Capítulo 38

1563 Words
Futura señora Henderson —Y justo ese día esta mujer le decía a sus compañeros que Davis era un imbécil y que yo lo solapaba porque era mi pareja. —¡Me muero! Pero ¿y cómo no se dio cuenta de que estabas en la fila de la cocina? —Eso, fue porque estaba hablando con los chicos sin mirar hacia adelante. Te imaginarás la cara de terror que puse al escuchar tras de mí el carraspeo. Las risas incontrolables de los cuatro eran lo que se escuchaba entre las conversaciones familiares que habían en el restaurante, Andy había dejado a un lado su delantal y se sentó junto a nosotros, ya no se cuántos cafés, tartas y alitas de pollo con papitas y cheddar habíamos comido, pero había sido la mejor forma de que esos dos fumaran la pipa de la paz. Hace dos horas… —Suficiente, necesito tomarme un respiro de ustedes dos, esto es abrumador… Salí del restaurante con ganas de mandar a esos dos idiotas a la mismísima mierda, es que no podía creer lo que mis ojitos estaban viendo. —Hey, Hanny… Detente… —¡Ah!—lancé un grito exasperada y en ese momento Andy se acercó a mí y me tomó por los hombros. —Respira, deja que ellos se conozcan, se nota que ambos necesitan botar toda esa testosterona que exudan en estos momentos. —Pero… es que… —Lo sé, lo sé, cariño. Son un par de idiotas, pero ambos lo hacen por la misma razón. —¿Ser él mejor en todo? ¿Demostrarle al otro que es mejor? —No cariño, su razón eres tú. Ambos se juegan la vida por ser el que está en tu corazón. Negué, maldije y me sonrojé. —Es que, no sé como lidiar con eso, se siente raro. —¿El qué? —Tanta atención… —¡¿Estás loca mujer?! Tienes a esos dos machotes hermosos tras tus huesitos y tú preocupada por no saber como lidiar con eso. No, no, no. Usted tiene que poner la mejor cara y disfrutar de tanta atención. —No quiero que uno de los dos sufra. —A veces el amor duele, amiga—dice suspirando y con ojos soñadores—. Pero uno sabe levantarse y volver a vivir, Cameron lo entenderá. —¿Y por qué piensas que es Cameron el que sufrirá? —Porque te veo, cariño. —¿Tanto se me nota? Andy asintió y después de eso nos sentamos en la banca que está afuera de su restaurante, mientras me contaba de cómo había conocido a los hermanos Henderson, de lo lindo que eran cuando su familia venía cada domingo a almorzar y cómo cuando él estuvo en problemas Dani lo ayudó, me hizo sentir un poquito mejor. —Por eso las ganancias van a un fideicomiso que está a nombre de Daniel Jr. y en algún momento espero que ese pequeñito disfrute tanto como lo hacía su padre y su tío de este lugar. —Es muy noble que pienses así. —Él y Jacky se lo merecen. Escucho un tono un tanto emocionadito eh… Tú no te metas. Pero quiero saber el chisme… Silencio. —Jacky es muy linda, una gran mujer y maravillosa madre. —Lo sé, todos lo sabemos. Aunque nunca he entendido porque se mantiene en casa de sus suegros, ella tiene tanto o más dinero que la familia de los chicos, pero desde la muerte de Daniel se encerró, primero en el luto y luego en su pequeñito y esa maldita empresa. —Ya veo. —Pero bueno, nos salimos del punto de esta conversación y si miras hacía dentro te darás cuenta que esos dos están muy amiguis conversando. —Me lleva el diablo. —¿Qué… qué? —Esos dos ya están tramando algo, te lo puedo asegurar, Andy. Conocía lo suficientemente bien a Cameron y ya había aprendido algo del señor pesadilla, esas miradas eran claras, ambos habían encontrado algo en común y no era yo precisamente l eso espero, apuré mis pasos y entre nuevamente al restaurante… Y ahora, heme en medio de estos tres chicos, mas buenos que el pan, riendo por como su tema favorito, o sea yo les causa más risas de lo esperado. —Ya debo irme —nos dice Cam, mirando su reloj y ahí noté que es el mismo que mi abu Adam le regaló para sus quince. Cuánta razón tenía mi papá… —¿Dónde vas? Si quieres podemos llevarte—le dice el Señor pesadilla y a mí se me cae la cara. —No te preocupes, ando en mi moto. Además, tengo un asunto que hacer en el hospital. Así que eso será mi primera parada. —Nosotros también iremos allí, si te parece después nos podemos reunir para seguir conversando de ese tema. —¿Qué me estás escondiendo ustedes dos?