Cómo todo empezó

2062 Words
La cabeza me va a reventar, así que me levanto de la mesa y busco en el cajón de medicamentos algo para la migraña, Tomo un par de Aspirinas como para no sentir dolor de cabeza por un año. Todo me esta dando vueltas, que demonios no puedo caminar, tropiezo y caigo al suelo veo una pequeña sombra — ¿Carolain cariño Eres tu? — Pregunto con mis ojos entre cerrados, no logro distinguir quién es — ¿Por que lo hiciste Paolo? Yo te amaba — Efectivamente era Carolain, pero no entendía a lo que se refería, no sabía por qué me decía esas palabras. — ¿Por que hice que? — Pregunto con curiosidad, e incertidumbre, Le veo caminar y desaparecer — Espera, ¡Carolain no te vallas! — Exclamo mientras extiendo mi mano — ¡Amigo! ¿Estas bien? — Alguien me toma de la mano y me ayuda a ponerme de pie. — ¿Que a pasado? — Escucho esa voz que me pregunta que a ocurrido, pero no es Carolain — ¡No lo sé! no recuerdo nada — — Se te esta convirtiendo en una rutina en encontrarte, dormido y que no recuerdes nada — Comentó Maick con sarcasmo, mientras se cruzaba de brazos ante mi respuesta. Estaba confundido no sabía que era la que estaba ocurriendo conmigo precisamente, pero no me sentía muy bien. — ¡Amigo! Creo que deberías de considerar el echo de ir a rehabilitación, ¡Te haría muy bien! — — ¡De que rayos me estás hablando! ¿Que clase de broma pesada es está? — — ¡No es ninguna broma! te estoy hablando enserio, Paolo solo fue una vez y parece que lo sigues haciendo — — ¿Haciendo que? ¡Maldita sea! Sal de mi casa ahora mismo — Digo mientras me levanto enfurecido del sofá y empujó a Maick hacía la salida. — ¡Solo piénsalo! — Dijo mientras oponía resistencia para salir de mi casa — ¡No tengo nada que pensar! — Digo mientras le doy un último empujón para sacarlo de mi vista, y finalmente azotó la enorme puerta de madera. — ¿Quien rayos se a creído Maick? que cree que puede venir a mi casa a decirme que necesito ayuda... Mi vida marcha bien y estaba aún mejor antes de que el llegase al pueblo — Vociferó enojado, sabía estaba hablando solo, pero necesitaba desahogar mi irá. Y valla que también necesitaba ese café así que a cómo de lugar buscaría la manera de prepararlo. Luego de dar una cuantas vueltas por la casa, sin tener éxito en mi búsqueda de algo de agua con que prepararme el café, me voy a la sala a seguir jugando CSI Nueva York y descubrir el contenido de la carta, mientras que busco un poco de cinta adhesiva transparente con que fijar los pedazos de papel. Pero hasta ahora solo conseguía formar la primera línea que decía... Querido Paolo tu más que nadie sabes cuándo te amo... Eso me traía un recuerdo a mi memoria, ya la había leído antes, estaba dentro del enorme oso de peluche, Rápidamente corro a la sala a buscar el oso y ver qué más encuentro en su interior, luego de buscar sin éxito dejo el oso sobre el sofá nuevamente y me siento a su lado mientras lo observo y me doy cuenta que debería echarlo a la basura, después de todo está en completo estado deplorable. Me levanto del sofá, tomo el oso de peluche, me dirijo al cobertizo y saco un pico para hacer un hueco y enterrarlo, pero al salir al jardín me doy cuenta que tengo que podarlo, la hidra a crecido mucho, casi me llega a los tobillos. Así que dejó el oso en sobre el césped y arrecuesto el pico a uno de los arbustos, para ir al cobertizo nuevamente a buscar la podadora y devolverle la vida al jardín. Después de todo, creo que pensare lo de vender la casa. Carolain siempre quiso que lo hiciera por qué dice que está casa es muy grande