♟Capítulo 1

2081 Words
Miro fijamente el pan que se encuentra en mi mano, le doy un mordisco sintiéndome asombrada por el delicioso sabor. Estar sin comer durante un día hace que todo sea bueno, ahora podría morir en paz, tal vez el ángel de la muerte se enamoré de mí y me tomé como su amante. Seco las lágrimas con el dorso de mi mano al recordar las palabras de mis padres. Las personas que pasan me quedan viendo como si estuviera loca, quizás lo estoy, pero nadie ayudaría a una mujer que se dejó quitar su pasaporte para utilizarlo en prestamos privados, y que además le han robado el dinero con el que pagaría sus estudios extranjeros, probablemente si madre se enterará ella misma se encargaría de hacerme sufrir el resto de mi corta vida. —¿Cómo se atrevió a venderme a un club? —doy otro mordisco—. Hijo de puta ¡Te romperé dos costillas! Recojo el pequeño bolso que logre sacar del club antes de escapar por la ventana. Camino con diligencia por la calle, mientras pienso en mi adolescencia, las personas que rodearon mi vida hacía años. Si me preguntaran cual esa la parte más difícil de alejarme de mis familiares y amigos para continuar los estudios lejos, trabajar para obtener ingresos, financiarte a ti misma y tratar de enviar dinero a tu casa. Diría que nunca lo consideré ya que estaba ciega de amor y solo quería seguirlo donde sea que vaya. Aprender el idioma fue duro, mucho más de lo que no consideré. Demasiado esfuerzo, demasiado gastos, demasiadas deudas, demasiado todo, absolutamente todo. No fue como un cuento de malas y lo aprendí a las malas, cuando me las vi solas, experimentando dificultades en carne propia. Al menos logré graduarme, solo me falta terminar el grado, buscar trabajo y obtener dinero para pagar alquilar un cuarto en la azotea de algún edificio. El sonido de una bocina siendo tocada desesperadamente capta mi atención. Retrocedo cayendo al piso bruscamente aferrándome al bolso, con el corazón desbocado y la respiración fallida veo un desfile de Mercedes Benz negros que solo había visto en películas, en ellas siempre demuestran hombres importantes o peligrosos transportarse en ellos. Le tengo miedo al segundo caso. Es normal que los hubiera visto al menos una vez, después de todo vivo en Alemania desde hace 5 años. Cuando era una adolescente tuve una muy loca fantasía, soñaba en convertirme en la amante de un mafioso, imaginaba que me secuestraban porque él se enamoró de mí, me trataba bien, me complacía, llenaba de lujos y mantenía feliz. Todo normal. Y ahora estoy temblando, ¿Qué debo hacer si el jefe se enamora de mi porque soy atractiva? Instintivamente cubro mi cara, sino me ve no me llevaría. Diosito, ayúdame. Dicen que son peligrosos que lo normal es que deba satisfacer a diez hombres a la vez... Oh, Dios mío ¿Qué voy hacer si me desgarran y muero desangrada entre todos sus cuerpos? No quiero morir de esa manera. El sonido de la puerta siendo abierta se escucha cerca, al igual que los pasos. Me quedó entumecida durante un momento. Al abrir los ojos, la temperatura corporal junto a colonia suave entra por mis fosas nasales. Aturdida abrazó a la criatura que se aferra a mi cuerpo. Miro a los lados para corroborar que no había algún individuo sospechoso. Suavemente volteó su rostro en mi dirección. Sus mejillas se encuentran sonrojadas y pequeños dientes de leches se hacen presente al momento que despliega una enorme sonrisa. Posa su mano en mi mejilla, es cálida y suave, su contacto me provoca ternura e inexplicablemente tranquilidad, acaricia despacio, como si hubiera esperado tanto para este momento. Se queda con las palabras en la boca al verse interrumpido por otra voz. —Aléjate ahora mismo de él. Un sonido aterrador se escucha en la parte posterior de mi cabeza, alarmada giro lentamente, tiesa