EVAN
No podía creer que al fin sabía el nombre de esa chica, sin duda era un nombre muy bonito le quedaba perfecto pues ella era muy linda, estaba muy emocionado de poder conocerla mucho más, desde la primera vez que la vi había algo en ella que me llamaba y me hacía no querer separarme de su lado. Era algo bueno el que nos mudaramos aquí, pude reencontrarme con ella sin duda mis días serían más interesantes al estar juntos en la misma escuela.
Solo le pedía al universo que por favor mi condición no se hiciera presente de nuevo ya que de suceder debía dejar la escuela de inmediato y por ende no volvería a ver a Samara y no estaba dispuesto a alejarme de ella, era la única amiga que tenía, bueno así la consideraba aunque fueron pocos minutos los que pasamos las veces que nos conocimos, a veces era rebelde y no seguía las indicaciones de mis médicos pero por primera vez haría todo porque mi salud no empeorará para poder permanecer un poco más en la escuela.
Durante el transcurso de la semana, después de conocer su nombre, salía a sentarme a la jardinera de enfrente de mi salón para esperar a que Samara pasará o fuera a buscarme después de conocer quién era, pero nunca llegó era extraño que al menos no la viera pasar hacia los sanitarios o cafetería, me entró la angustia pensé que algo le había sucedido y que tal vez no estaba asistiendo a la escuela, no me gustaba interactuar con los demás pero tuve que reunir mis fuerzas y hablarle a una de mis compañeras con la cuál había visto a Samara charlar antes:
-(voz baja) Hola, disculpa...
-(sorprendía) ¿me hablas a mi? no lo puedo creer, mmm Hola
-(apenado) yo...solo...quiero preguntarte por alguien
-(aliviada) a okay, lo que pasa es que siempre estás callado pensé que te molestaba estar aquí y por eso no hablabas con nadie, pero claro dime ¿qué necesitas saber?
-¿conoces a Samara?
-(se quedó pensando unos minutos) ohh si claro la chica del hoyuelo
-¿sabes si está viniendo a la escuela?
-Sí, claro me la tope en los baños hace rato ¿por qué?
-No, por nada solo quería saber
-¿se conocen?
-Algo así
Le agradecí y me fui algo deprimido a mi lugar tal vez yo era el único emocionado por volvernos a encontrar, era lógico que sería algo difícil entrar en su vida prácticamente éramos extraños solamente nos habíamos cruzado por breves momentos, de seguro era insignificantes para ella no fueron de gran importancia, era muy bueno para ser verdad que alguien como yo logrará tener amigos o algo así en mi vida, cualquiera se sentiría avergonzado o fastidiado ya que no podía hacer muchas cosas juntos tal vez por eso Samara prefirió alejarse de mí cuando supo que yo era el chico nuevo enfermo.
Y cómo si el destino se estuviera burlando de mí, la condición que afecta mi salud empeoró un día justamente estando en la escuela, estábamos en la clase de historia cuando comencé a sentir mis ojos muy pesados, eso era mala señal poco a poco mi cuerpo comenzó a sentirse muy pesado me iba desvaneciendo solo caí al suelo, lo último que escuche fueron gritos de asombro por parte de mis compañeros.
Cuando desperté me encontraba en mi cuarto con mil cosas conectadas en mi cuerpo mis padres estaban dormitando en el sillón que se encontraba a un costado de mi cama, se notaba en su semblante que habían pasado mala noche, era lo que más odiaba de está enfermedad que afectaba también a las personas que más amaba no quería ser una molestia para mi familia, mi madre sintió que pa observaba ya que rápidamente se puso de pie y comenzó a revisarme:
-(preocupada) Cariño ¿cómo te sientes? nos diste un susto horrible
-(voz entrecortada) Bien, solo algo cansado Mamá
-Ay cariño no sabes cuánto pedíamos porque por fin despertarás sentía que se me iba la vida con cada día que pasaba
-(confundido) ¿cuánto tiempo llevaba así?
-Tres semanas mi cielo pero sentí que era años, de mucha angustia pidiendo porque despertarás
-(asustado) nunca había durado tanto tiempo de esta forma, por lo regular siempre eran uno o dos días
-Lo sabemos cariño por eso llamamos a tu médico ya viene en camino para revisarte lo antes posible por lo pronto recibirás clases en casa
-(molesto) yo quiero ir a la escuela, maldita enfermedad nunca puedo estar viviendo como la gente normal
-es por tu bien Evan y nada de discutir nada de escuela hasta que el doctor nos diga que está pasando
No me quedaba más que resignarme y esperar que nueva sorpresa nos tenía mi enfermedad de seguro había empeorado y por eso estos episodios eran más largos ya están listo para recibir el diagnóstico negativo del doctor, lo único que me enojaba era que no podría ver a Samara cuando al fin podíamos entablar una conversación real, ya que no éramos los mismo niños de antes, pero claro el destino siempre era tan cruel cuando veía que comenzaba a tener un poco de felicidad en mi vida solo esperaba que no se enterará de lo que me había sucedido no quería que sintiera lástima por mi.
Solo esperaba que algún día la vida nos volviera a dar la oportunidad de encontrarnos y que cuando eso sucediera nos permitiera pasar más tiempo juntos.