Siento la luz del sol en mí cara no son fuertes ya que es invierno. Pero hace que me despierte, me percato que al lado mío ya no hay nadie, pienso que Zoe ya se había ido a buscar a Kevin.
Me levanto y me dirijo a la cocina, dónde encuentro a Zoe haciendo el desayuno.
—Buenos día cómo despertó mí futura novia —saluda y bromea.
—Buenos días. Mmm que rico olor —aseguro.
—El desayuno ya está servido —afirma.
—Entonces voy al baño me aseo y vengo a desayunar contigo mí amor —le tiro un beso y camino para el baño.
Término de asearme y voy a mí habitación a cambiarme. Una vez lista voy a la cocina a desayunar.
—Me parece que tendría que ser yo quién debería haber preparado el desayuno agradeciendo por lo de anoche. Después de todo arruine tu noche. Años sin salir y la desperdiciaste por mí culpa —confieso con pena.
Blanquea los ojos y asegura —Ya te aclare que mí noche ya se había desperdiciado, ver a mí ex o actual esposo bailando con alguien más me la destruyó —suspira irritada —. ¿Qué hacía con esa mujer ahí? —inquiere molesta.
—¿Segura que viste bien, y pasaba algo entre ellos? —pregunto incrédula, no creo que Nick esté con alguien más.
Me mira con esos ojos asesinos —Sos amiga de él o mío? —inquiere molesta.
Levanto ambas manos en son de Paz —Definitivamente del tuyo amiga no hay dudas —declaro una amiga es una amiga.
—Me confunde —dice dudosa —, yo creí que estaba con su secretaria —larga confundida.
—Zoe te vuelvo a repetir que no tiene nada con su secretaria tiene problemas financieros —afirmo cansada parece que no entiende.
—A vos te embaucará y vos le creerás. Yo lo comprobé con mis propios ojos, cuando ella lo llama él deja todo y va a verla, salen a comer fuera de horario de trabajo —espeta molesta.
—Está bien, está bien, cálmate sí, sólo repito lo que sé. Cuando sepas todo no quiero reclamos estamos —levanto las manos.
—Bueno ya está, No hablemos más de Nick. Ha, acordate que hoy ceno con mí jefe —aclara.
—¡No puedo creerlo! Vas a ir después que te confesó sus sentimientos, ¿estás demente?. No tenés sentimientos por ese señor, y vos aseguras que es buena persona. ¿ Por qué te vas a encontrar con él? No te das cuenta que lo confundís. —explico.
Y está realmente loca mí amiga, su jefe se le había confesado. ¿Y ella iba a salir igual con él después que seguía enamorada de su marido?
—Yo fui sincera con él todo, y le aseguré que no siento nada. Le aclaré que no tenía sentimientos por él. Igual él insistió en salir. Y me explicó que era sólo una cena de negocios para celebrar —declara. ¡Por Dios, sí que está loca!. Pero decido no decir nada más.
—Sos una persona adulta, que toma sus propias decisiones, hace lo que quieras —explico resignada finalizo el tema, igual iba hacer lo que quería.
—Bueno, y ha, tenés que cuidar a mí hijo. No lo puedo dejar en otro lugar, ellos me matarían. —súplica. Y estoy segura que sus progenitores lo harían.
Cierro un poco los ojos —Si digo que sí, estoy segura que me voy a arrepentir, y si de lo contrario digo que no, soy mala —pienso —. Te digo que sí, aunque estoy segura de que te equivocas —sentencio.
—Muchas Gracias Cande —toma un sorbo de su café —, a la noche traigo a mí hijo y en cuanto termino lo busco —afirmo con la cabeza.
Una vez acabado el desayuno Zoe se va a buscar a su niño. Yo ordeno y limpio mí casa antes de buscar a mí bebé a lo de mi mamá.
Al llegar ingreso a casa de mí madre y no veo a nadie, escucho ruido en la parte trasera y me dirijo hacia allí.