igual a un robot. Un grupo de hombres vestidos igual que la película Los hombres de n***o apuntan directamente a mi cabeza. —Mamá —sonríe la criatura que yace en mi regazo. Mi corazón se acelera, le devuelvo la sonrisa dejando un beso en su frente. Apretó al niño lo más que puedo contra mí cuando uno de ellos se arrodilla frente a nosotros clavando el arma en mi sien. Experimento la bilis subir por mi garganta y me secó la boca, las manos me tiemblan y no tengo idea de que hacer. Por un momento siento el alma salir de mi cuerpo e ir directo a convertirme en la amante del ángel de la muerte, pero su aspecto aspecto espeluznante no combina con la ternura que utiliza con la criatura. —Disculpa si te sorprendimos. Esto puede ser difícil pero entregamos al niño por favor. —Pero... Trago saliva en seco, mordiendo el labio inferior cuando sus ojos se clavan en mí. Lagrimas recorren mi rostro al pensar que voy a morir sin haberle roto dos costillas a Tyner. Suelto al niño, enseguida él lo agarra desatando el llanto que pone alerta a todos. —Ich möchte mit Mama gehen —grita en su idioma. Entiendo perfectamente lo que dice. «Quiero ir con mamá» El hombre cruza miradas con todos ellos antes de suspirar. —Erudian, si seguimos con esto papá se enfadará. El niño se estremece y llora más fuerte ¿Qué tan aterrador es su padre para que reaccioné de esa manera? Siento pena, quiero abrazarlo y huir junto con él. Me digo que es mala idea seguir aquí. Gateo sin hacer ruido, mis rodillas se raspan con el contacto del suelo al igual que mis manos. Un grito adolorido sale de mis entrañas con el contacto de un alguien pisando los dedos de mi manos. Hago el esfuerzo de sacarlos causando que ejerza presión. —¿Qué está pasando? Doy un brinco sobresaltada al escuchar el reproche. Mi cuerpo se paraliza ante la inesperada voz haciendo que me debilite. Esa voz seguramente era la más sexy, ronca, fría que había escuchado en mi vida. El llanto deja de escucharse, varios de los hombres que trataban de calmar al niño dejan de hablar. Levanto la cabeza lentamente encontrando a un hombre alto, trajeado, con la mandíbula apretada y lentes de sol cubriendo sus ojos. Deja ir mis dedos, suelto un suspiro de alivio, me siento sobre mis piernas y hago lo más estúpido que pude haber hecho: captar su atención. —Pobre mis deditos, duelen -me quejo frunciendo el ceño—. Maldito hijo de puta -digo en mi idioma natal, dudo que lo entiendan. Tuerce la boca y un «Tsk» sale de sus labios para luego escuchar al niño. —Iré con mamá, puedes irte. Silencio, pasan al menos 3 segundos antes de que vuelva hablar. —Papá vete. La expresión del hombre causa escalofríos. —¿Mamá? -sentencia con un tono serio, mucho más intimidante de lo que imagine. —N-no, no soy tu mamá —digo alarmada—. No llores. —¡Eres mamá! Siento que me aniquila a través de los lentes y solo me hago más pequeña en el lugar. Un silencio incómodo invade el lugar y me siento sofocada. —Al coche —lleva una de sus manos a la espalda ¡Mierda! Desde que soy buscada debido a los prestamos me preparé para todo, menos para morir de un tiro. ¿Han pasado por ese momento en que descubren unos de tus mayores secretos y no sabes que decir o como respirar? Pues este fue el momento que mi corazón comenzó a fallar, mi respiración se paraliza y mi vista se nubla. Suelto pequeños quejidos, lagrimas volvieron a fluir de mis ojos -había perdido la cuenta de cuantas veces he llorado el día de hoy-. No quería morir, una vez que subiera estaría firmando mi sentencia, estaba segura que ellos no serían amigables conmigo, y una vez dentro de su zona no podría escapar al igual que el club. Aunque este mafioso sea el prototipo del cual las mujeres se enamoran ahora no me parece sexy ni varonilmente guapo. —Vamos mamá. Papá se pondrá furioso, ahora