Pov: Adrián Cortés Llegamos al lugar donde se ha determinado el retiro de jóvenes de este año, han sido varias horas conduciendo, su constante risa no me dejó concentrarme. Lo hace a propósito, ella ha venido a tentarme, a hacerme pecar. Estoy en problemas. «No es cierto» Yo controlo todo. El micro está en completo silencio porque apenas está amaneciendo y todos duermen en sus asientos, incluyéndola. Me volteo y la veo, en el primer asiento, su cabello dorado brilla a pesar de la poca luz, su perfecto y hegemónico rostro también resalta, es una niña. Estoy enfermo. Bajo del micro donde hay una pequeña cabaña en donde están quienes colaborarán con la organización de esto. — Hermano Cortés —saludo al coordinador. — Hola, hemos tardado un poco, pero ya estamos aquí —las hermana

