Darleen
Decir que estoy frisada en mi lugar sería mentir, estoy paralizada, caótica y una serie de cosas que experimento en este momento. ¿Gay? ¿En serio? Un tipo que está para lamerlo y tenerlo en todas las putas posiciones del Kamasutra. Por eso es que el mundo no avanza, no creo que en este salón haya hombre que se le iguale, no me lo creo, ese hombre tiene todo lo que se define como masculino.
Mi hermano literalmente me arrastra hasta donde se encuentra, cuando nos acercamos noto cómo sonríe y estoy tentada a decirle a mi hermano que nos detengamos para poder admirarlo mientras él le da un trago a la copa con la que ahora juega y se la lleva a los labios.
—Buenas noches —la voz de Daniel hace que todos nos miren. Mis ojos captan los movimientos del hombre que ahora solo sostiene el hombro del chico de manera muy cariñosa, no es tan mayor, debería tener unos 25 o 27 años de edad, es guapo sin duda alguna, solo que se ve afeminado.
Lo siguiente es una chica, una chica que ya tuve el lujo de conocer y es la prima de Williams, ella se sorprende al verme ya que sus ojos angelicales se abren, por lo que le sonrío. Debo admitir que se ve muy bonita, sencillamente hermosa serían las palabras correctas para describirla en este momento.
Y por último y único importante para mí, Nick, como lo llama Daniel, el guapo, sensual y alborota hormonas de Nick. Si me hubieran dicho que él estaría aquí de seguro habría llegado muy temprano hoy. Él parece sorprendido así que no soy la única que lo está. Quita de manera muy disimulada, que al parecer solo yo me doy cuenta de ello, la mano del hombre que no me cae bien de su hombro.
—Daniel —su voz hace que me sujete de mi hermano y muerda mis labios para no saltar sobre él y rogarle que por favor mencione palabras sucias para mí porque su voz es tan sensual. Mi hermano me suelta y se dan un abrazo, el señor no parece muy contento, o bueno el chico porque viejo no es— qué gusto verte de nuevo —le dice con una sonrisa.
—El mío igual —ambos se separan— te presento a mi hermana pequeña Darleen —él sonríe, me sonríe a mí. Paro cardíaco en tres, dos, uno…
—Darleen —susurra mi nombre como probándolo en sus labios y sin duda alguna me encanta cómo suena, es como si lo saboreara de pecado— mucho gusto —tiende su mano y yo la mía, toma la mía con una suavidad sorprendente y mece mi mano pero yo quiero que bese otra parte de mi cuerpo… mi boca, no sean mal pensados.
La única mente sucia es la tuya, Darleen.
—Nick —hago lo mismo solo que yo soy más descarada y me acerco hasta plantar un beso suave en la comisura de sus labios por lo que sonrío complacida y mi hermano me mira mal— un placer —el hombre que al parecer es su pareja no le encuentra gracia al asunto por lo que me mira tan mal que me hace sentir una perra por unos segundos.
—Él es Joshua, la pareja de Nick —mi sonrisa no cae en ningún momento, avanzo hasta el hombre y beso su mejilla de manera hipócrita— y ella es…
—La prima de Williams —le interrumpo a mi hermano— ¿Dónde está ese sinvergüenza? —pregunto tomando una copa y dándole un delicado trago, me siento muy educada hoy.
—¿La conoces? —pregunta mi hermano.
—Me dio una visita hoy —le respondo— ¿no es así, querida? —ella solo asiente.
—¿Y Williams? —pregunta mi hermano.
—No se pudo presentar —responde Nick con esa voz sensual.
—¿Conoces a Williams? —pregunto curiosa.
—Es mi primo —esto tiene que ser una broma, pero no digo nada, solo sonrío.
—Williams es el novio de Darleen —dice mi hermano y yo ruedo los ojos.
—Exnovio —corrijo y mi hermano enarca unas cejas que son tan perfectas que a veces siento envidia, si no fuera porque es mi hermano lo violo solo por sus cejas perfectas.
