CAP 1: ALEJANDRA GARCÍA

2420 Words
*Tiempo antes del inicio de la temporada, Narra Alejandra* –Tus resultados de los análisis están todos en rangos normales, eres una mujer sana sin ningún problema en tu cuerpo que te impida vivir una vida normal y plena –Me dice Rafael, el médico de mi familia, acomodando sus lentes mientras lee los papeles con los resultados que le traigo–. Si bien se suele asociar al peso con problemas de salud, muchas personas como tú suelen ser muy saludables, lo que responde que ello no es más que un tema de contextura, es decir de genética. El galeno, que me conoce desde niña me dedica una sonrisa tierna y sigue con su monólogo –No estoy romantizando el sobrepeso, debo ser claro en eso, por lo que te recomiendo un estilo de vida más sano. Te voy a enviar un plan de alimentación que consiste en no dejar de comer sino en moderar las cantidades y te aconsejo inscribirte en algún club deportivo o gimnasio. No es que vayas a bajar de peso, pero si mejorará muchas cosas para ti. Sonríe y se concentra en escribir algo en su computadora mientras me remuevo en mi silla, sé que le he consultado lo mismo por años y años y casi siempre la respuesta es la misma: El tema de genética. ¿Por qué la genética tuvo que ser tan cruel conmigo entonces? ¿Por qué no le pudo dar esa “condición” al estúpido de mi hermano Juan David? Rafael intuye mis pensamientos, prácticamente me ha visto crecer y ha revisado todas las etapas de mi vida, incluidas las más vergonzosas. –Vamos Alejandra, eres hermosa, tienes más curvas eso es todo, lo importante es que eres una mujer saludable no necesitas dietas estrictas y atentar contra tu integridad, el trabajo es más aprender a amar cómo te ves, ojalá pudieras hacerlo de la manera como tu familia y yo te vemos. Me entrega las hojas impresas con sus indicaciones de siempre. Sólo puedo sonreirle en respuesta y me levanto de mi silla. Rafael me sigue hasta la puerta de su consultorio, me da un abrazo paternal, como siempre y me despide. ...... Mi nombre es Alejandra García, tengo 26 años, soy representante de deportistas de la agencia R4 de Madrid una agencia de Intermediación y asesoramiento deportivo. Trabajo para mis representados como consultora financiera y por supuesto velo por sus intereses particulares, que también son míos, ya que entre más alto pueda negociar un pase más comisión para mi bolsillo. No vengo de una familia adinerada, soy una mujer normal que estudió con ahínco hasta obtener su Máster en Intermediación Deportiva de Fútbol de una de las universidades más reconocidas de España, para así dedicarse al rubro de manejar la vida de personas que ganan hasta 20 veces en un mes lo que tú con esfuerzo haces en un año entero. Y si bien me rodeo de atletas snobistas que no ven más allá de sus propias narices, me gusta mi trabajo. A veces comparan el mercado de pases deportivos como una nueva feria de esclavos, porque en un mercado como estos, las personas sí tienen un valor de compra y venta y son un medio ¿de qué? para un fin llamado dinero: la asistencia al estadio, el número de periodistas acreditados, las r************* , la página web del equipo, la publicidad y los patrocinios… Un jugador puede aportar o producir mucho más de lo que “vale” por lo que podemos efectivamente hablar de lo que se paga por una persona. Y allí entro yo, a conseguir a esa persona que desea someterse a dicha “esclavitud” y hacerle sentir lo contrario, conseguirle aún más dinero con trabajos alternos, llevar sus finanzas hasta donde me lo permitan y brindarles mi asesoría profesional, aunque sean las personas más clasistas, snob, presumidas, déspotas y hasta despreciables que existan según su nivel de fama. Llego hasta mi oficina ubicada en la calle de La Gran Vía de Madrid, un sitio bastante concurrido muy conocido por sus grandes tiendas y restaurantes, en medio del ajetreo de esta ciudad, muy cerca de la famosísima Fuente de Cibeles donde uno de los equipos más grandes del país, El Real, celebra cada vez que se hace con una copa de La Liga, aunque fuesen mis potenciales clientes, los del Atlético, quienes iniciaran con la tradición. Y es que hoy tenemos la posibilidad de conquistar a nada más y nada menos que a Don Enrique Cerezo, presidente de ese club, presentándole como gran negocio la contratación de unos “agentes libres” como se le llama a aquellos