Estaba Raúl jugando a la pelota con Lauty y mí mamá animándolos. Era una bonita escena.
—Hola —saludo levantando las manos. Viene mí hijo corriendo a mí encuentro, lo levanto — Te extrañe mí amor —beso sus mejillas.
—Yo también mami —cuando lo bajo sale y sigue jugando.
Raúl levanta la mano saludando y yo lo imito, me acerco a mí mamá y la saludo con un beso.
—¿Cómo estás hija? —Pregunta —, ¿cómo te fue anoche, te vi emocionada?
Decido no contarle de mí crisis. Después de todo no estaba segura.
—Bien, mami. Vos ¿cómo estás? —Ella me cuenta su semana, y de la tienda, yo llevaba sus finanzas, sabía que no era millonaria, pero vivía tranquila.
Me quedé a almorzar, después de todo quien niega un asado. Los de Raúl eran riquísimos.
Habiendo pasado la tarde con mí madre y su esposo. Es hora de irnos a mí casa, tengo que bañar a mí niño y preparar las cosas para el día siguiente, tenía que planchar el guardapolvo de mí niño.
Preparando la cena, escucho que suena el celular.
Es un w******p de Zoe.
—Se me complicó un poco, llevo a Kevin más tarde.
Sigo cocinando, Lauty estaba jugando en la isla con sus juguetes preferidos, obviamente el hombre araña ganaba las batallas.
—Ma, ¿cuándo voy a ir a pescar con papá? —inquiere.
—Cuando no haga tanto frío, no quiero que te enfermes —le respondo con una sonrisa.
—¿Puedo ir a su casa?
—Tenés que preguntarle.
—Lo voy a llamar.
Sale mí hijo de la cocina, y al ratito me trae el móvil.
—Llamá a papá, quiero hablar con él.
—Quizás está ocupado.
—Le voy a preguntar.
Busco el número entre mis contactos y espero que suene una vez y se lo pasó.
Agarra el celular y se para de una forma que me hace acordar tanto a su papá.
No sé si era por creer que lo vi ayer, pero estaba nerviosa, tenía un presentimiento.
—Hola pá, estás ocupado —espera que le respondan del otro lado —mamá dijo que estabas ocupado. —ruedo los ojos.
Ahora tenía que aguantar los reproches del otro.
—Quiere hablar con vos —dice dándome el celular.
—Hola —no termino de decir.
—Te dije que mí hijo puede llamarme cuando quiera —reprocha.
—No seas tan dramático. Pensé que estabas con una amiga. No quería molestarte.
—Si estoy haciendo algo. Dejo y lo atiendo. Le voy a comprar un celular para que tenga mí número y me llame cuando quiera no cuando vos lo dejes —espeta molesto.
—Ni se te ocurra, ya hablamos de eso y tiene cuatro años. Además solo fue un comentario, no exageres.
—Okey, pásame con Lauty —manifiesta molesto.
A veces se pone tan insoportable. Señalo a Lauty con el dedo amenazándolo.
Ante mí amenaza Lauty va a su habitación a seguir hablando.
Escucho que suena el timbre, pero como estoy con las manos ocupadas no puedo atender debe ser Zoe. Escucho el timbre otra vez, parece que mí amiga está apurada. De la cocina grito que pase.
Término lo que estaba haciendo, limpio mis manos y voy a la sala dónde seguro está mí amiga, cuando estoy llegando veo a Kevin correr para la habitación de Lauty.
—Perdón por hacerlos aguardar —me disculpo saliendo de la cocina —estaba un poco ocu...
Carajo. Mil veces carajos.
¿Qué hace él acá?
No, no, no, no puede ser el jefe de Zoe, no puede ser el mismo Ethan. Él se apellidaba López, y Zoe dijo que el apellido de su jefe es Blake. Entonces la persona que vi ayer era él. No había imaginado nada. Me quedo de piedra, siento que no llega oxígeno a mis pulmones.