—Eso lo hablaremos luego —asiento de acuerdo— lo dejamos, esperamos que sigan disfrutando de la velada —ellos asienten y él toma mi mano para volver a caminar lejos de la tentación hecha humano.
No puedo creer que seas la misma persona que folla chicas cuando mamá y papá no están en casa y que ahora habla tan educadamente —comento entrecerrando los ojos en su dirección, él me mira y sonríe negando con la cabeza.
—Esos, hermanita, son dotes naturales que vinieron conmigo como ayuda a mi perfecta personalidad que enamora —ruedo los ojos porque mi hermano sabe lo bueno que está.
—Tu ego me asfixia en este momento, pero no logra hacerlo porque los O’Connell somos geniales —murmuro con una sonrisa que es contagiada por la suya.
—Eso es, hermanita, tú sabes lo geniales que somos —llegamos a la mesa que nos corresponde y mamá nos aniquila con los ojos.
—Tarde —es todo lo que sus labios cubiertos por un rojo intenso dicen. Por un momento me siento intimidada por la belleza que posee mi madre. Mamá puede sin duda ser la fantasía de cualquier hombre o adolescente hormonal, posee unas curvas envidiables que espero en algunos años pasen como herencia por mi cuerpo.
Su ceño está fruncido y me pierdo en el color brillante de su pelo. Su cabellera rubia, que poseo al igual que Daniel, está recogida en una coleta rizada que le queda estupenda.
—Tengo algo de papá —digo en modo de defensa, lo cual a ella le saca una pequeña sonrisa.
—Eso no hay que dudarlo —se levanta viendo a la tía venir— hablaremos en un rato, no se desaparezcan que su padre viene en camino —asiento al igual que Daniel y tomamos asiento.
¿Les ha pasado que cuando alguien te mira dentro de una multitud tú puedes sentir esa mirada? Justamente es eso lo que me pasa, por lo que levanto la vista y busco al o la culpable. Mis ojos captan un movimiento y me encuentro con los ojos azules de Nick. Él levanta una copa en mi dirección y sonrío viéndome estúpida, por lo que solo asiento. ¡Oh Dios! Un chico muy sexy y caliente levantó una copa en mi dirección. No es como si solo quedaran los no sexys a mi alcance, solo que mis hormonas se están alborotando por el chico. Y comprendan, no sé qué tiene, pero hace tiempo no me encuentro tan atraída. Sé que preguntarán ¿y Williams? A Williams lo quería, pensé que era el amor de mi vida y sí, Williams está bueno, me atraía como a cualquier chica hormonal, pero Nick es un caso personal y más ahora que descubrí su orientación s****l. No tengo nada en contra de él siendo gay, tal vez es una fantasía o capricho o solo es el hecho de que él me parece bastante masculino para siquiera pensar que le da y él recibe o que él le da a un hombre que recibe. Esa imagen sin duda no la quiero en mi cabeza, me visualizo mejor a él dándome fuerte a mí y solo a mí. Nada de hombres cerca de su pene.
Los aplausos indican que dos de los hombres más importantes en mi vida han llegado. Miro con una sonrisa cuando la cabellera castaña oscura de mi padre aparece en mi campo de visión junto a la cabellera de mi hermano, que varía entre castaño y rubio, sin duda su cabello es genial, genial como él.
Me levanto con la elegancia que gracias a las clases de mi madre poseo. Varias personas saludan a papá y hay algo más en este festejo. Es su cumpleaños. Mamá sale entre las personas con una sonrisa y los ojos cristalinos para abrazarlo y luego besarlo. Todos gritan de manera eufórica y yo me acerco, mi padre me ve y susurrándole algo a mamá la aparta, como una niña consentida me lanzo a los brazos de papá.
—Mi pequeña rubia —susurra en mi oído, una sonrisa de felicidad se posa en mis labios. Papá sabe cómo mimarme.
—Te extrañé —confieso besando su mejilla.
—El sentimiento es mutuo —me aparto de papá y me acerco a Duncan quien tiene los brazos cruzados a la altura de su pecho mirándome con esos ojos verdes que mamá nos regaló.
