—Jena. —No has sido tú, no quiero que te disculpes más —La rubia toma la mano de Alan. —No entiendo entonces, ¿Qué es lo que está pasando? Las lágrimas de Jena brotan de sus ojos sin parar, la joven muerde sus labios cruelmente mientras que se incorpora un poco en la cama. Una vez cómoda, observa sus manos, suelta un suspiro que le ayudo a tranquilizarse. —Hace años… —Aplana los labios —. Hace mucho tiempo atrás estuve saliendo con un hombre, yo creí estar enamorada de él, pues aparentaba ser buena persona. Él me trataba bien, era dulce conmigo y yo…—Su labio temblaba. —Oye no, Jena, espera… si no quieres… —Rápidamente, Alan toma la mejilla de la rubia y la hace mirarlo —. No tienes por qué contarme nada que no quieras, todo esto ha sido mi culpa. No debí empujarte a esto, yo… —Ese a

