Días similares se repitieron desde entonces. Había pasado mucho tiempo encerrada. El aburrimiento me hizo leer los libros de la estantería, algunos eran aburridos, otros interesantes. Los que más disfruté fueron romances oscuros-eróticos y clichés, no dormía con tal de terminarlos en un solo día.
Me sentía a gustó. No trabajaba, la mayoria del tiempo me la pasaba acostada, comiendo, bailando o leyendo. Disfrutaba de la soledad y otras veces me sentí aturdida, con miedo.
Durante ese tiempo me enfermé, sufrí de fuertes dolores estomacales, fiebre alta y vómitos. Un suplicio para alguien que no le gusta sentir dolor. Una noche sentí un pinchazo en mi brazo, sacaron sangre y luego me volvieron a inyectar. Lo último que ví fue a un hombre sentado al filo de mi cama hablando alemán, no logré entender lo que decía, pero su expresión delataba coraje y preocupación.
Hubo un cambio con la persona que traía la comida, ahora era un hombre. Estaba bueno, muuuy bueno —si, con la u alargada—, lo malo es que no respondía a mis preguntas, permanecía callado como si le hubieran cortado la lengua. Unas cuantas miradas interrogantes era todo lo que me daba.
Mi reloj interno estaba estropeado, así que ni siquiera podía decir cuantos días habían pasado. Mastiqué y corté las uñas de mis manos con los dientes cuando estaba nerviosa o tenía inquietud. Poco a poco el closet se fue llenando de ropa, vestidos, blusas que me quedaban gigantes y anchas, simplemente parecían batas de dormir, shorts jean, de tela o de algodón con los que tenía el mismo problema.
Lo más interesante fue que no se equivocaban en la talla de ropa interior, exquisita y sensual, así me quedaba. Con el tiempo tuve una colección de ellos sin tener que trabajar para comprarla.
Rebose de felicidad.
Durante la noche no dormía debido a los gritos débil que escuchaba. Me pegaba a la puerta o la pared, quería saber de donde provenían, pero era imposible, aunque me arrastrasé por el suelo.
Organizé los libros a mi manera, limpie y acomode el lugar a mi gusto, tiempo es lo que más tenía y ya había desperdiciado mucho. La pantalla plana no servia mucho, la verdad. Canales internacionales hablando sobre lo que pasaba alrededor del mundo no llamaba mi atención, solo la encendía cuando empezaba la sección de farándula.
Existe un punto de saturación en tu vida donde la tranquila se desborda, te asfixia, te sientes al borde del abismo. La tranquila es buena para mí, hasta cierto punto. Llega al momento que no puedo aguantar estar encerrada, la espera de salir era lo único que eclipsaba mis nervios, tanto como los pensamientos aglomerados en mi cabeza.
Empujo la puerta, para mi sorpresa se abre dando paso al pasillo de paredes rústicas de madera. El frío mármol toca mis pies. Camino a través de una gran puerta de madera frente a donde estoy encerrada
Me inclino ligeramente, recorro el cuarto con la mirada. Parece un departamento tipo estudio, un gran escritorio llama mi atención ¿Qué tiene este tipo con los escritorios? Me paro frente a esté, papeles esparcidos, un vaso de puro... retrocedo con el olor del cigarrillo recién apagado.
Mi sexto sentido me dice que de la vuelta y huya de aquí y mi lado irracional me hace quedarme y seguir husmeando todo a mi paso. Descubro que tiene una estantería de libros igual o más grande que la de mi cuarto. Su plasma es más grande que el mío. Una colección de trajes negros que desprenden dinero por todos lados, relojes, zapatos hechos a la medida porque no contienen talla cuando los reviso. Tiene un cuadro a medio pintar, el rostro de una mujer se hace visible mientras me acercó, a sido pintado hace poco por la humeda pintura que se pega en mis dedos.
Me acerco a la puerta a medio abrir, no logro descifrar los murmullos procedentes del otro lado. Con el corazón en la mano recibo la impactante escena que me saluda o eso que me saluda.
Me quedo helada en el sitio, sin duda este hombre no proviene del cielo.
El mafioso acaba de tomar de una ducha, completamente desnudo seca su cabello ¿Quién en su sano juicio podría voltear la cabeza a otro lado?. El agua cae por sus facciones masculinas. Me quedo ahí parada, estupefacta, temblorosa e incapaz de dar señales, ignorando las instrucciones de mi cerebro, mirando al hombre de ojos cerrados, recorriendo su cuerpo sin avergonzarme. Cejas oscuras y gruesas, una nariz fina y alta, y unos labios rosados perfectamente tallados «Han de saber a gloria». Su cabello rubio oscuro despeinado le da un aire igual al león, majestuoso.
Definitivamente no puedo quitar la mirada.
Inclina la cabeza a un lado, como si supiera que lo observo, permitiendo acceder a detallar el tatuaje a un lado de su cuello y hombro, jamas pense que tantos tatuajes se vierán bien en una persona, pero en el se ven de maravilla. Tiene un s*x-appeal envidiable; atracción física y deseo s****l que despertaría el interés de cualquiera.