—¿Dónde queda mi abrazo? —pregunta y entonces me lanzo hacia él, quien ríe en mi oído mientras me sujeta fuerte.
—Duncan O’Connell —habla una voz que hace que mis vellos se ericen.
—Nick Bratton —doy vuelta y ahí está: esa mirada sensual que quiero tener sobre mí lo que queda de la noche.
—Qué bueno tenerte de nuevo aquí —me separo de Duncan y ellos se abrazan de manera masculina, creo que en cada acción que hace Nick busco un poco lo femenino que tiene, pero no le he encontrado nada a excepción de gustarle los hombres.
—No pensé verte, ¿sigues con Joshua? —pregunta mi hermano un poco tenso.
—Sabes que sí —él sonríe y no sé por qué siento un poco de misterio, mi hermano sabe algo importante que no sabemos los demás.
—Duncan —sé que me veo como una entrometida, pero me gusta saber lo que pasa a mi alrededor— me alegra que todo haya salido bien —el tipo sujeta la mano de Nick de una manera que resulta extraña, es como si quisiera demostrar que Nick es suyo. Mi hermano no es de ese bando, pero al parecer el hombre es celoso.
Sonrío un poco captando la atención del chico.
—Si me permiten tengo que ir a saludar —murmuro, ellos abren paso y le doy una última mirada al chico antes de caminar lejos de ellos.
Siempre que hay reuniones como esta me siento un poco sofocada por lo que en su mayoría me encontrarás por lo menos media hora fuera de la fiesta, aun cuando la fiesta es de mi padre y hermano.
Me siento dejando que el aire alborote un poco mi cabello y refresque mi piel, suspiro un poco, en este momento estaría abrazada al ex follador infiel, pero como eligió traicionarme que se quede con su v****a que seguro ha tenido más p***s que yo enamorados en mi vida.
Pasan alrededor de quince minutos para que sienta la presencia de alguien mirándome. No me doy vuelta, solo sigo mirando el cielo.
—Sé que soy hermosa, pero no me gusta el acoso —una suave risa hace que me dé vuelta y me encuentre con el mar azul que son los ojos de Nick.
—Es lindo saber que no me vas a acosar —dice, lo que causa que niegue divertida.
—No pensé que iríamos a fingir no conocernos —comento mirándolo de perfil, mis bragas por Dios.
—No nos conocemos, solo te ayudé a que no te secuestraran en una carretera solitaria —él me guiña un ojo y por un momento creo que mojo por él. Ok, eso no.
—Qué bondadoso eres —él asiente y lo miro con los ojos entrecerrados— entonces… ¿eres gay? —la curiosidad por ser yo quien escuche la respuesta me está carcomiendo, por lo que la pregunta sale con naturalidad de mis labios sin poder evitarlo.
—Veo que estás informada —su tono de voz baja— sí, soy gay —¿escuchan eso? Eso es mi corazón siendo roto en miles de pedazos porque no tendré a este hombre. La determinación con la que respondió me dice de una manera clara que no le interesan las v*****s ni las tetas, que no le intereso— me agradas, por lo que podemos ser amigos —y ahora me envía a la friendzone.
—Sería bonito tener un amigo gay —comento, pero no quiero que seas tú. Esas palabras quedan en mi cabeza solamente porque dejarlas salir son un peligro.
Puedo enamorarlo de a poco, tengo una personalidad encantadora por lo que me siento confiada, además de que los O’Connell tenemos una autoestima por los cielos, lo que me da más seguridad.
Creo que enamorar a Nick lo veo como mi nuevo plan de vida, quiero tenerlo. Estoy enfocada en que puedo conquistarlo y él no parece mala persona. Así que solo debo seguir mi ritmo porque algo me dice que lo voy a ver más seguido, tal vez es el hecho de que Duncan sea su amigo, eso me da más esperanzas.
—Creo que ya es hora de regresar a la fiesta —comenta levantándose y tendiéndome la mano.
—Claro —la tomo y le sonrío.
Sí, creo que puedo lograrlo.