— Padre — llamé con cariño a mi padre, y él me volvió a ver con una mirada limpia, brillante. — Es bueno tenerte como padre —, le dije y lo hacía con tanta admiración, con tanto orgullo. — Y yo no pude desear a otro como hijo — dijo el haciéndome sentir emocionado. — Soy feliz contigo y con mi madre, ustedes me han enseñado a cómo llevar una vida buena, a ser feliz y a tener un propósito. — Sé que era incómodo haberlos amenazado con quitarles sus empleos, pero no quiero tener este lugar como un espacio campal en una guerra sin sentido. — Así es. No te preocupes, hay situaciones en las que se debe dar lecciones, sino seria como lo dices, esta empresa no sería un buen lugar para trabajar, sino un ring de boxeo — mi padre esbozó una sonrisa y continuó. — Es parte del proceso, habrá mome

