*Narra Alejandra* A la mañana siguiente mi teléfono timbra muy temprano. No tengo que ver el identificador de llamadas para saber que es Fabián el que me marca, hoy es el día de la supuesta entrega del dinero de la extorsión y como él y yo interpusimos la denuncia, los dos vamos a hacer parte del operativo. –¡Amor! ¿Por qué te tardaste en contestar? Ya casi es la hora, voy por ti a tu piso. Debo respirar varias veces para no salirme de mi papel, debo concentrarme en que esta será la estocada final que cerrará este ciclo de tortura con ese personaje. Quiere venderme una seguridad que sé que no tiene en este momento, porque muy en el fondo su voz se escucha maltrecha, destrozada, descolocada. –No te preocupes, estoy cerca del sitio así que espérame allá, ¿te parece? –respondo lo más calm

