FABIÁN: Estoy sentado frente al gran ventanal mientras Alan, mi hombre de confianza, me informa. —Señor, me informan que su suegro fue visto yendo a la empresa del señor Navarreti. Aprieto el vaso con vodka que tengo en la mano. —Al parecer fue con su hija y su nieta —me dice Alan. Asiento sin poder disimular mi sorpresa. Lucas me dijo que Tania viajaría con su hija; esa mujer solo le saca dinero al imbécil. Esto parece una broma de mal gusto de parte de mi abuelo. Entra Susana justo cuando Alan sale. -Señor, quieren hablar con usted. —¿Quién? —pregunto. Entra mi abuelo, enojado, y le dice a Susana que salga. —Justo me acordé de ti —le digo—. Lo que le está pasando al imbécil de Lucas es por tu estúpida herencia. —No los obligué —me responde—. Y Lucas no fue el único perjudicado

