¿Por qué Sam hizo esto?
Pregunta Jasper.
- Porque estos son los únicos recuerdos felices que tiene – contesto – Nosotros seis somos los únicos recuerdos felices que él tiene desde que lo abandonamos…
- Oh… Dios…
Solloza Jin.
- Supongo que no sabía cómo acercarse a nosotras directamente – Jade se encoge de hombros – Porque a diferencia de todos ustedes, nosotras al menos le saludábamos – ríe – Bueno… eso fue lo que nos dijo, que al menos nosotras le saludábamos… - solloza – Él quería que recordáramos aquellos días, cuando los siete éramos amigos – todos se miran – Pero que sintiéramos felicidad al hacerlo… porque esos son los únicos recuerdos felices que tiene, y se aferra a ellos, está muy aferrado a ellos
- Esto es por su madre – Jasper mira fijamente una de las fotos, asiento con mi cabeza – Dios… tienen razón… debe ser un infierno estar solo todos los días con tía Lila y no tener a nadie que lo apoye…
- Sí…
Contesto.
- Y él ha estado aún más deprimido estos días – Jade se seca las lágrimas con el dorso de su mano – Pero algo lo mantenía aún de pie y era este día
- ¿Este día?
Pregunta Raymond.
- Sí, hoy, primero de diciembre – nos miramos los unos a los otros – Él quería estuviésemos juntos hoy día, porque hoy día sucedió algo importante para nosotros, para él…
- El viaje…
Contesta Jin boquiabierta.
- ¿El viaje?
Raymond la mira sin entender.
- Claro… - Jasper asiente con la cabeza – Nosotros nos perdimos este día… primero de diciembre
- Sí…
Contesto.
- “Dentro de diez años demostraremos que nuestra amistad es fuerte e inquebrantable” – recita Jin – Sam dijo eso cuando volvimos a casa
- Mierda… - suelta Holly - Y hoy se cumplen diez años… - nos mira – No logramos cumplir la promesa
- No – contesto – Pero nosotras le prometimos algo a él – me miran – Que intentaríamos darle un nuevo recuerdo feliz al qué aferrarse, que nos reuniríamos con él esta noche
- Él realmente debe de estar pasándola mal como para necesitar recuerdos felices a los que aferrarse – Jin se limpia las lágrimas con una servilleta – Bueno… si ustedes están dispuestos a dejar las rencillas por esta noche – nos mira – Yo igual… - miro a Jade, lo logramos – Al menos por hoy, por Samuel…
- Gracias
Sonrío.
- Solo por esta noche – recalca Holly, extendiendo la mano – Nada ha cambiado
- Acepto – tomo su mano – Por Sam
- Por Sam
Jade se une al apretón.
- Por Sam
Ray y Jin se nos unen.
- Por Samuel
- Súper Equipo de Mejores Amigos
Jasper se nos une, todos nos miramos.
- ¡Súper Equipo de Mejores Amigos!
Celebramos.
- Lo logramos – Jade me abraza con fuerza – Lo logramos…
- No cambia nada, pero es un progreso
Sonrío, todos se ven felices.
- ¡Jinnifer!
Canta una voz.
- ¿Tía Lila?
Todos miramos a los recién llegados.
- Lamentamos la demora – se disculpa tío Jonathan, entregándole un regalo perfectamente envuelto a Jin – Pero tu tía no despertaba de su siesta de la tarde
- No puede ser…
Jade suelta un jadeo.
- Oh… Jin – tía Lila abraza a la cumpleañera - ¡Por Ponilandia! La última vez que te vi tenías quince y ahora resulta que tienes diecinueve
- Gracias, tía Lila… - se separan – Me alegra ver que estás de nuevo con nosotros
- Jamás me pierdo las fiestas decembrinas – ríe – Aunque ya ves… en mi casa es Hanukkah, luego el ramadán – vuelve a reír – Bueno, los dejamos chicos, que grandes se ven todos – la tía Lila de pronto se ve incómoda – Que… grandes… de veras… los recordaba pequeños… como Samuel, desperté un día y ya tenía dieciocho… la última vez que lo vi tenía catorce…
- Vamos mi amor – tío Jonathan abraza a su esposa – Las chicas deben de estar impacientes por contarte el chisme del yeso de Lucy…
- Sí…
- ¡Tío Jonathan! – le detengo - ¿Y Samuel?
- Él no quiso venir – le miro con los ojos bien abiertos – Dijo que tenía que hacer algo – le miro sorprendida – Por eso no vino
- Oh… okey
Mi tío sonríe y se da media vuelta, alejándose.
