Pasados seis meses … Nina había dado a luz a una hermosa niña de ojos grandes y celestes. Ella había empeorado en su enfermedad. Hans era una especie de padre, madre para la hija de ambos, pero persistía en cuidar de Nina. Aún cuando Nina había perdido hasta la memoria, Hans seguía a su lado. Todo este tiempo, el tiempo de Hans se dividía entres partes, uno el de trabajar sin quejarse para tener los suficientes recursos para cuidar de Nina, dos, su tiempo sin trabajo era enteramente para cuidar de Nina en presencia, aunque él ya pagaba a una enfermera para estar las 24 hrs. del día. Y tercero, El poquito tiempo que le quedaba, era para su pequeña hija. De aquel hombre engreído no había nada, todo se había convertido en sacrificio y amor puro hacía Nina, al final ella había dado a luz