—Buenas noches —saludo Zoe sacándome de mis pensamientos —, mí jefe Ethan, jefe ella es mi... —no termina de presentar que es interrumpida.
—Hola Candela, cuánto tiempo sin vernos. —declara mirándome a los ojos.
Trago grueso. Parpadeó unos instantes y clavo mis uñas en mis manos tratando de despertar de está pesadilla, pero no, esto es la vida real.
—Hola , sí hace mucho tiempo ya —respondo tratando de sonar lo más calmada posible.
Él me analiza con la mirada, y yo trato de mirar para otro lado disimulando mis nervios.
—Bueno —Zoe carraspeá llamando mi atención dejando de mirar a Ethan —, te dejo las cosas de mí hijo dentro de mochila, todo lo necesario —manifiesta Zoe.
A mí no me salen las palabras solo optó por asentir lo que ella explica.
Pero él no tiene que saber nada de mí hijo. No puede saber.
—Justo recordé algo importante Zoe, me acompañas a la cocina —logro articular llevándola a la cocina, y ella me sigue.
—Así que te pareció atractivo, querés agendar su número —ella quiere sonar graciosa, pero a mí no me parece nada divertido.
Yo la increpo, y la miro seriamente.
—Zoe quiero que me prometas que no vas a decirle nada de mí a Ethan —le pido mirándola fijamente a los ojos, ella solo me mira no entendiendo mí petición —. Por favor — repito.
—¿Qué pasó entre ustedes, de dónde se vieron? —inquiere.
Me di cuenta que mis palabras habían sonado duras. Trate de calmarme.
—Lo conocí en la facultad cuando estudiaba en el pueblo de mis abuelos —aclaro tratando de sonar lo más convincente posible.
—¿Qué pasó con él? —cuestiona.
—No nada, solo alguien que conocí, de amigos en común, un poco molesto, acosador —miento soltando una risa fingida.
Me observa incrédula, no creyendo mí historia.
—Esto —nos señala —, no termina acá, cuando regresé vamos a conversar —amenaza.
Caminamos hasta la sala, fingiendo que todo está bien. Ethan está mirando el lugar intrigado. Por suerte no tenía fotos de Lauty en la sala.
Le había contado mí historia a mí amiga, pero nunca le dije el nombre de mí ex.
—Ya está. ¿Qué te parece si nos vamos? —le pregunta mí amiga.
—Seguro —responde Ethan, me mira —, espero que nos volvamos a encontrar —saluda él.
NUNCA pienso.
Pero en lugar eso no emito palabras.
Espero que nunca más nos volvamos a ver. Pero él ya sabe donde vivo . Y ese "espero volvernos a ver" fue más bien, "te veo luego'.
Dios eso se ponía cada vez peor. Habíamos terminado mal, me había ido, más bien desaparecido, porque él se había comprometido. Huí de ese lugar, no quería explicaciones más cuando habíamos quedado en intentar lo nuestro. Al enterarme de mí embarazo me sentí feliz, después de todo él era el hombre que amaba, no podía pedir más. Pensé en casarnos y tener una familia. Pero ese día que supuestamente sería el mejor día de mí vida, que le contaría que seríamos padres, fue el peor, él había ido a pasar un fin de semana con su familia y volvió comprometido.
¿No se había casado?
¿Qué iba hacer ahora? Qué iba hacer si todo salía a la luz?
Quizás él ya no se acuerda de mí. Solo fui una aventura. Pero sus palabras seguían retumbando en mí cabeza " espero volvernos a ver". ¿Qué significaba eso?
Sí, sí, soy extremadamente exagerada. Y no era para menos, teníamos un hijo juntos, aunque él no lo supiera.
Trate de controlarme. Si estaba alterada no ganaba nada, estaba mí hijo y Kevin en la habitación y no quería que me vieran mal. Porque verlo, me alteró tanto que había empezado a llorar.