- No lo entiendo…
Jade me mira.
- Pensé que Samuel iba a venir… - Holly nos mira con una ceja alzada - ¿No fue eso lo que dijeron?
- Sí, pero…
- Bueno… - Jin se cruza de brazos – Ya que el “Capitán Depresión” no vino, entonces no le veo el caso a seguir aquí
- ¡¿Cómo puedes decir eso?!
Jade fulmina con la mirada a Jin.
- ¿Qué…? – Raymond la mira con el entrecejo fruncido, mi prima inclina su cuerpo lejos de él – Estamos en una fiesta Jade, por si no lo notaste, y ya que Samuel no viene, no hay nada que nos detenga de disfrutar de todo esto
- Que rápido se les fue la amistad y el “Súper Equipo de Mejores Amigos”
Jade se ve indignada, Jin la fulmina con la mirada por enésima vez en la noche.
- Ya no somos unos niños Jade, madura
- Pero…
Miro a todos, Holly y Jasper están tomando sus chaquetas.
- Dijimos que esto no cambiaba nada, Jelly – me recuerda la pelirroja – Nada ha cambiado, todo sigue como siempre, aunque Sam hubiese llegado o no – me mira – Todo iba a volver a la normalidad finalizando esta noche, y la noche ya terminó para nosotros ahora que sabemos que él nunca vendrá
- Vamos Ray, quiero bailar hasta que me salgan ampollas
- Jin…
La chica de piel morena no me hace caso.
- Que vergüenza, ahora tendré que explicar por qué estuve en un rincón gritándome con unos adolescentes inadaptados…
- Nosotros también nos vamos – Holly se cierra la chaqueta - ¿Te quedas en mi casa?
- Sí, por favor…
- Bien, le diré a nuestras madres
Ambos desaparecen entre el gentío.
- ¿Qué pasó?
Pregunta Jade.
- ¿Por qué pasó?
- Esto no tiene sentido – Jade se ve enojada - ¡Esto no tiene sentido!
- Hija…
Mamá y tía Mindy aparecen.
- ¿Pasó algo?
Pregunta tía Mindy.
- No mamá – contesta Jade – Solo pleitos estúpidos con gente estúpida – se señala – Y yo soy la reina de las estúpidas
- Jade…
Mi prima se levanta de la mesa, colocándose el abrigo.
- ¿Puedo quedarme a pasar la noche en casa de Jelly?
- Claro…
Mi madre y su prima se miran con confusión.
- Por mí no hay ningún problema
Secunda tía Mindy.
- Gracias, vamos
Me pide Jade.
- Sí…
Tomo mi abrigo y la sigo hacia el ascensor. No entiendo qué es lo que acaba de ocurrir ¿Por qué ocurrió? Le dije, le dije a Sam que íbamos a reunirnos esta noche, le dije a mi mamá que le dijera a mis tíos que lleven a sus hijos a la fiesta de Jin ¡¿Por qué no vino?! Tanto esfuerzo, tanto miedo, tanta tortura a la que nos sometió ¡¿Tanto para nada?! ¿Para que al final él no se aparezca y quedemos como unas idiotas? Salimos del edificio y paramos un taxi, pareciese que han pasado horas, una eternidad, pero apenas es media noche, no hemos estado mucho tiempo en la fiesta y todo ha salido del asco ¡Todo! ¿Por qué no apareció? ¿A dónde se fue? Se supone que este era un día especial, significativo para él… ¿Por qué no fue?
- Las cosas no debieron de ser así…
Miro a mi prima, enciende el televisor y se lanza a mi cama.
- No… - acepto – Es que… ¿Por qué? – me dejo caer en mi cama - ¿Por qué? – miro el techo – Hay algo que no estamos tomando en cuenta
- No hay nada – Jade abre una bolsa de papitas – Solo… se arrepintió – se encoge de hombros – Sus motivos habrá tenido
- ¿Cómo cuáles?
- Y yo cómo voy a saber
- Realmente pensé que nos llevaríamos bien por esta noche
Cierro mis ojos, no quiero llorar de nuevo.
- A mí también me hubiese gustado presenciar eso – abro los ojos, Jade me ofrece de sus papitas – Tan pronto como dijeron que Samuel no iba a venir… todo se desmoronó
- ¿Por qué no vino? - miro al techo de nuevo - ¿Por qué no vino?