para dos personas, pero yo pienso que en algún momento tendríamos nuestros hijos y seria genial que crecieran aquí. Solo hay que darle unos retoques y dedicarle un poco de cariño. Ya que cuando mi hermana se caso para unas navidades nuestros padres viajaron a conocer a sus nietos y tuvieron un accidente de auto. Yo me había ido a Buenos Aires a estudiar y la casa estaba sola desde entonces. Estoy sumergido en mis pensamientos cuando de repente escuchó un teléfono sonar — ¿De dónde viene? — -pense- dejo la podadora a un lado y me dispongo a buscar de donde proviene el sonido. Parecía estar cerca pero no sabía exactamente dónde estaba el teléfono celular. Luego de buscar sin éxito me dispongo a tomar la podadora la enciendo y empiezo a podar la hiedra que a crecido y no deja disfrutar del jardín. A medida que estoy podando, siento que algo me está rozando el tobillo, pero no le prestó mucha atención, Cuando de repente siento que algo me tomo el tobillo. Del susto suelto la podadora y pego un grito mientras me muevo desesperadamente para quitarme lo que tengo encima. — ¿Que demonios? ¡suéltame! — — ¿Por que lo hiciste? — escuchó una vos es de Carolain sin duda — ¿Que hice? ¡Aush! — El pico me caído sobre el tobillo de inmediato un correnteso recorre por todo mi pie y ahora siento un líquido caliente correr hasta mi talón. — ¡Malditasea! — Me quejo del dolor el pico me a caído sobre el tobillo y ahora sangraba y tenía dolor. Mis ojos se abren como platos al darme cuenta que la podadora se me viene encima y empiezo a correr desesperadamente mientras grito. — ¡Auxilio! — Grito desesperado, corriendo por el jardín con mi tobillo sangrando mientras que la podadora me sigue como un si fuese un criminal. — ¡Auxilio! — Me cuesta seguir corriendo estoy sangrando y el dolor cada vez es más intenso y caigo al suelo. — ¿Que ocurre Paolo? — Pregunta Maick — ¡Alguien me tomo del pie! — Vociferó. — ¿Cómo que alguien? ¡Aquí no hay nadie! ¡Paolo!¿Seguro estas bien? — — ¿Te parece que lo estoy? — Respondo con ironía — ¡NO! no lo estás Paolo por eso insisto que deberías buscar ayuda — Dijo mientras tomaba la podadora, y la apagaba. — ¡No necesito ayuda! — — ¡Paolo! aquí no hay nadie! Solo tu y esa podadora y dices que alguien de agarró el pie — Dice mientras extiende su mano para ayudarme a levantar y me apoyada de su hombro para llevarme adentro — ¡Te he dicho que fue alguien! — — ¿Cómo estás tan seguro? — — ¡Solo lo sé! si no me crees ¡Déjame en Paz! — Me solté de su mano y caí al suelo de nuevo. — ¡Deja de ser tan imbécil! — Esas palabras yo la conocía ahora la voz se había transformado en una voz que conocía perfectamente. — ¿Que haces aquí? — Pregunté con incertidumbre, se supone que tenía más de tres años viviendo en la Ciudad con sus hijos y el joven Tito. — ¡Escuche los gritos! Vine a ver lo que ocurría y te encontré en el suelo pidiendo auxilio — Comentó mi pequeña hermana, Aunque ahora no era tan pequeña. Miéntras con cariño me extendió su mano para ayudarme a levantar. Estaba confundido no sabía cómo había llegado ella aquí y por qué Carolain me había tomado del pie — ¿Donde estabas? — Pregunté mientras le acariciaba su rostro — ¡Aquí! Siempre estuve aquí — ¡Malditasea! Necesitaba una de esas pastillas, para sentirme bien estaba empezando a escuchar voces en mi cabeza y a ver cosas que no existen. Todo estaba en mi mente. Una vez en el interior de la casa me limpie y me agregue un poco de antibiótico en crema para ayudar a prevenir la infección causada por la cortadura. — ¡Paula! ¿Dónde estás? — Vocifero