jugadores cuyo pase no tiene amarre con ningún club y que no tienen otras agencias y/o representantes, para llenar su bancada y por qué no, conseguir con ellos el título. –Verás Aleja, cariño –me dice la voz melosa de Fabian, mi jefe y… exnovio–. Sé que haz liderado todo el proyecto y créeme más que nadie conozco de tus capacidades –dice esto con una sorna sonrisa y yo solo ruedo los ojos por ello–. Pero creo que lo mejor es darle al presidente Cerezo una mejor… cómo lo diría… ¿Impresión? por ello creo que… –Si lo que dices es que no soy lo suficientemente agraciada para este negocio no lo voy a discutir –le respondo rayando en el enojo–, pero jamás voy a dejar que MI PROYECTO lo presente Susana que no ve más allá de sus grandes tetas… –Amor… por favor, no digas esas cosas –¡Yo no soy tu amor, te pido me respetes! y si voy a dejar que otra persona lo presente y será Lucía. –mantieniéndome tajante y segura en mi posición. –Bueno, ella es una asistente no sé si tendrá la capacidad para ello –me dice condescendiente y yo estoy que lo cuelgo de las pelotas. –Pues si no te gusta tendrás que meterte el disgusto por donde bien se te de, ella conoce cada detalle de esta propuesta, la trabajó conmigo y está más que capacitada para ello ¿No querías a una niña bonita? Pues es ella o nadie. Cruzo mis brazos sobre mi pecho, mi generoso pecho debo decir, y Fabian lo mira con un gesto lascivo que no hace más que darme asco. A veces me pregunto por qué duré tanto tiempo aguantándolo. –Está bien bebé…–me dice–. Que lo haga Lucía, por algo eres muy buena en tu trabajo y… en otras cosas también. Fabián acorta nuestra distancia y me toma de los brazos que aún tengo cruzados. –¿Sigues furiosa conmigo? –me pregunta suavemente pasando sus dedos sobre ellos –Recuérdame por qué debería… Ah ya sé ¿Por encontrarte con la v***a metida entre las piernas de tu nueva secretaria? ¿Sólo eso? –Bebé, sabes que eso no hubiese pasado si me hubieras prestado un poco más de atención… No es nada malo, solo caí… sabes que mi corazón es únicamente tuyo… –Mira, dejemos esta conversación hasta aquí sino quieres que te rompa esa estúpida cara que tienes. –Estúpida cara que amas y que te ama, aunque no quieras aceptarlo. ¡Maldita sea! De verdad que odio todo esto y sentirme aún atada a él en el plano sentimental y no únicamente en lo laboral me desespera aún más. Es que cuatro años no se olvidan así de rápido y tampoco puedo darme el lujo de dejar mi trabajo, tengo un piso y una gata exigente que mantener. Me doy la vuelta zapateando fuertemente. Me duele… mucho… porque sus palabras tienen mucha verdad, pero hoy no es día de quebrarse, hoy es el día de ganarme una jugosa oportunidad. ….. –¿Y ya te volviste a reconciliar con él?– Me pregunta mi amiga y asistente Lucía Amado, un amor como su apellido, alguien que conozco hace más de tres años y que se convirtió en algo que nunca tuve: mi confidente. –No lo hice Lucía, te dije que ahí no vuelvo a caer y no lo voy a hacer. –Lo mismo que hace cinco meses cuando le encontraste los mensajes esos en el celular… –Ya. De verdad. Para– Espeto furiosa, yo sé que tiene razón y eso me lastima. –Está bien, no diré nada más… sólo avisa, porque debo ir a comprar una nueva peluca para el disfraz de payaso que me toca usar cada vez que se vuelven a reconciliar. Fulmino con la mirada a mi supuesta mejor amiga. La odio, o sea, la amo porque es cierto lo que dice pero no necesito ahora mismo de sus regaños. –Más bien concéntrate Lucía, no puede haber errores con Cerezo. –Ale ¿de verdad crees que yo puedo hacerlo?– ella se revuelve nerviosa jugando con la pulsera que lleva puesta. –Estás más que preparada para esto Lucía, ya tienes tu maestría, has trabajado en esta empresa por más de tres años, sabes exactamente cómo funciona el mercado de pases y creo que ya es hora de que dejes de ser mi asistente y tomes tus propias cuentas… Si no es ahora ¿cuándo? Venga a ponerle ganas que es tu oportunidad. Lucía asiente con una gran sonrisa por mis palabras y se va a alistar todo en la sala de juntas, hace tres años Fabián la eligió como su asistente a pesar de ser una muchacha recién graduada de su pregrado, sin experiencia alguna en ningún trabajo, sólo por sus hermosas y largas piernas bien torneadas, su cuerpo de revista, ese hermoso rostro de pómulos pronunciados adornado de pequeñas pecas y un precioso