- Ya deja el tema – Jade se acaba las papitas en un solo movimiento - Ese imbécil… - lanza la bolsa vacía, se cruza de brazos – Después de hacer tanto teatro… - chasquea la lengua – No venir es… - golpea el colchón – Es un verdadero imbécil…
- Lo es…
Acepto.
- Bueno, pensemos en otra cosa mejor… - cambia el canal – Mira, está dando esa película con Minnie Sánchez que tanto te gusta
- Amo a esa actriz…
Acepto, intentando reír.
- ¿Hay cupcakes en la cocina?
- Sí, pero en mi mochila tengo una caja, hay que comer ese primero o se pondrán duros – me levanto de la cama y tomo mi mochila – Tengo de chocolate con malvavisco
- Dame, dame, dame
Jade extiende los brazos, abro mi mochila y muevo todo el contenido.
- Toma – le entrego la caja - ¿Eh…? – meto mi mano dentro de mi mochila – Jade… - miro a mi prima – El sobre…
- ¿Qué sobre?
- El número seis…
Miro a Jade, esta me mira fijamente.
- ¿Cuándo…?
- Ayer…
- Hay que abrirlo…
- Esto es raro… - abro el sobre – No tiene sentido, él no hubiera faltado porque este día es importante para él…
- Solo saca la foto, tal vez ahí esté la explicación
Asiento y abro el sobre. Dentro está el habitual polaroid, en él se ven cinco niños sucios. Me veo a mí misma con la ropa rota de la mano de Jin, quien está despeinada y sostiene a Jade con la otra mano. Holly y Jasper están sentados en el suelo y se ven cansados, todos nos vemos cansados y sin embargo… todos sonreímos a la cámara que obviamente Samuel sostiene. Volteamos la imagen, la misma caligrafía aparece, la letra de Samuel: “Volveremos a hacer este mismo viajo dentro de diez años y probaremos que realmente seremos amigos para toda la vida 1/1/31”
- Jelly… - Jade deja caer el polaroid – Samuel no se refería a reunirnos este día…
- Se refería a hacer el mismo viaje de hacer diez años…
- Lo prometimos… - Jade me mira boquiabierta - ¡Lo prometimos! ¡Cuando volvimos a casa! ¡Qué haríamos este mimo viaje!
- ¿Eso quiere decir…?
Miro el reloj, es más de media noche.
- ¡Apresúrate! – grita Jade, lanzándome una chamarra - ¡Debemos de ir por Samuel!
- ¡¿A dónde?!
Pregunto, corriendo escaleras abajo.
- ¡A la estación del metro!
Jade sale de la casa y comienza a correr.
- ¡¿Qué?!
La miro sin entender, corriendo detrás de ella a toda velocidad.
- ¡Ahí comenzó el “Viaje”! – grita, con voz agitada, sin dejar de correr – Después de buscarte fuimos al metro ¡Lo acabo de recordar!
- Yo… - no me deja responder, no puedo correr y hablar al mismo tiempo, el pecho comienza a dolerme - Jade… no creo que…
- Maldita sea… - Jade mira a todos lados - ¡Taxi!
- ¡Jade!
Es sábado, media noche, hace frio, y hay tráfico.
- ¡Central Park!
- Jade…
Repito, cerrando la puerta del taxi.
- ¡Maldita sea! – Jade golpea el asiento con sus puños - ¡Dese prisa!
Miro el polaroid en mi mano, siento una presión en el pecho. Nos equivocamos como idiotas, no era solo el día, no era el vernos, era cumplir nuestra promesa de hace diez años, volver a hacer este “Viaje”.
- ¡Demonios! ¡Muévete imbécil! ¡No te dejes meter!
- Jade… calma…
- ¡Él nos debe de estar esperando! – los ojos de Jade están llenos de lágrimas - ¡De seguro nos ha estado esperando por horas! ¡Solo! ¡Con frio! – respira hondo, el taxi sigue avanzando – Solo espero que siga allí…
- Calma…
- ¡Muévete idiota!
Jade aprieta sus dedos con fuerza, dejándose marcas ¡Dios! ¡Que Samuel esté bien! Miro mi reloj, son la una de la mañana con treinta minutos ¿Samuel seguirá ahí? ¿Samuel estará bien? ¡Demonios! ¡Que él esté bien!
- ¡Jelly! – llegamos a la estación de trenes - ¡Vamos!
- Sí…
- ¡Tome, quédese con el cambio!
