Damián. Había una tradición que Yvonne había impuesto en el palacio. Toda la familia debía comer junta. Eso incluía ahora a Asteritas y a Reize. Por mí lado estaba bastante bien a decir verdad. Asteritas… no, Itzain se había apegado tanto a mí que fue solo cuestión de tiempo para que Astrid lo aceptará como había escuchado antes que viniese a mí habitación. Él debía de saber que lo amaba más que a nadie. —Abuelo, no creo comer tanto. Sonreí pues Reize estaba cortando mí comida y sirviéndomela con delicadeza. Papá parecía molesto por el Duque, más que nada celoso, y abrazaba a Astrid como reclamandolo suyo. —Tienes que ser fuerte como tu hermano, Aria. Astrid e Itzain asintieron estando de acuerdo. Fue ahí cuando Sir Arcos llegó en medio de todo el desastre familiar pálido como un pap