cabello lacio rubio oscuro. Si, Lucía podría trabajar perfectamente de modelo de fotografía o pasarela. No voy a negar que estuve predispuesta al principio, por razones obvias, pero ella además de demostrar que mi ex, en ese momento mi novio, no le interesaba porque estaba enamorada en su momento, sino por lo que ella me repite hasta el cansancio “no se caga dónde se come”... Si la hubiese conocido un añito antes no estaría metida en todo este lío; además, es confiable, responsable, leal y diáfana. No, no estoy enamorada de ella, ni más faltaba, pero me alegra enormemente haberla encontrado en mi camino y que sea mi amiga. ………………… –Como puede ver en esta gráfica Don Enrique, el mercado de pases… Lucía expone nuestra propuesta de agentes libres al presidente del Atlético, está muy nerviosa lo sé, pero confío en ella sumado a que conoce perfectamente cada detalle de lo que presentamos. Fabián, quién nos acompaña, no sabe dónde y cómo atender a Cerezo y su séquito, si fuera por él ya le tendría un catálogo de licor y mujeres con tal de que nos diga que sí. –¿Acaso conoces nuestra verdadera falencia?– Pregunta Don Enrique a Lucía –Muchos de estos agentes libres que me presentan no cumplen con las exigencias mínimas de las que nos exige ´El Cholo´ para el club. –Bueno, Don Enrique… yo… Ay Mierda… No te hundas Lucy, no te hundas –¿Cómo pretendes que te de uno de los fichajes más imperativos para mí en estos momentos si no conoces cuál de las posiciones nos interesa más?– Dice Cerezo y la pobre Lucía ya no tiene color en sus mejillas de los nervios que le han robado las palabras. –Por supuesto que las conocemos Don Enrique, esa posición es el medio campo, lo que quiero que vea es que también nos adelantamos a las otras opciones, buscamos darle una cobertura integral a sus necesidades teniendo como objetivo principal lo mismo: Los mejores fichajes disponibles a un precio de mercado competitivo.– Digo salvando el culo de mi amiga que toma agua para calmar sus nervios. –Entonces ¿srita…? –García, Alejandra García. –Srita García, ¿cómo pretende convencer a alguien que tiene en su club obvia visibilización en su posición a competir contra figuras como Gierzzman?– Cerezo me pregunta y cruza sus manos sobre su abdomen mirándome fijamente. Sonrío con sorna como si su pregunta fuera algo obvio, acomodo mis lentes y le miro fijamente tal cuál como lo que soy: La mejor negociante. –Sencillo, por simple visibilización– respondo. –Prosiga– me dice curioso. –Un jugador como estos de los que le proponemos no sólo vive del fútbol, no, son agentes mediáticos que actualmente no tienen el mismo alcance en sus actuales clubes como lo tuvieron en otra de sus épocas, sin dejar de lado su excelente rendimiento. Me mira con más atención y toma una de las hojas con las fotografías de los jugadores presentados. –Entonces– me dice mostrando una de ellas –Tu me dices que Henry Meier, capitán de su equipo y obvio titular ¿se vendría a Madrid por visibilización? –Qué bueno que lo haya escogido a él en particular Don Enrique– le digo levantándome de mi silla con enorme confianza –Si usted lo sabe, él no necesita el dinero de un pase, por su familia, pero juega por pasión y qué más que ofrecerle que lo haga donde todos lo vean… como la posibilidad de una Champions, por ejemplo, contratos de modelaje y figura de marcas reconocidas como no lo hace desde Portugal o Inglaterra… Cerezo, lo piensa y habla susurrado con las otras personas que lo acompañan, estos le dicen cosas casi inaudibles y asienten como poniéndose de acuerdo en algo. Puedo parecer muy segura y confiada pero en estos momentos estoy que me hago en los pantalones… del 2. –Si usted srita García, logra convencer a alguno de estos tres– el hombre escoge tres fotos donde incluye al anteriormente mencionado –que jueguen para el Atlético, yo mismo me encargo de ponerlo en la titular… –Tranquilo Don Enrique, no se va a arrepentir. –Entonces así será, el pase será suyo… Ah y una pregunta ¿Por qué si es obvio que usted es la cabeza de esta propuesta, no la presentó desde el principio? Fabian se pone de mil colores y empieza a balbucear buscando la mejor respuesta en su cabeza. Yo ladeo una sonrisa sarcástica acomodando mis lentes en el puente de mi nariz. –Para más placer… – le respondo con una sonrisa complacida.
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