28- Una pijamada

1409 Words

Pov: Adrián Cortés No puedo marcharme hasta no verla subir al taxi y me regaño, odio tener que dejarla ir así. Una última vez, es lo correcto, lo que debemos hacer aunque no encaje en nada de lo que quiero hacer. Mi pequeña, esto es difícil, es jodidamente asfixiante pensar en no verla más. No, verla no es el problema, tocarla, sentirla conmigo, tocar sus labios. Eso se siente como si otra vez perdiera algo. Y es lo mejor, está Clarisa, amo a mi hija, no quiero lastimarla. Así que me hago daño a mi mismo, porque eso siento que me daña pensar que esta fue una última vez de verdad. Conduzco hasta casa donde tendré que ver a mi hija y mentirle si pregunta dónde estuve. Llego a la casa y apenas abro la puerta Clari baja de las escaleras apresurada. — Papi, aleluya, no atiendes

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