10.

1335 Words
Durante las siguientes semanas se vieron con frecuencia, siempre en grupo. A veces se veían en el bar solo para tomar algo después del trabajo o Franco organizaba un partido de fútbol aprovechando la buena racha que su nuevo portero estrella les deparaba. Obviamente, Michael siempre participaba y no perdía oportunidad de estar con Maya. Sabía, por algunos comentarios que escuchó, que ocasionalmente salían, aunque ella insistía que solo eran amigos. Por su parte, hubo noches en que conversaba con Maya hasta muy tarde, de cualquier cosa. Sus conversaciones no eran para nada serias o demasiado personales, solo bromeaban y decían tonterías. En esas conversaciones ella mostraba su faceta despreocupada y algo tonta. No le preocupaba reírse de sí misma y hacerlo reír a él. Lo cierto es que le agradaba haberse encontrado con Franco, unirse a su grupo de amigos y sobre todo, apreciaba esta nueva amistad con Maya. Por eso, le sorprendió mucho cuando esa tarde, recibió un mensaje suyo. Se había quedado luego de la hora de salida para acabar una presentación que debía hacer temprano la mañana siguiente y no quedaba nadie más que él en la oficina. “¿Hambriento? ¿Qué tal si vamos a comer algo?” “Estoy aún en la oficina” “¡Oh! ¿Tan tarde?” “Tenía que atender unos pendientes” “¿Demorarás mucho?” Dudó un instante. “Unos veinte minutos” “¡Perfecto! Paso por ti en media hora. Sin presiones” envió una carita con un guiño. Sonrió. “Ok” Volvió a su presentación, sin dejar de mirar el reloj. Hizo un gesto de despedida al oficial de seguridad y se dirigió al auto estacionado en la entrada del edificio. - Hola - dijo en cuanto subió al auto. Ella se inclinó para que besara su mejilla. - ¿Acabaste tus pendientes? - - Sí, todo listo. Tengo una presentación mañana - - ¡Oh! ¿De qué se trata? - preguntó mientras ponía el auto en marcha. - Es un modelo de prueba para un software que solicitó la dirección administrativa - - Suena divertido - e hizo un gesto gracioso. - Lo es. Es como crear las piezas de un rompecabezas y luego armarlo, esperando que todo calce - Ella sonrió. - ¿Y tú? ¿Tuviste clase en la academia? - - No. Tenía un par de comisiones, así que pasé todo el día frente a la computadora. Necesitaba algo de aire - - Ya veo - Ella siguió conduciendo sin que él preguntara a dónde se dirigían. Miró con curiosidad como se alejaban del centro de la ciudad por una ruta que le era poco conocida, hasta que se detuvo en un amplio local de madera. - Te presento uno de mis lugares favoritos - dijo una vez que bajaron del auto - Aquí todo es delicioso - Estaba casi vacío y ocuparon una mesa frente a un amplio ventanal desde el cual se podía ver toda la ciudad iluminada. Miró el lugar con algo de curiosidad y cuando sus ojos se encontraron, Maya dijo: - Te lo debía - - ¿A qué te refieres? - - Por lo que pasó el otro día…- se movió inquieta - Te había invitado a tomar algo y llegó Michael… - Ya lo había olvidado - respondió Eduardo. - Bueno, no estuvo bien de mi parte. Es decir… era una salida entre tú y yo - - ¿Como una cita? - Sintió que su mirada era un poco más intensa. - Bueno… ¿tú creíste que era una cita? - - Tú me invitaste - Sintió algo de calor. - ¿Entonces esta sí lo es? - Sonreía divertido y ella no podía articular palabra. - No tienes que responder, Maya. Estoy bromeando - Permaneció inmóvil un instante y solo pudo respirar cuando un chico se acercó a dejar el menú y tomar su orden de bebidas. Se sorprendió cuando él ordenó una gaseosa. - ¿No quieres una cerveza? - - Prefiero no beber… por la presentación de mañana - - ¡Oh! Bien. Yo también quiero una gaseosa - dijo al joven. - Si quieres, puedes ordenar otra cosa - - No, está bien. Me toca manejar - sonrió más relajada. - ¿Puedo hacerte una pregunta muy personal? - dijo él luego que el camarero se retiró. - Claro - - ¿Estás saliendo con Michael? - Frunció los labios. - Está bien si no quieres responder, no quiero ser entrometido - - No, no - dijo ella con un suspiro - He salido con él un par de veces, pero como amigos. Eso es todo. Él no me interesa de esa manera - - Él no oculta su interés - - Lo sé - lo dijo sin ninguna afectación - Pero apenas lo conozco… Es decir, lo conocí el mismo día que te conocí a ti - Se detuvo. ¿Por qué había dicho eso? - - Es cierto, pero ya ha pasado algún tiempo - - Sí, pero… no hay necesidad de correr, ¿no es así? - trató de sonreír. - No, claro que no - Les sirvieron las bebidas y Maya pensó que debió pedir algo más fuerte. - Ya que tocaste los temas personales, ¿puedo yo hacerte una pregunta? - - Todas las que quieras - - ¿Te importaría hablar de tu divorcio? - - ¿Qué quieres saber? - - ¿Qué pasó? - - Ella se aburrió de mí - dijo encogiéndose de hombros. - ¿Solo eso? - Maya le miró con grandes ojos. - Pues… sí - - No comprendo… ¿Ella conoció a alguien? ¿Tú conociste a alguien más? - - No. Simplemente ella ya no quiso que siguiéramos juntos - - Lo siento, pero… no entiendo. ¿Cuánto tiempo tenían casados? - - Quince años - Maya palideció. - ¿Tanto? - - Nos casamos muy jóvenes - - Pero… uno no despierta de pronto un día y decide que desea dejar a su esposo por quince años - - Pues no fue de un día para otro. Creo que fue algo paulatino. Nos distanciamos… Y supongo que la rutina no ayudó - La llegada de los platillos los interrumpió, pero Maya no probaba bocado. - ¿Maya? - Eduardo la miró algo intrigado. - ¿Por qué no luchaste por ella? - Le sorprendió esa pregunta. - Me temo que no soy del tipo de hombres que lucha por una mujer - Ella se irguió. - ¿Por qué no? ¿Por orgullo? - - No, no por orgullo… Pero si una persona no quiere estar contigo, ¿para qué intentar retenerla? - - Porque es tu esposa, porque tienes una familia… Es decir, tal vez si lo hubieras intentado, ella habría cambiado de opinión - - No lo creo - - No puedes saberlo si no lo intentas - Había algo de agitación en su voz. ¿Por qué le preocupaba tanto? - Maya… Si estás en una relación con una persona y te dice que ya no quiere estar contigo, nada de lo que hagas le hará cambiar de opinión… Es decir, si llegó a convencerse de que la separación es la única respuesta… Si ya llegó a ese punto, no hay marcha atrás - - A veces las personas toman decisiones porque creen que no pueden hacer nada al respecto, pero si le muestras una alternativa… A veces solo necesitas que alguien demuestre interés, que demuestre que le importas - - ¿Cómo Michael? - - ¿Qué tiene que ver Michael con esto? - - Quiere decir que si Michael sigue insistiendo y mostrando interés en ti, con el tiempo, podría hacerte cambiar de opinión - - No - arrastró la palabra - No creo que seguir insistiendo haga que cambie de opinión - - Ese es mi punto - Eduardo esbozó una débil sonrisa y continuó con la cena.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD