*Narra Alejandra* La ansiedad me carcome mientras veo constantemente la pantalla de mi computadora fijándome en la hora sin poder controlarlo. La reunión está pactada para las 4 de la tarde y las horas han corrido para mí con una apabullante parsimonia que me corroe por dentro y que se está haciendo visible por la forma en que la tapa de mi bolígrafo ha quedado. –Niñas –nos saluda Miguel asomádose a nuestro cubículo–, Nos esperan en la sala. Lucía y yo asentimos sin musitar palabra y busco la forma de controlar mis nervios por todo lo que va a pasar, mis piernas se hacen de gelatina al momento en que me pongo de pie sintiendo que de pronto me hace falta el aire y que me caeré de lado. –Tranquila amiga, estoy contigo –Lucía se aferra a mi brazo y así caminamos juntas hacia la sala de re