Mis mejillas se calientan al recibir el impacto de su m*****o señalando a mi dirección. Deseo tocar y sentir su musculatura entre mis dedos. Me sorprende que mi cuerpo reaccioné nada más verlo, pero...
Recibo verdadero impacto al ver sus ojos oscuros pero brillantes y demasiado intensos viendo los míos.
—Apuñalame papi —devastador. Rápidamente cubro mi boca con la mano.
Me tenso de pies a cabeza. Noto los latidos de mi corazón en los oídos al verlo se acerca.
¿Es amor o lujuria?
De lo contrarío no lo contemplaría de la forma en que lo hago. No lo imaginaría entre mis piernas gimiendo su nombre
No hay palabras.
Solo miradas de fuerte presión.
Respiraciones entrecortadas.
Y pensamientos desordenados.
Me sumerjo en el aroma dulce que desprende, la calidez de su cuerpo y el deseo salvaje que crece en mi interior. Me limitó a observar sus profundos ojos oscuros, feroces, siniestros. Inconscientemente paseo la lengua por ellos captando su atención. Nuestros labios se rozan y...
—Vamos, toca a papá.
Con su angelical y dulce rostro, toma mi mano, lo miro con ojos llenos de anticipación. El mafioso sigue los movimientos de Erudian «He enloquecido». Sonrió. Un leve gesto, casi imperceptible, lo hizo ¡El mafioso sonrió!.
Pareciese que hubiesen pasado solo segundos, pero en esos segundos siento mi mano envolver algo caliente, un poco duro y... húmedo ¿Húmedo?. Apretó suavemente antes de deslizar la mano sin quitar la vista del mafioso que frunce el ceño. Un grito ahogado mitad gemido sale de mi. Erudian ríe atrapado en nuestros cuerpos. Aferrado a la cintura del mafioso con sus pies rededor del muslo.
Cierro los ojos estrechamente e inclino la cabeza hecha un mar de pensamientos asfixiante.
Su aliento cosquilleo en mi oreja.
—Puedes quitarla.
Sorprendida. Bajo la mirada hacia mi mano. Rápidamente suelto el pene del mafioso que aún sostenía en mi mano.
—So-solo estoy conmocionada. No es como si no haya visto uno, yo vi, vi muchos, si muchos —mira fijamente —. Lo siento.
—Quedan 15 minutos, te veré en la mesa a las 6:30. Deberían ir a lavarse ahora.
—Si —asintió rapidamente, llevando uno de sus dedos a sus dientes como si los estuviera lavando—. Voy a brush-brush.
♟
Siento el ritmo envuelto en mi cuerpo, lo suficiente para sentir el «Pum» del bajo. Abro y cierro las piernas lateralmente y algo flexionadas. Muevo los brazos seguido de los hombros de izquierda a derecha y viceversa, realizando el paso Dougie. Hago popping y locking y luego me agacho hasta el suelo con los pies bien separados. Una capa de sudor cubre mi cuerpo, sin embargo no me detengo, me gusta bailar y eso es lo que estoy haciendo con Erudian imitando mis movimientos y dando apoyo. Unos cuantos guardaespaldas están en ma puerta impresionados, siguiendo mis movimientos con los ojos.
Camino cruzando una pierna por delante, muevo las manos como si fuera Dj añadiendo flow a mis pasos. Doy un giro inesperado, Michael Jackson estuviera orgulloso si me viera ahora, utilizando la sala de estudio de Erudian como pista de baile, demostrando su paso clásico en medio de la canción. Domino mis pies haciendo parecer como si estuviera caminando hacia atrás.
La canción termina y los aplausos no se hacen esperar. Orgullosa realizo una venia. Erudian corre hacía el equipo cambiando la musica, Elvis drew x AVIVIAN-where are you comienza a sonar, no pierdo el tiempo en moverme y bailar como teibolera.
Meneo la cadera de un extremo a extremo, despacio realizo circulos hasta inclinar el cuerpo hacia delante con las manos en las rodillas, sacando el torso hacia delante y el culo hacia fuera. Estoy lista para moverme pero...
El corazon se me paraliza y la sangre se me va a los pies con la mirada que me dedica el mafioso sentado en el sofa del cuarto. Los demás notan mi acción haciendo lo mismo. Están igual o peor que yo, sus ojos se abren desmesuradamente y parece que correrán en cualquier momento, juro que si lo hacen me voy con ellos.
—Fuera —está furioso.
Huyen, no pierdo el tiempo yendo con ellos pero sus siguientes palabras me paralizan.
—Tú no —me señala.
Desesperada busco a Erudian, pero no está ¡Me abandonó!
Trago en seco cuando mueve el dedo en señal que me acerque. Una expresión fria, un atuendo oscuro, de alguna manera... es aterrador.
—Eres bastante impulsiva.
—Puede ser. Yo tampoco sabía que puedo ser así.
—No respondas cuando te hable.
—No lo haré.
Me aniquila con la mirada.
Si supiera que me enloquece, me hace perder la cabeza y decir incoherencias no me daría esa mirada qué en vez de intimidarme me excita.
«Eres masoquista» dice la voz de mi cabeza.
Lo sé