Capítulo 2

1342 Words
                                                                                          Capítulo 2 — Espera, ¿Entonces conoces a los hijos del dueño? —Minnie se había quitado su uniforme al igual que EunJae, se terminaban de cambiar en sus respectivos casilleros— ¿Por qué no me lo habías dicho? —¿Crees que sabía esto? —la miró—Recién me enteré y por culpa de ellos reprobé mi primera prueba con el supervisor. — No seas dura contigo, la secretaria HwaSa le pareció interesante tu reacción. EunJae frunció el ceño mirándola confusa. — ¿Interesante? ¿Por qué? — Fue lo que me pareció notar—se encogió de hombros— ¿Te parece si vamos a beber algo y me cuentas de esos gemelos atractivos? — No me apetece hablar de ello. —Si trabajamos aquí los veremos todos los días—Minnie entrecerró sus ojos, su amiga le estaba ocultando algo—Oye, puedes confiar en mí, no le diré a tus padres. — ¿Por qué crees que eso me preocupa? —bufó recogiendo su bolso. Cerró su casillero saliendo de los vestidores con la otra chica, caminaron hacia la salida y a Minnie le pareció notar que EunJae estaba huyendo.                                                                                                     ▪︎▪︎▪︎   JungHee se servía algo de agua en aquella pequeña oficina. Su hermano estaba revisando los papeles que su padre les había entregado, repentinamente sintió curiosidad. — Así que...vimos a EunJae. — No esperaba verla aquí—JungKook respiró profundo jugando con un lapicero. — Y está más hermosa que antes. — Mmm. —Me pregunto si tendrá novio—tomó asiento en el otro escritorio. — Ya, ¿Qué quieres? —lo miró—Siempre te pones así cuando quieres saber algo. — ¿La extrañaste? ¿No sentiste nada al volver a verla? —sonrió picaronamente bebiendo el agua de su vaso. — No quiero hablar de eso—negó con la cabeza—Te recuerdo que no soy el único en sorprenderse. — No fue sólo mi culpa. —JungHee, cierra la boca. — Ya, no te pongas agresivo—rodeó los ojos—Ahora todos tenemos nuestras vidas hechas, yo estoy a punto de divorciarme de Yeri y tú estás casado con Irene, la bruja Irene. — Te recuerdo que es mi esposa, te pediría que controles tu boca, yo no me quejo de tu forma desastrosa de vivir—JungKook cerró la carpeta recogiendo todo y levantándose. — ¿No te importará si hablo con EunJae? Ya sabes, para ponernos al día. JungKook conocía sus intenciones, su hermano mayor quería provocarlo, pero no caería, demostraría que era más maduro que ese tonto y le demostraría a su padre que podía hacerse cargo del hotel. Aunque no lo niega, volver a ver a EunJae le había traído viejos recuerdos.                                                                                    Hace cinco años atrás   — ¿No estás enfermo? —EunJae tocó su frente. JungKook no pudo evitar ponerse más nervioso, la primavera estaba en todo su esplendor, las flores que el pelinegro tenía en sus manos eran unas rosas de un rojo intenso, sabía que eran las favoritas de ella. — EunJae, estoy hablando enserio—susurró—Tú...me gustas y...creo que este es el mejor momento para decírtelo, sé que tus padres no aceptarían nuestra relación, pero puedo esperar el tiempo que sea necesario, sólo...sólo... La joven de quince años se colocó de puntitas besando su mejilla y aceptando las rosas. La chica sonrió enternecida por el sonrojo en su rostro, tomó su mano sin borrar la sonrisa. — Me gustas también, JungKook.                                                                                              Presente   — ¿Tenías quince años? —Minnie le sirvió otro trago. Habían ido a un bar de buen aspecto y agradable ambiente. —Así es—asintió jugando con el vaso—Ellos tenían veinte, eran universitarios, estudiaban cosas de empresarios, nada que me interesara, JungHee era experto en números, aunque lo negara y JungKook lo complementaba con fórmulas y cálculos. Minnie bebió de su vaso escuchándola. Ambas se conocieron en el último año de secundaria y desde ese instante fueron inseparables. — Supongo que no son sólo una cara bonita. — Dejé de escuchar de ellos un tiempo, no supe más sobre ellos, tenía entendido que habían ido a Estados Unidos a finalizar sus estudios—EunJae suspiró. — ¿Y...cuál de los dos fue tu novio? — ¿Por qué crees que...? — Es obvio, querida. — Era una niña, confié demasiado rápido en ellos—ladeó su cabeza—JungKook se me declaró primero, él realmente me gustaba, ¿Sabes? Era lindo, dulce, considerado y muy romántico conmigo—sonrió tontamente—Salir con él era olvidarse del mundo. Minnie sonrió de escuchar a su amiga así. — ¿Qué me dices de JungHee? Y su sonrisa se borró lentamente. Bebió su trago sirviéndose otro.                                                                                                    ▪︎▪︎▪︎   — ¿Realmente quieres hacerte cargo del hotel? —Yeri sonrió burlonamente terminando de cenar. La joven era de cabello cobrizo y labios delgados, se había casado con JungHee hace tres años creyendo que durarían por siempre, pero la verdad es que su matrimonio nunca fue del todo...feliz, por eso estaban en trámites de divorcio, seguían viviendo en la misma casa, pero al divorciarse y dividir los bienes tomarían rumbos diferentes. Parecían más amigos que otra cosa. — ¿Por qué todos parecen creer que no podré hacerlo? —JungHee llenó su boca con comida masticando y bebiendo algo de vino. — Porque seamos honestos, nunca has sido alguien de negocio, te encanta viajar a costa del dinero que tu padre te da. — Pues tengo que hacerlo, aunque no quiera, mi padre no nos dará nada más, ni a JungKook ni a mí—chasqueó la lengua—Y no soy el único que vive de ese dinero, Yeri. La chica dio un sorbo a su copa mirándolo. — JungKook siempre ha sido más estable que tú, incluso con su matrimonio. — Tenías que decirlo—rodeó los ojos—Él no es el hijo perfecto. —Y tú tampoco, están a mano. No quiero estar aquí para ver el desastre que harán cuando tu padre tome su decisión del hotel. JungHee masticó despacio recordando el descubrimiento de ese día, Kwon EunJae trabajaría en el hotel Euphoria, eso era seguro. No cometería el mismo error dos veces.                                                                                                     ▪︎▪︎▪︎   — ¿Crees que podrás manejarlo? —Irene miró a su esposo con curiosidad. Ella estaba en el sofá con su tablet entre sus manos y JungKook revisaba los documentos con sus lentes puestos—Es decir, es un gran hotel y una gran responsabilidad, me dijiste que pensabas hacer tu propio negocio... — Esta es mi mejor oportunidad de tener mi propio negocio—indicó—Sólo debo colocar atención a lo que dice mi padre, hacer lo que dice y listo. Ese es el error de mi hermano, nunca escucha. Irene sabía lo problemático que podía ser JungHee. — Y habla de más—JungKook la miró—Escucha, manejar un hotel no es sencillo, pero si quieres enfocarte en esto...hazlo. Espero que ganes. — Gracias. Irene se levantó saliendo de la sala con su tablet, JungKook en cambio la miró hasta perderla de vista, suspiró recordando el encuentro con EunJae, se quitó los lentes acariciando el puente de su nariz, la última vez que vio a la chica no terminaron de una buena forma. Y todo por culpa de JungHee.
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