Estaba en el lugar donde sería mi hogar, allí pasaría la mayoría de mi tiempo. El harem es enorme, tiene grandes instalaciones y su gran estación de jardines lo hace parecer de ensueño. Ya mis cosas estaban trasladadas a lo que fueron mis aposentos, me sentí un poco incomoda, ya que no dormiría con mi marido como tal. Selim mando a instalar en mi habitación una enorme estantería llena de libros, de todo tipo, también posee un enorme ventanal con vista al jardín, y es de dos plantas, es como una mini mansión marroquí. Lo que también se cambió por completo es mi forma de vestir, para la preferencia de mi esposo, el prefiere que mis trajes sean tradicionales y muy coloridos, cosa que a mi gusto me parece bien, no he sido mucho de moda ni de andar en pantalón y camisetas, prefiero lo ligero,

