PARTE 01

1245 Words
SEMANAS DESPUÉS JAVIER > me lo recuerdo cada vez que la veo así de apretada, con un traje que por dios poco o casi nada le tapa. Está loca o ¿qué le pasa? y encima está pegada a ese asqueroso que la toca como le da la gana. Me vas a escuchar así tenga que sacarla de este lugar como niña chiquita cargada en mis hombros, tal vez me vea como un maldito hombre de las cavernas. Me hace sentir de la misma manera como cuando la tenía con las piernas enredadas en mi cintura. Siento toda mi maldita erección, mi m*****o no se cansa de hacerme recordar lo que es sentirla y en este instante está reclamando lo que es suyo y de nadie más. Me acerco a ella y delicadamente la arrastro y la saco de la pista de baile, la arrincono a un lado del baño, > —¡No me puedes prohibir nada! —Vocifera. Esta loca necesita unas nalgadas para respetarme. —No puedes estar en lugar así ¡Maldita sea! —Esta mujer me vuelve loco—. Estás embarazada, ¿qué carajos haces en una discoteca? Rodeada de tantos imbéciles que no dejan de verte, así como animales en celo—. Si está mujer no me obedece terminaré pateando traseros esta noche. —Y a ti ¿qué diablos te importa? Es muy mi vida y suéltame de una vez, eres un bruto, una bestia, me tienes harta, tú y tus ínfulas de macho de las cavernas, creyendo que puede decirme que debo o no debo hacer, es mi vida ¡Maldita sea! — Esta loca si cree que me quedaré de brazos cruzados. —Me meteré en tu vida cuántas veces quiera, ¡entiéndelo de una vez! — Espetó. Trata de manera inútil golpearme, ella sabe de sobra que mi metro ochenta contra su metro sesenta y cuatro, no se pueden comparar. Pero eso no le asusta; más bien le encanta, porque sabe que la puedo coger en todas las posiciones posibles. —¡Es mi vida, mi coño, mi cuerpo, deja de meterte imbécil! —La tomo de las muñecas con una mano y con mi rodilla en medio de sus piernas, hasta puedo pensar que estoy rozando su hermoso coño. —¿Como que no me importa? Rayos mujer es mi hijo también —Título de padre que solo utiliza cuando a ella le conviene—. Te recuerdo que no lo hiciste solita y me vale madre que te enojes cada vez que te lo recuerdo. —Después de todo es mi hijo y quiera o no quiera tengo que cuidarla. —¡Claro! como al señorito se le olvidó el condón —dice con ironía. Cuando los dos andábamos de calientes que a ella tampoco le importó. —Tú tampoco andabas buscando uno en la habitación —Me mira con rabia, me estás cabreando esta testaruda mujer. —Me jodiste a mí la vida ¿sabes?, déjame en paz y no te metas LAR.GA.TE con tu puta de siempre que seguro te debe estar esperando con las piernas abiertas, tal y como portón de escuela. Me das náuseas—Y de verdad creó que es así, que no evita que terminé de vomitar sobre mi costoso traje Armani que justo hoy se me ocurrió ponérmelo. REGINA ¡Por Dios!, qué asco me da este tipo, pero hago todo esto con tal de olvidarme un rato del mundo. Extraño estar ebria para mañana no recodar nada, que digo; si por andar de ebria fue que… solo de recordarlo me da escalofríos, pero si lo disfruté, aunque mi mente no lo recuerde completamente mi cuerpo si y tenerlo así de cerca hace unos días todo cabreado por lo que le dije. Dios verlo así transpirando tan fuerte agitado y con los ojos inyectados de rabia me hizo desearlo tanto, pero no podía demostrarle nada. Muchas veces pienso que este animal me toca y me toma de las caderas, que me voltea y siento su erección. > > Es este imbécil me arrastra como si fuera lago suyo. ¿Qué piensa? Pero de un puño en su hermoso rostro le voy a demostrar que conmigo no se meta, no soy muñequita de cristal que se rompe a la primera. —¡No puedes prohibirme nada! —Sé muy bien que le molesta y me importa un reverendo pepino. Es mi vida y puedo hacer lo que me dé la gana. No ha nacido hombre que me prohíba algo y no importa cómo me encuentre, seguirá siendo así y encima me quiere prohibir estar en lugares como este. No puedo prohibirle al resto del mundo que me mire, es mi problema. Soy una mujer libre que no quiere ataduras y me amarren las alas, por más guapo que este ese hombre, con un rico perfume de macho alfa, ¡Malditas hormonas! Tranquila Regina se supone que estas molesta, tienes que hacer respetar tu punto. —Y a ti ¿qué diablos te importa? Es muy mi vida y suéltame de una vez, eres un bruto, una bestia, me tienes harta, tú y tus ínfulas de macho de las cavernas, creyendo que puede decirme que debo o no debo hacer, es mi vida ¡Maldita sea! —Lo detesto con todo mi ser, no quiero tenerlo cerca, su estatura no me asusta y él lo sabe y le hago recodar que quien no se cuidó esa noche fue él y sus malditos espermatozoides. Son más fuertes que hércules, ni con la maldita pastilla del día siguiente o las anticonceptivas que tomaba lograron evitar quedar embarazada. Le grito con todas mis fuerzas que se largue con la puta esa de Kasandra y que deje de joderme a mí. Me da una rabia solo de recordar que están juntos, me provocan unas ganas de vomitar. De pronto algo se acumula por mi estómago, sube por mi esófago hasta expulsarlo por medio de mi boca. Entonces reacciono y me doy cuenta que manche su costosísimo trajecito, >, pero esto también es su culpa. Quien lo manda a embarazarme, claro recuerdo yo y mi baile. —No me digas que has bebido por eso estás así —Sí que era imbécil. Y así pensaba ser padre, sin siquiera saber nada de las mujeres y embarazos. —¡Claro que no estúpido!, es normal en mi estado, pero tú tienes la culpa por hacerme enojar. Así que, métete un dedo en el culo y déjame en paz —. Chillé. Pero no puedo seguir porque siento que todo me da vueltas. Lo siguiente que recuerdo es mi hermoso trasero en su Mercedes Benz n***o. Siempre he dicho que se cree Batman, pero no cualquier Batman sino el Ben Afleck en la liga de la justicia tan… tan…, aunque, ¿a dónde mierdas me lleva? Ni siquiera tengo fuerzas para seguir peleando, solo quiero dormir. Veo su sonrisa de medio lado antes de cerrar mis ojos y arrojarme a los brazos de Morfeo. Tal vez así olvido mi triste realidad. Lo peor de todo es que creo que me estoy enamorando de un estúpido y sexi cavernícola, tengo ganas de amanecer en sus brazos luego que me vuelva a hacer suya como aquella vez.
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