Lennan
Piernas largas y bronceadas que se pueden observar perfectamente gracias a esos pequeños shorts que no le llegan ni a la mitad de los muslos, cintura pequeña por lo que se ve con la blusa negra de tirantes que lleva puesta, no usa sostén, se pueden ver sus pezones erguidos bajo la tela «por gusto le compro ropa»
El cabello castaño claro despeinado cae como capa cuando baja la cabeza hacia el suelo. Un pequeño suspiro escapa de esos labios rosa pálido. No hay palabras para definirla , toda ella es hermosa, perfecta no es la palabra adecuada.
—Hazlo aquí —señalo con los ojos, por su mirada no entendió.
«Es retrasada»
—Arelis —Definitivamente ella es igual de hermosa que su nombre.
No soy inocente.
Mi alma no es pura.
Y mi sangre está contaminada.
No negaré mis pecados, por eso no me contengo cuando hablo.
—Báilame aquí —palmeo mi muslo— Arelis.
Mi cuerpo se calienta y mis ansias crecen de una manera sorprendente.
Regresé a casa inmediatamente después de revisar los documentos de la empresa. Unas cuantas reuniones con personas que se creen inversionista y al final no son nada. No esperaba encontrar a mis subordinados acumulados en el cuarto de estudios Erudian, y no cuidando el perímetro. Por un momento imaginé lo peor. Mi tesoro más preciado sin...
Estaba listo para armar una guerra y matar todo ser en mi camino. Lo que encontré fue a una mujer caliente bailando, hipnotizando a mis subordinados los cuales pagarán su descuido.
No mide la situación solo lo hace, es como si le dijeran lánzate, y la loca va y se tira. Respiro profundo
En el pasado si me preguntarás cómo sería si de casualidad dejaría que está mujer me bailará, hubiera respondido: no perdería el tiempo en cosas ridículas. Pero la verdad es que esto no es ridículo y me encantaría perder el tiempo viéndola mover el culo sobre mí. Admiro la curvatura de su espalda. La sensación está fuera de este mundo. Se contornea como una experta, una diosa caliente.
Nadie, nunca me ha bailado de está forma. Reconozco estos movimientos por mis viajes a Latinoamérica, adolescentes bailando este ritmo pegado al trasero de unas chiquillas.
Sube para luego deslizarse lento hacia bajo, repite en movimiento hasta que se vuelve a contornear. Me maravillo ante la vista de su culo.
Es una delicia.
Apretó su delgada cintura. Deslizó mis manos dentro de la blusa, palpó las yemas con su piel tibia. Se aferra a mis rodillas y subo por sus costillas hasta que mis dedos se detienen bajo sus senos, que para este momento ya están duros y erguidos.
Muevo la pelvis, rozando mi erección que ha crecido con el paso de los minutos, volviéndose cada vez más grande. Una de mis manos va a su cadera, me permito dominarla, controlar su cuerpo, ondulando la curvatura de su espalda hacia abajo antes de inclinarme y morder su nuca desatando en orgasmo que la deja ir contra mi pecho envolviéndola en mi calor.
Inexplicable.
El celular vibra en mi bolsillo. Me levanto dejando su cuerpo sobre el sofá antes de salir contestando la llamada que me pone a viajar a Italia.
Han desaparecido 3 embarcaciones que contenían armas y embargaron los diamantes antes de llegar a su destino, Australia.
No duermo me limitó a revisar las cámaras de seguridad satelital mientras bebo un vaso de Ron. Las horas pasan y al llegar lo primero que hago es reunir a todos y cada uno de los subordinados.
Los leones salen de sus jaulas dando vueltas a su alrededor. Enseña los filosos dientes y rugen causando temor. Unos lloran cayendo al piso, son halados bruscamente y encerrados apartes.
Estoy probando lealtad.
Las mujeres no inmutan por las miradas felinas. Se mantienen serenas con el pasar de las horas y las dejo ir para seguir su trabajo. Pocos quedan y los escaneo con la mirada.
