Capítulo 14
— Aquí está bien—EunJae veía su casa desde una cuadra atrás, a esa hora sus padres seguirían trabajando, suspiró al ser consciente que estaría sola por unas horas más. Odiaba en ocasiones esos momentos ya que su mente se volvía muy...creativa.
— ¿Estás bien? —JungHee la notaba dudosa. Ambos se encontraban en el auto del chico— ¿EunJae?
— ¿Sabes lo ridículo que es esa pregunta? —lo miró—Perdí mi empleo, no lo quería del todo, pero...no estoy muy feliz—mintió. En parte no era culpa de ese hecho.
— Tengo una idea para tu nuevo trabajo.
— ¿Cuál es?
— Puedes trabajar conmigo.
Hubo unos minutos de silencio. EunJae no se sorprendía por aquel atrevimiento.
— Es broma, ¿Cierto?
— No—borró su sonrisa—Ahora que me divorciaré de Yerin tengo que mudarme, puedes ayudarme con mi departamento.
— ¿Tienes un departamento?
— No, pero lo tendré. Con el divorcio vienen el tener que dividir todo a la mitad, descuida, comienzas la próxima semana—le guiñó un ojo colocando su mano en el volante.
— No voy a trabajar para ti, no quiero quedarme a solas contigo.
— No voy a hacerte nada...
— ¿Sabes el problema que tendría si mis padres se enteran? —negó con la cabeza—Ellos te odian y odian a JungKook, además, tu padre se acaba de enterar sobre lo que pasó y...no creo que eso sea buena idea, conseguiré otro empleo.
— EunJae...
— Gracias por traerme—y bajó del auto cerrando la puerta sin decir más o mirarlo otra vez.
▪︎▪︎▪︎
JungKook llenó sus manos con el agua del grifo y empapó su rostro mojando parte de su cabello. Apoyó sus manos del lavabo mirando su reflejo en el espejo. Entonces notó su pómulo derecho, estaba ligeramente hinchado además de rojo, su padre lo había golpeado una vez en el momento que literalmente JungKook se negó a seguir sus planes.
Miró su celular cuando empezó a vibrar, lo contestó de inmediato al ver quien era.
— Ya, ¿Qué es tan importante que me has dejado millones de mensajes?
— ¿Dónde estás?
— En algún lugar, ¿Qué sucede?
JungKook sonrió amargamente, a veces él deseaba ser como su hermano.
— Necesito hablar contigo.
— Ya lo estás haciendo.
— Estoy hablando enserio, JungHee—dijo entre dientes, pero luego suspiró—Hablé con nuestro padre, ya sé que está al tanto de EunJae—tocó levemente su pómulo e hizo una mueca de dolor—Acabó golpeándome...
— ¿Qué? —el tono de JungHee abandonó todo sarcasmo o broma.
— Y para empeorar, Irene dice que está embarazada.
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— ¿Cuándo te lo dijo?
— Esta mañana antes de salir de casa.
Ambos gemelos estaban en el auto del mayor.
— ¿Y...es tuyo? —JungKook lo miró.
— Tenemos meses sin sexo—negó con la cabeza—Es imposible que ese bebé sea mío—notó la mirada directa de su hermano— ¿Qué?
— Sé que esto es serio, pero... ¿Me acabas de decir que tienes meses sin tener nada de sexo? ¿Sabes el pecado que estás cometiendo?
— Por favor, JungHee—golpeó su brazo—Estoy hablando enserio y tú te enfocas en eso.
— ¡Ya! No me golpees—le devolvió el gesto más fuerte y el menor acarició su brazo—Estás casado, duermes con una mujer que, aunque sea bruja es realmente una modelo y...¿Enserio quieres que me crea que ustedes no rompen esa cama cada noche?
JungKook estaba incómodo con ese tema.
— ¿Es necesario hablar sobre esto contigo?
— Tú querías hablar conmigo—advirtió—Eso es grave, pero, lo que Irene está diciendo es peor, ¿De quién más puede ser ese bebé si no es tuyo?
— ¡No es mío!
— ¿Tienes alguien en mente?
La verdad era que no. El menor dejó caer su cabeza en la ventana queriendo simplemente irse lejos y no saber sobre nadie, ese día no estaba siendo bueno. JungHee miró su pómulo, era primera vez que su padre golpeaba a su hermano. Aunque no quisiera admitirlo, en su interior sentía impotencia y rabia, nadie lastimaba a su hermano a excepción de él.
— Él nunca nos dará ese hotel—susurró JungKook—Él nunca nos evaluó.
— ¿A qué te refieres? —frunció el ceño mirando la calle.
— Fue un segundo para poder entenderlo—sonrió amargamente—La secretaria HwaSa averiguó todo eso porque él se lo pidió, papá necesitaba tenernos bajo su vista por un tiempo para poder investigar sin problema, él sólo quiso controlarnos.
— Le tenía aprecio a esa mujer.
— HwaSa no es mala, sólo cumplió su trabajo.
— Tú tampoco eres malo, sólo inútil, pero abriste la boca y mira—tocó su pómulo. JungKook se quejó golpeándolo para que no hiciera eso—Terminaste mal.
— ¿Dónde está EunJae ahora? Si no tiene trabajo...
— Le advertí de eso, no te preocupes.
— ¿Qué le hiciste?
— Nada, ella conseguirá otro empleo—encendió el auto colocando un brazo sobre el volante—Por ahora debemos enfocarnos en la bruja de tu esposa, tienes que averiguar de quién demonios es ese bebé y tienes que solucionar tu frustración con el sexo.
— ¡JungHee!
El mayor rio por lo bajo sacándole alguna risita a JungKook.
— Ya lo solucionaremos.
— Idiota—sonrió ladinamente negando con la cabeza.
Era primera vez que después de un tiempo no terminaban discutiendo.