Hace unos minutos estaba aquí y ahora no la veo, de seguro estaba arriba y yo tenía mucho dolor en el tobillo como para subir. Así que me acuesto en el sofá y trato de descansar para así olvidarme de todo lo ocurrido. De seguro cuando despierte me doy cuenta que estoy no fue más que un mal sueño y todo volverá a estar como antes. Me acomodo en el sofá y me cubro un poco con una manta para no sentir tanto frío y en poco minutos logro conciliar el sueño. No tengo la mas puta idea de por que estoy aquí, me he quedado dormido en el jardín. — ¿por que hay una pala enterrada en el suelo? — Me preguntó a mi mismo, está el cielo oscuro, parece que las estrellas se tomaron la noche libre. Solo hay una fuerte brisa que me congela las manos y estremece los árboles, un silbido se escucha atravesar entre las ramas de los árboles tras la brisa que causa el Vaivén de las ramas. Me duele mucho la cabeza, y todo me da vueltas, siento algo en mi frente coloco mi mano sobre ella y siento algo frío y húmedo, bajo mi mano para ver de qué se trata pero es inútil. Está muy oscuro no se puede ver nada. Cómo puedo me levanto del césped y camino hasta la entrada de la casa, la puerta estaba abierta lo que no me parece extraño de seguro Carolain estaba despierta. Al entrar escucho bulla en el interior de la casa el equipo de sonido está encendido lo que me aumenta a un más el dolor de Cabeza, enojado por el escándalo me acercó y jalo el cable de corriente para apagar el equipo de sonido. — ¡Mucho mejor! — Silencio total, no hay nada más hermoso que la paz y la tranquilidad. Pero esa paz fue interrumpida al escuchar un golpe seco, al jalar que cable de corriente uno de los taburetes del bar se había caído, me inclino para levantarlo y lo coloco nuevamente en su sitio. Avance a interior de la casa y algo no estaba bien, no sabía exactamente lo que era, pero sabía que algo no estaba bien. Dicen que las mujeres tiene un sexto sentido para saber cuando algo no marcha bien y aunque yo no era mujer tenía un buen instinto para darme cuenta de los problemas. Era como si algo hubiese ocurrido en la casa, pero no terminaba de darme cuenta que era exactamente. El suelo del salón está sucio como si hubiesen vertido tierra sobre el, me dirijo a la cocina a buscar la escoba para sacar la tierra y me encuentro con la sorpresa que el fregadero está abierto y la cocina está encharcada de agua. — ¡Pero que demonios! ¡Carolain! ¿Que hiciste? — Vociferó enojado, Mientras me apresuró por cerrar la llave del grifo y tomar el trapeador para secar el agua que callo al suelo. — ¡Malditasea! Carolain — A caso no me escucha, no me responde — ¡Carolain! — Me estaba haciendo enojar, dejo el trapeador a un lado y subo la escalera con pasos firmes, estaba muy molesto por lo que había echo. Ya la casa está bastante arruinada como para echar a perder un piso de madera con más de 100 años de antiguedad mis abuelos deben estar revolcándose en su tumba. Mi madre que en paz descanse cuidaba este piso más que a sí misma, incluso más que a nosotros. Valla que la extrañaba en ocasiones me pongo a pensar quizás si yo no me hubiese marchado a estudiar tan lejos aún estuvieran vivos. — ¡Carolain! — No está en la casa. No me responde me tumbó sobre a la pared de la habitación de mis padres y me dejó caer al suelo a llorar como un niño. Cómo deseaba verlos una vez más, aprovechar cada uno de esos días que los tuve vivos. Ahora ya era tarde ya no estaban conmigo, solo me quedan los recuerdos de como todo empezó.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD