Capitulo 4

1123 Words
La tía Mable estaba en uno de sus frecuentes almuerzos. Eva esperaba en la puerta y vio entrar el viejo Jaguar descapotable de la tía Margo, con la capota bajada. Llevaba unas gafas de sol grandes y el pelo recogido con un pañuelo. Eva salió y subió. Charlaron un rato sobre cosas cotidianas, pero Eva solo estaba presente parcialmente; solo podía pensar en ver a la tía Margo sentada a horcajadas sobre un chico. Era un día agradable y ventoso, y el sol le sentaba bien en las piernas. Eva llevaba pantalones cortos, un sujetador deportivo y un top corto con un escote ancho que le caía a un lado, dejando al descubierto el hombro. —¿Qué tal la escuela?—, preguntó Margo. En la escuela, Eva nunca fue popular. Además, desde que se mudó, no era precisamente popular. —No pasa nada—, respondió con indiferencia, mirando hacia otro lado. Margo entró en un autocine Sonic y aparcó el coche en la parte trasera, donde tenía bastante privacidad. —¿Qué quieres comer?—, preguntó. Eva tenía hambre, de hecho, pues se había saltado el desayuno, como siempre. —Tomaré un perrito caliente con papas fritas—, respondió. Margo hizo el pedido por teléfono y al poco rato un joven se acercó al coche. Eva lo reconoció. ¡Era Chip! Bajó el espejo retrovisor y se miró el pelo, luego intentó ponerse la camisa para que pareciera muy informal. —Tengo un pedido de dos perritos calientes con papas fritas—, dijo Chip al acercarse al auto. —Hola, ¿cómo estás?—, le preguntó a Eva. —Hola, estoy bien. Olvidé que trabajabas aquí—, respondió ella, —¿Te gusta? —Sí, está todo bien. Veo a muchos amigos—, respondió Chip. —Esta es mi tía Margo —ofreció Eva. —Hola, un placer conocerlos. ¡Disfruten, el deber los llama!— Chip se dio la vuelta y se alejó. —Veo que te gusta...—, bromeó la tía Margo. Eva se sonrojó, pero no respondió. Aún había tensión entre ellas. —Bueno, lo voy a decir sin rodeos—, empezó la tía Margo. —Cuando murió tu tío George, me quedé con muchas deudas. ¡Muchas! George era un esposo maravilloso, pero no muy bueno con las finanzas. No sabía cómo iba a vivir. Big Daddy se me acercó. Dijo que se haría cargo de toda la deuda si intentaba algo por él. Admitió que George solía presumirle de que yo era bastante buena en la cama. También le había contado que trabajé en el club Playboy del centro durante la universidad, algo que nunca le conté a nadie. Era una forma de ganar bastante dinero. Solo servía mesas, pero teníamos que usar disfraces de conejita y todo eso, que eran un poco reveladores, pero me acostumbré. Ahí fue donde conocí a George. Pero nunca había pensado en hacer, bueno, ya sabes. La verdad es que no tenía muchas opciones, no tenía forma de reunir los casi 500.000 dólares que debía. Al parecer, George había apostado y había apostado la casa y otras cosas del negocio. Estaba desesperada, y mi papá lo sabía. Pero era mucho dinero, así que no te imaginas lo agradecida que estoy de que me ofreciera la oportunidad. Me sugirió que lo viera más como una aventura que como un trabajo, y, siendo sincera, como todo en la vida, se trata principalmente de la actitud con la que lo abordas. Así que, ahí está —dijo la tía Margo, haciendo una pausa para asimilarlo. Eva se quedó allí sentada, probablemente con la boca entreabierta, atónita. Su mente daba vueltas. No sabía qué pensar. De repente, Eva soltó: —¿Cómo es tener sexo?—. Eva no tenía ni idea de dónde había salido ese pensamiento. Era evidente que la tía Margo tampoco lo vio venir. —Eh...—, tartamudeó la tía Margo intentando ordenar sus pensamientos, —bueno...—, se recompuso, y pareció haber decidido qué hacer, —cuando estás con alguien a quien amas, el sexo es probablemente lo más maravilloso del mundo. Dos personas se dan algo mutuamente de forma completamente desinteresada, y la intimidad compartida los acerca al máximo. Puede ser emocionante, inspirador, apasionado, intenso y relajante en varios momentos, o todo a la vez—. Hizo una pausa. —Pero el sexo también puede ser otras cosas. Masturbarse es placentero, ¿verdad? Y todo gira en torno a ti. A veces, el sexo se trata de conseguir lo que necesitas. A veces, de sentirte deseable, y a veces, de sentirte traviesa, lo cual proporciona una excitación propia. Todas son buenas a su manera. El único momento en que el sexo se siente realmente mal es cuando sientes que te han utilizado y no has sacado nada a cambio. —Margo hizo una pausa, intentando interpretar el rostro de Eva, antes de continuar. —Hay dos tipos de hombres: los que te desean y quieren follarte, y los que no están realmente interesados. Los que no están realmente interesados, a veces te follan de todos modos, porque no tienen otra opción en ese momento. Así que, ten cuidado con tu corazón y no lo entregues tan fácilmente. Cuando llegue el indicado, lo sabrás. Con los que intentan usarte, simplemente asegúrate de controlar la situación y conseguir lo que quieres... ¿tiene sentido? ¡Guau! Eva no estaba segura de entender mucho después del principio. —¿Te gusta tener sexo con todos esos hombres?—, preguntó Eva sin saber de dónde venía la pregunta. —¿Parece que me lo estoy pasando bien?— preguntó la tía Margo. Eva lo pensó. Bueno... parecía que Margo lo disfrutaba, y los hombres también. La tía Margo interrumpió sus pensamientos. —Hay cierta excitación en usar tu cuerpo para excitar a un hombre y hacer que se corra. No creo poder explicarlo, es algo que tendrás que descubrir por ti misma. Esa conversación marcó el inicio de una amistad cada vez más profunda entre ellas. Eva empezó a hablar con la tía Margo a diario, y sentía que podía preguntarle cualquier cosa y que ella sería sincera y abierta. Eva lo mantenía en secreto en casa, pero a menudo iban juntas de compras, a la peluquería o al spa. Margo la ayudaba a maquillarse, pero, por supuesto, Eva nunca se ponía demasiado elegante delante de la tía Mable. Eva probó un nuevo peinado y la tía Margo le compró ropa nueva. Chip incluso mencionó que Eva estaba guapa una vez, de pasada. Eva se preguntó si él era uno de los chicos que la deseaba y quería follársela.
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