La semana va pasando rápido, estoy conduciendo para llevar a los chicos a la escuela.
Escucho que los chicos hablan entre ellos, al principio no les prestó atención, pero al centrar mí atención en ellos, su conversación me parece muy graciosa.
—En la casa de mí papá en la nueva, me compro una play, cuando fui jugamos, yo le gane muchas veces porque él no sabe jugar —le comenta Kevin emocionado —, también fuimos al parque y jugamos a la pelota.
—Yo quiero ir también —dice mí hijo emocionado.
—Si, si le voy a decir a mí papá así jugamos los Tres, vamos al parque a jugar a la pelota y jugamos a la play —dice feliz Kevin.
Me río de sus ocurrencias, me pone feliz que después de todo lo que conlleva una separación pueda reír y jugar con su papá.
—¡Ma, ma puedo ir! —Pregunta emocionado Lautaro.
—Bueno cuando te invité sí —acepto.
—¡Sí! ¡sí! —gritan al unísono.
Los dejo en el jardín, antes me despido y doy las recomendaciones necesarias.
Llegó al estudio que ya está abierto.
Me recibe mí socio y amigo, con unos mates y una sonrisa.
— ¿Qué me vas a pedir? —digo desconfiada.
—Porque crees que te voy a pedir algo, no puedo ser amable con mí amiga, socia y madre de mí hijo —expresa amable.
—Eso que acabas de decir me lo confirma —digo levantando una ceja.
Bufa —Bueno sí —niego con la cabeza indignada —. Que si puedo llevar a Lauty almorzar —dice suplicante.
—Y desde cuando tonto preámbulo para sacarlo —lo miro de golpe —le vas a presentar a alguien —lo expreso entendiendo todo, mí amigo sonríe —, te queres sacar de encima a tu nueva novia — digo obvia él, y asiente —No quiero que el nene vea algo malo —cuestiono.
—El nene no va a presenciar nada lo prometo, ni cuenta se va a dar —lo miro amenazante —lo prometo —junta sus manos suplicando.
Exhalo —¿Por qué haces eso?. Con decir, no quiero estar más con vos es suficiente —digo obvia.
—No todas son como vos - hace muecas —, le di todas las señales para que se de cuenta y nada. Así que Lauty y Kevin me van a ayudar —dice satisfecho.
—No creo que Zoe esté de acuerdo con esto.
Levanta una ceja —Ya le pregunté y me dijo que sí.
—¿Le dijiste todo la verdad? O solo que lo vas a llevar a comer?
—Bueno… —levanta los hombros —, que los llevo a comer.
—No —niego —, llámala y contarle toda la verdad. O por lo menos que va a ir alguien con ustedes, una mujer.
—Bueno —dice a regañadientes.
¡Parece un niño pequeño!
—Te podrías empezar a comportar como una persona adulta —le sugiero.
—No, para eso te tengo a vos —expresa sarcástico —. Bueno voy a llamar a Zoe para que me preste al niño —Ruedo los ojos.
Se levanta a llamar por teléfono. Y justo viene un cliente y lo atiendo.
Llega la hora del almuerzo y Gaspar se va. Como él se va a encargar de los chicos. Me quedo y me pongo al día con algunas cuentas. Menos mal que me traje un sándwich para el almuerzo.
Había pasado la hora del almuerzo y Gaspar no llegaba, no me preocupaba porque seguro se le había complicado con su novia, bueno ex novia. Además si los llevó a comer comida chatarra, seguro fueron al que tiene pelotero y sacarlos a los chicos de ahí era imposible, siempre le dicen un ratito más y eso se hacían horas. Y él que no tiene carácter para decirles que no. Pensé que cuando se había ofrecido como padre de mí hijo me iba ayudar con la disciplina pero no. Lo malcría más.
A las dos de la tarde lo veo venir sudado, cansado y un poco desarreglado.
—Huu, así de bien te fue — me burlo cuando atraviesa la puerta.
Se desploma en la silla, y larga un suspiro frustrado —Peor —reconoce cerrado los ojos, mientras echa la cabeza en el respaldo de esta.
—¿Te hizo una escena? —me río con burla.
_ Eso no hubiera sido tan grave. De hecho eso hubiera sido mejor —suelta un bufido.
—¿Qué tan mal te fue? — inquiero dudosa.
—Peor, no sabía qué hacer — dice cansado.
—Deja de ser tan dramático y dar tantas vueltas, y contame qué pasó —digo expectante.
—Fuimos a almorzar. Y Kevin se empezó a descomponer y después a vomitar. Así que lo llevé al médico.
—¡Nooo, que mal!. ¿Cómo sigue el nene, que tiene, como está Zoe, con quién dejaste a Lauty? —las palabras salen rápidamente.