Aparecen dos de las embarcaciones. Los diamantes son confiscados por nuevos comandantes a los que no tengo acceso a sus registros. La ira me pone a matar a los últimos diez hombres que están de pie, temblando y rogando, para ellos es fácil traicionarme porque no tienen familia.
La noche llega y con ello la videollamada de Erudian diciendo buenas noche, Arelis se encuentra a su lado cantando una canción de cuna medio dormida.
Converso con él hasta que sus ojitos se cierran solos, el sonido de algo cayendo al suelo hace que me levante rápidamente del asiento, enciendo la cámara de su cuarto alerta al suceso. El equipo de seguridad ingresa armado solo para ver a la loca en el suelo, encima del tapete seguir durmiendo como si nada.
Ronald corta la llamada y me quedo viendo la cámara a través del celular antes de salir por un trago algún bar.
Los pensamientos nublan mi cabeza y cierro los ojos imaginan ese culo bailando sobre mí. Mi cuerpo reacciona ante su imagen y me siento como un imbécil, no debo mezclar lo laboral.
Ganas de besar y arrancar con los dientes el piercing que carga el labio inferior no me faltan.
Reaccionó cuando siento una mano en mi hombro. Una mujer pelirroja, extremadamente pálida y baja, soba mi muslo hasta llegar a mi entrepierna. No voy a negar que llama la atención, pero que parezca papel baja mi estado de ánimo, el cual solo desea a una morena.
—¿A que estás dispuesta?
—A todo, mi señor —responde.
Me levanto hacia la zona VIP, lunas de vidrios aparecen a lo largo del pasillo. Hombre y mujeres cogiendo por todas partes, gemidos y jadeos se hacen presente hasta que llego a mi asiento. No pierde el tiempo dejándose caer de rodillas y comenzar si trabajo.
Kenta llega con mala cara y me entrega un vaso de Whisky.
—El antiguo comandante está bajo investigación, empleados que trabajaban para nosotros han desparecido. En 72 horas los diamantes serán trasladados a otro país, es confidencial por lo qué no sé cuando será. Tengo el puerto bajo vigilancia en caso que salgan antes y poder atacar en el camino.
—¿Sin registro?
—No hay información sobre él, no existe para el mundo.
—Un fantasma.
Me amarga la noche y termino alejando a la tipa que ni una mamada sabe hacer bien. En 12 horas estamos en altamar listos para atacar.
El primer barco sale seguido de 3 helicópteros sobrevolando y patrullas a su lados. Llega el momento de atacar y el submarino se eleva, desestabilizando el barco. Los helicópteros caen con la ráfaga de balas que suelta la metralleta, las patrullas siguen la misma suerte.
Un disparo me roza al subir al barco. Levanto la metralleta soltando las balas que baja a todos, me muevo al interior en busca de los diamantes. Es una carga grande, pero la llevaré.
El equipo viene detrás, nos separamos. Todo está en silencio, el sonido de las balas no se escucha y me pongo alerta. Doy señales ante de girar a uno de los pasillos. Los murmullos se elevan, sigo el sonido que poco a poco desparece. Derrumbo una pared con tal de llamar la atención, sin embargo no sucede nada.
Entonces reacciono, una trampa.
El filtra por la paredes y lunas de vidrio se rompen. La puerta está cerrada. Golpeo el vidrio con el mango del cuchillo y esté explota por la presión, salgo nadando y aguanto la respiración hasta llegar lo más lejos, salgo a flote viendo al barco explotar en llamas y comenzar a hundirse.
Reviso el perímetro, no hay nadie alrededor y Kendo no da señales por el intermunicador.
Vuelvo a hundirme con el sonido de un helicóptero sobrevolando. Patrullas marítimas llegan y comienzan a desplazarse. Nado hacia el sur. Aunque sería hacia el norte el camino contrarío donde ellos buscarían primero.
Le contaré la cabeza.
Nos queda una larga lucha, comandante.