Capítulo 21: Una Prueba Inesperada La oficina ya no es el refugio que solía ser. Desde que Miguel anunció nuestra relación en la reunión general, las miradas y los susurros han disminuido, pero no han desaparecido. Su gesto, tan valiente y público, me dio fuerza, pero también puso nuestro amor bajo un reflector que no siempre es amable. Amarlo es mi hogar, pero también mi desafío, porque el mundo —la oficina, los rumores, su vida como CEO— no nos deja en paz. Esta semana, una nueva tormenta llegó, una que me hizo dudar otra vez, pero también me mostró cuánto está dispuesto a luchar por mí. Era un jueves por la mañana, y llegué a la oficina con una mezcla de cansancio y esperanza. Me senté en mi escritorio, afuera del despacho de Miguel, y encendí la computadora, tratando de enfocarme en

