Quiebre. Papá era demasiado bueno como para tener que saber las cosas que hacía su hija a escondidas. Era un profesor muy renombrado pero sabía que estabamos solos en el mundo como para fiarme de eso, él sólo era un profesor y yo debía de escalar más alto si quería proteger a mí familia. Mamá murió apenas nací, así que su familia se enojo lo suficiente para querer hacer imposible tanto la vida de su pareja como yo, su única hija. ¿Quién competiría con unos políticos importantes tan enfurecidos? Quizá era porque de por si odiaban al pobre diablo que les había robado a su princesa, su hija menor, o tan solo no podían superar su muerte. —Como imaginaba, a pesar de tener poca destreza en servir, tu rostro y cuerpo es útil. El hombre mayor que sujeto mí rostro como si fuera exhibición era un

