Capítulo 10 Rechazando la propuesta de Mauro de volver a la comisaría de distrito, donde estaría más segura, recogí mi coche y regresé, para pasar lo poco que quedaba de la noche, a mi nueva casa. En cuanto observó los faros del coche Furia se puso en guardia y debí perder un poco de tiempo, dedicándole unas pequeñas atenciones con el fin de tranquilizarlo. Pasé el resto de la noche en blanco. Era la primera vez en toda mi carrera en la que me encontraba en una situación de peligro semejante. Pero, más allá de esto, tenía la mente ocupada por demasiados interrogantes, a los cuales debía responder, sin conseguirlo. Así que, con las primeras luces del alba, salí de casa y me dirigí a Imperia. En cuanto llegué a la comisaría busqué enseguida a Mauro. Su ordenador estaba encendido pero él est