—Tranquila, que me duele la cabeza del estrés. Y te puedo contestar sólo una pregunta por vez —se toca la sien.
—Y dale contame —lo apuro.
—Llamé a Zoe pero tenía una reunión con su jefe, como estaba lejos, le dije que llevaba al niño al médico. Entonces ella me dijo que le iba a decir Nick, porque él estaba más cerca. Por cierto dijo el doctor que el nene estaba intoxicado.
—¿Intoxicado? — cuestiono con duda.
—Sí, algo comió en mal estado. Cuando lo estaban atendiendo llegó Zoe. Me extrañó porque dijo que iba a ir Nick pero él nunca llegó —se encoge de hombros —. Cuando salimos del consultorio — hace una pausa —, el jefe de Zoe estaba esperándola afuera.
—¡Qué! —grito.
—Shhh, que si hay clientes los vas a espantar —me regaña.
—¿Qué hacía ahí su jefe? —digo en voz baja como si nos estuvieran escuchando.
—No lo sé. Pero él se ofreció a llevarlos a la casa —me cuenta él también, hablando despacio, parecemos chusmas de barrio.
—Pillina, mí amiga —río —, ¿y Lauty? ¿Con quién lo dejaste?
—Se lo llevó Zoe —contesta restándole importancia.
—¿Qué? ¿Cómo lo dejaste con ella? ¿Cómo se te ocurre? Cómo va hacer para cuidarlo a su hijo que está enfermo, que me contaste que vomito y seguro se la va a pasar llorando, para cuidar también al mío. —sentencio levantando la voz molesta.
—Pero ella me dijo que lo dejé —dice como si nada.
—Pero ella me dijo que lo dejé — lo arremedo y él rueda los ojos —, no importaba si ella te dijo eso, no debiste haberlo dejado. Lo hubieses traído para acá —lo regaño.
—Pero él quería ir con ellos —enfatiza.
—No me importa lo que él quería. Pobre mí amiga, la voy a llamar. Y a vos —le apuntó con el dedo —, te voy a matar —levanta las manos.
Tomo el teléfono enojada mirándolo fijo a Gaspar entrecerrando los ojos y llamo a mí amiga.
Zoe responde del otro lado. Le pregunto por kevin, qué le dijo el médico, y le reclamo, qué cómo se le ocurre llevar a mí hijo a su casa, no le bastaba con que su hijo esté enfermo, además que Lauty va a necesitar que lo atiendan y ella iba a estar ocupada cuidando al suyo.
Hablo sin parar sin darle oportunidad a ella que me explique lo ocurrido, me cuenta lo que le dijo el médico, y la dieta que le recomendó, y medicamentos.
Escucho cuidadosamente lo que me dice. Y me alegro que no sea algo más grave.
No voy a aprovechar la oportunidad de molestarla por estar con su jefe.
—Así que la señora se fue a comer con su jefe. Eso me lo tenés que contar y con lujos de detalles, no se suponía que lo odiabas? Cómo vas a estar ocupada, le voy a decir a mí madre que pase por tu casa y busqué a Lauty.
Ella insiste que no, y no quiero discutir con ella, Porque si existía una persona terca en esta vida, esa era ella. Además la noto molesta, seguro que el que no haya ido Nick le irritó. Y que su jefe la lleve a la casa, debe estar con los pelos de punta.
Pido que me pase con mí bebé y les doy las recomendaciones, que se porte bien, no pida nada, no moleste, no haga ruido, sólo recibo monosílabas de parte de él. Me despido de mí niño hermoso con un te amo, a lo cual el responde un "yo también", y me corta la llamada, mí hijo se porta bien más sabiendo que su amigo está enfermo, pero nunca están demás las recomendaciones.
Dejo el teléfono en la mesa y miró a mí amigo queriendo estrangularlo.
—Quisiera matarte —le digo entre dientes —, pero ya no tengo fuerzas. Y además me tenés que contar cómo te fue con tu "amiguita" —formo comillas con mis dedos.
—Eso es lo único que salió genial, porque cuando yo le afirme que mí hijo era lo más importante y que cuando él me necesitara yo iba a estar. Kevin empezó a vomitar. Yo empecé a atender al nene. Y cuando la miro, estaba pálida con los ojos desorbitados — Largamos una carcajada —. Sabes lo que me preguntó —dijo entre risas —, si a todos les pasaba lo mismo —siguió riendo.
—Y vos qué le contestaste —digo llorando de la risa.
—Que a veces es peor, tienen diarrea y hay que limpiarlos. Y en ese momento se levantó, agarró la cartera y dijo "esto no es para mí". Y se fue despavorida —soltamos una carcajada.
Pudimos parar de reír cuando llegó la cita que estábamos esperando.
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