Tocarla había sido un error. Christian lo supo en el momento en que sintió una corriente eléctrica recorrer su cuerpo desde la mano que sujetaba la muñeca de Kassandra. Sin embargo, no solo él había sentido esa corriente. También ella, quien se estremeció de pies a cabeza, deshaciéndose rápidamente de su agarre y enfrentándolo. —No tienes la autoridad para obligarme a quedarme —dijo Kassandra, sonriendo al ver la expresión de asombro en el rostro de su exesposo—, eso es lo que creí. No podía seguir más tiempo cerca de él, no sin que la barrera que intentaba poner entre ellos se rompiera. ¿Cómo podía ese hombre seguir influyendo tanto en ella? Era algo que en ese momento la molestaba y la instaba a poner distancia entre ellos. Christian, por otro lado, revivía aquella noche en su desp

