A Kassy le dolió un poco sentir cómo entraba; hacía cinco años que nadie la penetraba, pero estaba tan mojada que la virilidad de él resbaló con facilidad en su interior. No era el momento de dar marcha atrás, así que lo tomó del cabello de la nuca y lo hizo mirarla, besándolo con urgencia para ahogar ese primer gemido de placer en su boca. Él no dudó en responder al beso. También lo necesitaba. No solo eso, sus manos se deslizaban por su cuerpo, buscando la cremallera de su vestido. Necesitaba sentir su piel, deslizar sus labios por ella. Los dedos de Christian temblaban al deslizar el cierre, haciendo que el vestido se deslizara un poco. Ella dejó de tomarlo de la nuca para dejar caer el vestido mientras observaba cómo subía y bajaba sobre su virilidad, haciéndolo gruñir de placer. Lu

