Diana me pide ser sinceros, estuve a punto de confesarle, pero no me siento capaz de hacerlo. Decidí alejarme por unos minutos, ahora debo debatir algo conmigo mismo. Ese pequeño tormento tuvo la valentía para confesarme cosas que no sabía, intuía, una cosa era suponerlos, otra muy distinta tener la certeza que pasaron, eso no me afecta, no le quita lo valiente que era. Llegué a mi cuarto, tomé el bolso donde tenía las armas y bajé con él, debo armar la casa, esta era una construcción hecha por Roland, algo que él siempre dejaba en el mismo lugar, eran los compartimientos donde se guardan las armas por si alguna eventualidad. Debo hacer algo mientras pienso, mientras tomo el valor e imito a Diana a confesarle mi secreto. Sé que merece saber la verdad, aunque me aborrezca—. Llegué a la p

