- Estoy perdida -murmuré. - No, yo ya te encontré -dijo un señor sin pantalones. - ¿Quién es usted? -pregunté asustada. Me alejé de él lo más que mi tobillo me permitía y respiré profundo para calmarme. - Vengo del futuro -susurró-. Y puedo probarlo. - ¿Qué? - ¿Sabes por qué no tengo pantalones? - Señor, si usted no, sabe menos yo… - Los perdí en el viaje. ¡Oh por Dios! -gritó. - ¡¿Q-Qué?! -grité asustada. Miré a ambos lados en busca de la razón de su repentino grito. ¿Qué demonios está pasando justo ahora? - Es usted… No, no puede ser. - ¿Qué? - Tal vez usted podría ser… ¿La esposa del famoso í

