—No quiero causarle dolor a Leandro, Es un hombre maravilloso y se portó como un caballero —dije, sintiendo una punzada de culpa. —Él sabe a qué juego juega, Elena. Pero cuéntanos la verdad... Ese beso que te dio en el cuello antes de que Max se pusiera como un volcán en erupción... ¿Qué provocó en ti? —Amelia me lanzó una mirada que me obligó a ser honesta. —Fue... perturbador —confesé, bajando la voz—. Leandro es un hombre extremadamente atractivo y sabe perfectamente cómo desarmar a una mujer. No voy a mentirles, sentí una electricidad que no esperaba. Fue un contacto lleno de intención, sexy y muy atrevido. Si las cosas fueran distintas, si mi corazón no estuviera tan enredado en otro lugar, me habría dejado llevar. —¡Lo sabía! —exclamó Amelia con una carcajada—. Si Maximilian vuelv