—pregunté y ambos me miraron con recelo. —Nada, mi dulce de tiramisú, solo cosas que tienen que ver con el trabajo de este caballero y que me puede servir a mí en mis estudios. —Sí claro—jura que yo le creo, pero lo dejo pasar ya me iba a escuchar este pequeño demonio. —No seas así, cariño. Cameron ha tenido las mejores intenciones para ayudarme con un caso en el que tengo interés. —Mmm. —Ay ya, déjalo ser, no te pongas a hacer conjeturas antes de tener pruebas a veces se te equivocas. —Está bien pero les prometo que lo voy a averiguar. Ambos negaron con su cabeza como si estuvieran de acuerdo en que yo estaba preocupada por nada pero ya lo sabía algo tramaban entre esos dos entre esos dos. Ya sentía que estaba dejando pasar muchas cosas, sobre todo con Cameron, pero sentía que no era el momento para hablarlo sobre todo porque estaba Ben frente a nosotros. Nos despedimos de mi niño hermoso y luego de terminar de conversar algunas cosas con Andy tomamos nuestras cosas y nos subimos al auto era momento de ir a ver a Joshua. —¿Sabías que la doctora Lewis al final tuvo dos bebés? —¿Cómo? —algo así me explicó Cameron, al final no solamente es la pequeña Stella sino que también un pequeñito que se llama Ángel. Revise mi celular y efectivamente había un mensaje en el chat de la familia donde nos contaban que a la misma hora en que nació la pequeña había nacido otro bebé y su mamá había muerto en el parto. Sentí una pequeña punzada en mi corazón y la pena me embargó pobrecito pensé. —¿A ti te gustaría tener hijos Hanny?— Preguntó de la nada. —Algún día, por supuesto. —A mí me gustaría tener varios, con seis me conformo. —Estás loco. Yo creo que con uno o dos ya me moriría. —Creo que serías un excelente madre, ya eres una excelente persona por ayudarme en todo esto. —No lo sé, aún me faltan muchas cosas por conocer y por vivir pero no lo descarto. —Te verías hermosa como la señora Henderson y una hermosa pancita. De eso estoy seguro. —¡No digas bobadas! Esto no va a durar toda la vida—lo dije y me dolió, no sé por qué lo dije, pero se sintió raro. Miré por el rabillo del ojo a Benedict y noté como su semblante habla cambiado, ya no estaba esa sonrisa brillante Y eso fue por mi culpa. Intenté cambiar los ánimos conversándole cualquier tontería, pero nada fue lo mismo hasta que llegamos al hospital. Esta vez, Benedict se bajó antes y ni siquiera me espero camino a paso rápidos hacia el vestíbulo del hospital y me dejó ahí pensando. Una familia, un hijo, ser una esposa ¿estaba eso dentro de mis sueños? creo que jamás lo habíapensado, pero no se escuchaba mal cuando me repetía en mi mente la futura señora Henderson. Salí del auto rumbo a buscar a mi novio falso, llegué a el piso donde se encuentra Joshua y ahí la encontré conversando como si nada hubiese pasado y nuevamente con esa sonrisa que me llamaba la atención. ¿Será cierto lo que me dijo Andy? ¿Se me notará tanto que él me gusta? —¡Hola preciosa! ¿No vas a entrar? —Hola, Lucas. Sí, ya voy es que quería dejarlos solos un rato. —Se parecen mucho Ojalá y Joshua pudiera ser su pariente y así encontrar a lo mejor un donante en esa familia. —Ojalá, Lucas, ojalá. —Ve con ellos, creo que hay Joshua le encantará verte. —Sí, ya entro. Me armé de valor y abrí la puerta de la pequeña habitación de nuestro amiguito. Joshua recibió con los brazos abiertos mientras Ben me miraba un tanto apesadumbrado. Sí, ya sé que la había cagado. creo que tienes mucho que hablar con el señor pesadilla y no puede esperar. Lo sé conciencia lo sé, Pero todo con él se me complica. cada vez que lo tengo frente a mí me dan ganas de... hacer tantas cosas... Supéralo estás enamorada de ese sexi señor pesadilla, amiga. ------------------------------ Copyright © 2025 P. H. Muñoz y Valarch Publishing Todos los derechos reservados. Obra protegida por Safe Creative
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