Jade lanza billetes por la ventana. Corro detrás de Jade, varios metros detrás, las pantuflas se me salen de los pies ¡j***r! ¡¿Cómo pudimos olvidarlo?! ¡j***r! ¡Por favor! ¡Que él siga ahí! Sigo corriendo, no creo que haya gente en la estación a la que hemos llegado ¿O sí? Nunca he usado el metro.
- ¡Jade!
Grito al verlo detenerse, aún hay personas en el metro.
- ¡Samuel! – grita a todo pulmón, algunas personas se nos quedan viendo - ¡Samuel!
- ¡Jade…!
- ¡Samuel!
Mi prima está llorando.
- ¡Jade…!
Es obvio que él no está.
- ¡No lo logramos! – me mira, sus lágrimas empapan su rostro - ¡No lo logramos Jelly! ¡No logramos cumplir nuestra promesa!
- ¡Jade…!
Llego hasta mi prima y la abrazo, ella sigue llorando. No lo logramos, no lo hemos logrado ¡Mierda! ¡j***r! ¡Maldición! Después de tanto esfuerzo, no lo hemos logrado, no cumplimos con nuestra promesa, no logramos recordar a tiempo y ahora Samuel debe de estar en su casa, decepcionado de todo y sin un nuevo recuerdo al que aferrarse, solo un nuevo mal recuerdo, un nuevo recuerdo de cómo sus amigos lo olvidaron.
- Ya vámonos… - caminamos fuera del subterráneo – Ya no vale la pena seguir aquí…
- ¿Deberíamos ir a casa de los Kavanagh?
- No… - Jade niega – Samuel ya debe de estar ahí y conociéndolo, ya debe de haber caído dormido
- Sí…
Asiento, sintiéndome intranquila.
- Es mejor así…
Subimos a un nuevo taxi y partimos de vuelta a su casa. Duele, en verdad, duele mucho, porque en estos meses he descubierto que una parte de mí aún añora esos años de la infancia y duele ver que jamás volveremos a ser el “Súper Equipo de Mejores Amigos”. Es decir… ya sé que nada está bien entre nosotros, que más es el odio que el cariño que una vez nos teníamos, que seis años han sido suficientes para borrarnos de la existencia de los demás, pero hoy se ha reafirmado. Jamás volveremos a ser amigos, jamás volveremos a ser los de antes, jamás seremos un equipo y todo ha quedado más que claro, Holly misma lo dijo. Jade y yo estamos solas contra el mundo, nada ha cambiado.
Llegamos a casa, nos vamos directo a la cama, no me siento de ánimos como para hacer otra cosa que no sea lanzarme a la cama. Miro al techo y por fin logro derramar mis lágrimas. Samuel debe de haber estado realmente decepcionado. Su imagen viene a mi mente, sentado solo, mirando a todos lados con la esperanza de vernos, tiritando de frio, sin querer moverse por temor a no divisarnos. Pienso en su decepción y en su dolor. Él recordaba todo, siempre fue así, él recordaba todo lo que vivimos, él recordaba el Viaje, por eso se aferraba a los recuerdos de la infancia, por eso revoloteaba entre los grupos, porque tenía la esperanza de que nosotros también recordásemos, y depositó sus últimas esperanzas en nosotras y le fallamos.
- Lo siento Samuel…
Unos golpes en la puerta me hacen reaccionar. Parpadeo varias veces, Jade está a mi lado, gruñendo por el ruido. Me giro a ver el reloj, son la una de la tarde, hemos dormido mucho. Jade suelta un quejido y se cubre la cabeza con la almohada, me levanto y cruzo la habitación. Abro la puerta, es mi mamá.
- Hola cielo…
Saluda, luce preocupada.
- Tía Susy… - se queja Jade – Es domingo, déjanos dormir un rato más…
- Chicas… - Jade protesta y se endereza, mamá luce realmente preocupado - ¿Se han comunicado con Samuel? ¿Saben algo de él?
- ¿De Samuel? – pregunto, mamá asiente – No…
- ¿Por qué…?
Pregunta Jade, quitándose las sabanas de encima.
- Es que… - mamá nos mira – Lila llamó…
- ¿Mamá…? – Jade se levanta - ¿Qué pasó con Samuel?
- No ha regresado a su casa…
Contesta al final. Abro mucho mis ojos, me giro a ver a Jade, esta suelta un jadeo. Miro la foto en la mesa de noche ¿Samuel no ha vuelto? ¿Samuel…? Miro de nuevo a Jade ¿Acaso él…?
Fin de la primera temporada