Capítulo cinco
Mi cabello estaba azul y yo no sabía qué hacer. Me había cubierto la cabeza con un gorro de los de Max pero ahora estaba en casa frente al espejo con la vista clavada en mi cabeza. Había logrado evitar a Ryan porque aún no sabía que iba a decirle.
¿Y si le ponemos pintura? —Pregunta Max a mi lado — Podríamos teñirlo para que vuelva a su color.
¿Y por qué se puso azul de la nada? Algo está mal — Me levante y saque de uno de mis cajones mi portátil.
¿Qué haces? —Pregunto colocándose a mi lado sobre la cama— No creo que en el portátil encuentres por qué tu cabello se ha puesto azul.
—Ya lo sé. Solo quería buscar ... Un Ryan en f*******: — Max se sorprendió y luego comenzó a reírse como loco —¡¿Qué te pasa ?!
¿Ryan Parker? —Yo entrecerré los ojos y él se volvió a carcajear— Ryan Parker tiene novia. Bueno no tiene novia pero Chloe está obsesionada con él así que es como si tuviera novia. Por más que tengas todos los poderes del mundo, Se que ella es tan perra que encontraría la manera de hacerte sentir mal.
No estoy enamorada de Ryan ni quiero casarme y tener hijos. Solo quería ver su perfil ...— El rodó los ojos e ingresando a su f*******: puso en el buscador «Ry Parker».
—Por cierto, Hoy hay una fiesta. ¿Qué te parece si vamos? —Yo negué con la cabeza —¡Savvanah!
—Tenía planeado ... ver películas con mi mamá. Lo siento Max. Sé que siempre vas a fiestas solo así que no te afectará ir a una más —Bese su mejilla y el rodó los agarrando su mochila poniéndose en pie.
—Tu te lo pierdes nena —Señaló todo su cuerpo —Esta delicia se irá a dormir y luego una fiesta —Me aventó algo a la cabeza — Trata de no dormirte viendo Titanic por centésima vez con tu madre.
—¡Cállate! —Leventé un cojín y el salió riendo. Espere a que el auto de Max esté lejos de casa entonces baje corriendo y tome las llaves del auto de mamá.
En una maleta metí dinero, mi teléfono y las llaves de casa para poder irme. No eran más de las seis. Había una tienda antigua en donde podríamos encontrar algún libro que me ayude. Algo me estaba pasando y yo podría sentirlo.
Manejando el auto de mi madre llegue hasta la tienda y estacionando el auto en la puerta ingrese. Un joven levanto la cabeza al oír la puerta abrirse.
—Hola ... ¿Te puedo ayudar en algo? —Yo negué con la cabeza y pase mi vista por toda la tienda encontrando al fondo los libros antiguos.
Me tarde unos minutos hasta que encontré lo que buscaba. Tome el libro entre mis manos y me senté en una de las pequeñas mesas.
—Uhm...señorita...estoy apunto de cerrar la tienda. Si gusta puede llevarse el libro y devolverlo luego—Mire el reloj y casi me da un infarto...¡Las Díez! Había estado más de tres horas aquí metida.
—¿Me lo puedo llevar?—El asintió y sacando una hoja me la entregó.
—Solo llena tus datos—Asentí y llene todo el papel—De acuerdo.
—Gracias.
Me puse de pie y recogiendo mis cosas me metí al auto. Las primeras gotas de lluvia empezaban a caer. Me gustaría poder controlar el clima por completo. Como que si llueve, hacer que no llueva. Pero así no funcionan mis poderes.
Encendí el vehículo y lo puse en marcha. Di un brinco cuando escuche la voz de otra persona.
—Ríndete—Mire hacia la radio la cual estaba apagada y luego gire pensando que había alguien en el auto pero todo estaba vacío. Quizá fue mi imaginación.
Pasaron unos minutos cuando un grito ensordecedor se escucho. Solté un chillido llevando mis manos hacia mis oídos soltando el volante. Abrí los ojos viendo que me dirigía había el filo en donde seguía un acantilado.
Trate de presionar el freno cuando un agudo dolor se instaló en mi cabeza haciendo que la sujete entre mis manos.
Sintiendo como el cuerpo empezaba a arderme trate de abrir los ojos pero estos me pesaban.
Para cuando logre ver, Era muy tarde. Estaba cayendo.