Ahora, el problema era que Zoe quería una explicación. No me iba a dejar en paz hasta conseguirla.
¿Cómo le digo que su jefe es el padre de mí hijo?
Ella solo sabía que me habían roto el corazón, un hombre con quién salía, que tenía novia. Que se decidió por su novia.
¿Cómo iba a reaccionar Ethan, si sabía la existencia de mí hijo? Me preguntaba eso una y otra vez.
Tengo mucho miedo, mis peores pesadillas se hicieron realidad. Porque la realidad golpeaba y más duro.
Maldición él tiene dinero, puede quitarme a mí Hijo. Nos hizo creer en la universidad que era de clase social baja.
Todo era mentira.
Vienen los chicos corriendo sacándome de mis pensamientos. Pidiendo tomar agua.
—Mami, estás bien —pregunta Lauty preocupado —querés que llame a papá.
—¡No! —Niego, le sirvo agua y siguen jugando.
Ya pasaron muchos años, él se olvidó de todo lo vivido, seguro soy un mal recuerdo, alguien que engañó, después de todo acostumbraba a engañar a las chicas, lo hizo conmigo y con su prometida.
Todo lo que creí de él, lo bien que se comportaba, lo buen hombre que creí que era, todo era mentira.
Aprendí a olvidar, el dolor que sentía por su engañó. Si hubiese sido sincero y decirme que la amaba a ella, estaba bien, después de todo yo era la otra, cosa que me arrepiento no me excuso, la peor decisión de mí vida. Después de todo lo que mal empieza mal acaba.
Lo que rondaba en mí cabeza es porque no se casó.
Salgo de mis pensamientos al notar que se me estaba pasando la comida.
Terminamos de comer y estaba lavando los platos, no podía sacar a Ethan de mi cabeza. Está mucho más guapo que antes, y su cuerpo estaba mejor formado. ¡Qué estoy pensando! La falta de intimidad me está afectando, saca esos pensamientos pecaminosos, Cande él te mintió. ¡Maldición!.
¿Por qué me afectó tanto verlo?
No puedo estar pensando así, que estúpida soy.
Tengo el presentimiento de que van a volver temprano.
Después de limpiar la cocina voy a la sala y pongo una película para que veamos junto con los chicos. La casa queda a oscuras, no vaya hacer cosa que quiera "saludar". ¡Por Dios que paranoica estoy.
Él se olvidó de mí solo me uso. Trato de convencerme!.
Los chicos se habían dormido y la película recién empezaba.
Escucho que golpean la puerta, supuse que es mí amiga no queriendo hacer ruido.
Me levanto, me fijo quien es y abro la puerta.
—Y cómo te fue amiga —pregunto fingiendo una sonrisa, para evitar que me pregunte por mí comportamiento de temprano, quizás se olvide y no me pregunte nada.
—Bien gracias... ¡Ahora quiero respuestas todas! y sin mentiras —advierte.
No, no sé olvidó.
—¿Qué cosa? —respondo pero obvio no me cree, lo sé porque tiene el ceño fruncido —. Sí qué comieron rápido, ¿cómo estuvo la cena?, ¿a dónde te llevo?, ?era un lugar bonito?. no tardaron nada. ?Te divertiste? ¿Querés tomar algo? ¿Un té o un café, mate? —sonrío falsamente.
—Mates sería mejor —salgo como alma que lleva el diablo, para evitar respuestas, pero siento que ella viene detrás mío. Pongo la pava en el fuego.
—Ahora me vas a decir qué pasó —espera con paciencia.
—No sé de qué me hablas? —me hago la desentendida.
—Mmmm, veamos. ¿Por qué tan inquieta? ¿Por qué tuviste esa reacción cuando viste a Ethan? —cuestiona.
Suelto aire, me siento en la isla.
—Tu jefe ....es ....es el padre de mí hijo —confieso nerviosa.
Sus ojos se abren tanto que parece que se van a salir de sus cuencas.
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