esta con ánimo. Si eso era estar de ánimo no me imagino como sería si estuviera cabreado, la cara de pocos amigos que se carga es de temer. La criatura ha dejado de llorar, su rostro volvió a mostrar una sonrisa de oreja a oreja causando que sus ojos brillen de felicidad. Recobro el sentido y enfoco al hombre de nuevo. —¿Por qué tendría que ir? No soy su mamá, está equivocado. El hombre de n***o musculoso me eleva del suelo cual saco de papas. Mi cuerpo se estremece al sentir el frío tocar mis muslos y un poco más arriba, eso solo significaba una cosa, la camisa de hombre que cargaba se ha elevado dando una magnifica vista de mi trasero en ropa interior de gatito. —¡No hice nada! —golpeo su espalda— ¡ayuda! —Si te bajas del auto en marcha, no te detendré. Puedes morir aplastada. A mi llegaron recuerdos de como vi morir a mi gatito en la carretera, justo el día de mi cumpleaños. Íbamos de viaje a la playa, baje la ventana, quería que disfrutará del paisaje igual que yo, me descuide un momento cuando regrese a verlo ya no se encontraba. Ese día lo vi morir, el camión le paso por encima dejando todo su interior al aire. No disfrute de la playa. El toque en mi pierna hace que gire sobresaltada. La criatura me abraza, me aferro a él como un salvavidas. El auto se pone en marcha. Trato de poner atención a donde se dirigen. El no haber dormido durante días me pasa factura, me dejo llevar. ♟ Veo a la criatura que ahora se que sé llama Erudian, dormido con su cabeza en mi piernas, sus pequeñas manos se han enlazado con las mías. Sonrió. Es tierno. —Si no quieres al joven maestro puedes pasarlo, me haré cargo -habla el hombre de n***o que va de co-piloto. Lo miro fijamente. Recorro su rostro, una cicatriz cruza desde la ceja izquierda hasta parte de la nariz, aún así no provoca que sus facciones masculinos se opaquen, resaltan sus espectaculares orbes verde pálidos, cejas gruesas y labios finos. La sonrisa lobuna que da lo hace ver increíble. ¡Me lo llevo! —¿Te doy miedo? Niego con la cabeza —No -admito sonrojada. —La gente siempre me tienen miedo, evitan verme a la cara o huyen cuando me ven ¿por qué te has sonrojado? —Yo... ¿por qué no me dejan por aquí? —cambio de tema— Puedo volver sola, juro que nunca me volverán a ver -no se cuanto horas han pasado desde que subí. La verdad tengo miedo, solo trato de parecer lo más normal posible. —Hablas bien el alemán a pesar que no eres de aquí. —He estado estudiando durante mucho tiempo -miro los frondosos arboles a través de la ventana—. Oye, vamos ¿no puedes dejarme bajar en algún lado? Realmente tengo miedo. —¿Es porque somos personas peligrosas? —¡Diosito!, ¿eres peligroso? No sabia que lo eras porque te ves tan guapo. Oye, entonces el otro hombre de enante ¿Quién es? No iba a desaprovechar la oportunidad. Quizás mi sueño se hace realidad. Diosito quita estos pensamientos de mi cabeza. —Si, es el jefe. Y la persona que llevas en tus brazos es su hijo y también el próximo jefe del clan. De repente sentí un gran peso en mi piernas. ¿Entonces el jefe mafioso me atrapó? No como su amante, sino como mamá ¡que destino terrible! Niego con la cabeza preguntando si su linda carita cambiaría para convertirse en hombre sexy como su papá. Me regaño mentalmente por tener insanos pensamientos tengo que idear un plan para escapar, además... no puedo tener hijos. Estoy en peligro, debo pagar deudas, comenzar de nuevo o decirle a mis padres que estoy lista para morir. Pero ahora no podía soltar a Erudian y saltar de un carro en marcha. —No tocamos personas inocentes —dice el piloto con su mirada a través del espejo retrovisor. —¿Inocentes? ¿Qué pasa si he cometido algún crimen? —Bueno... eso lo dejare a tu imaginación. Agradezco no haber matado a Tyner.
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