Capítulo 4 - Invitaciones

1063 Words
Capítulo 4 - Invitaciones (Alice Thompson) En estos momentos es donde digo: ¡Te extraño Cami! —pero ni modo, hoy me ha esperado un incómodo regreso en metro, todos los asientos estaban ocupados, pero menos mal alguien me cedió su puesto. De pronto... me despiertan unos toques algo ásperos sobre el hombro, un poco aturdida abro mis ojos y, me respingo en mi lugar al ver un hombre casi en frente de mí, repaso rápidamente a mi alrededor y no hay nadie. —Hey Srta, llegamos a la estación, tiene que bajarse. Ya mismo sale la siguiente ruta. —advierte el chofer de turno con algo de prisa. ¡Mierd... me quedé dormida! miro a mi ventana y ya está anocheciendo, las nubes se empiezan a asomar avisando una inevitable tempestad, rebusco mis bolsas, una está cerca de mis piernas y la otra sigue en mi regazo, me alivio. —¡Eh! Disculpe, usted sabe qué ruta me lleva a Los Almendros —éste es el sector en donde vivo, cuestiono preocupada, me levanto de mi asiento, el chofer me hace señas de dónde debo tomar un bus que me deje cerca, porque la metro cambia de ruta a esta hora. Agradezco y me bajo de inmediato, mi corazón late frenéticamente al verme casi sola en la terminal. Camino, mirando a todos lados, sigo las instrucciones del caballero, hago una pausa para acomodar las bolsas que cargo conmigo. Y continúo... Luego de algunas horas. Me faltan unos cuantos metros para llegar a casa y parece que ya esta empezando a lloviznar. Resoplo cansancio, pero me tranquilizo al saber que al fin estoy donde quería, mi hogar. —¡Qué día, y todo por andar de dormida Alice! —me reprocho en voz baja. Avisto mi casa, reviso la caja metálica gris que dice con letras negras “Buzón”, tomo las invitaciones de las que me contó Francis en el mensaje de texto. Luego entro. —¡Hola a todos! —saludo a mis padres, él ve el fútbol en la Tv, ella está en su teléfono. No los interrumpo y subo a mi habitación enseguida. Cierro la puerta detrás de mí, me retiro cuidadosamente las bolsas que han dejado una marca enrojecida en mis dedos por su peso, las coloco en una silla que tengo cerca de la canasta de ropa sucia, saco el celular de mi pantalón, lo lanzo a la cama. —Voy por una ducha, la necesito. Minutos después. El agua fresca resbala sobre mí, como si acariciara mi existencia, bajo lentamente mi rostro, cierro los ojos mientras las gotas se pierden en mi cabeza, me tapo los oídos para escuchar el agua dentro de mí, sí, la sensación es como si me habitara una relajante cascada. Me quedo así por un buen rato… Termino de bañarme, agarro la toalla, me envuelvo despacio y salgo en busca de mi pijama que está en mi armario, la consigo. Sacudo un poco mi cabello, aplico un par de cremas sobre mi cuerpo con aroma a flor de cerezos, dando leves masajes, circulares. Escucho el móvil, miro y es Dawson, decido no contestar. Luego de algunos segundos estoy recargada en el espaldar de mi cama, me resuelvo a abrir el sobre de Francis... pero otra vez suena el móvil, decido abrir la llamada en altavoz. —Hola Alice. —es Dawson, se lo escucha riendo, parece que tiene compañía. —Hola, dime. —respondo mientras le quito la cinta de protección a la correspondencia. —Me dice Fabricio que no te olvides lo de este sábado, en su casa. —¿Te dijo de qué era? La verdad no recuerdo. —cuestiono fríamente, se escucha la voz de una chica, susurrándole algo, él no responde. —Creo que hablamos luego, estás ocupado al parecer. —advierto sarcásticamente, me tenso. —Emmm qué, jaja no para nada, estoy con unos amigos. —aclara mientras tranquiliza a su querida “amiguita” al otro lado de la línea. —Le devolveré la llamada a él, descuida. —Dawson se despide brevemente y cuelga. ¡Qué se cree, que puede llamarme así mientras su querida le habla al oído! —dejo a un lado el teléfono, olvido lo que dijo Dawson y continúo en lo mío. Abro el sobre y saco lo que hay dentro. —Leo dos nombres que invitan a... Una boda. —abro mis ojos como plato al ver la foto. —Vaya así que, mi buen amigo Francis se nos casa. La foto es hermosa, parece de portada, él tiene rodeada por la cintura a su novia, sus manos se entrelazan luciendo los anillos de compromiso, se aprecia un bosque de fondo, qué felices lucen. —me replico sonriendo. —¡Ay Francis, así que esta era la sorpresa! —¡Qué emoción! —sonrío con algo de nostalgia. En el sobre hay algo más, lo sacudo y caen dos tarjetitas elegantes, una dice su obsequio se recibirá en sobre cerrado y el otro... Admisión dos personas. —Mmmm le diré a Cami, ojalá pueda acompañarme, seguro Dawson irá con su nueva “amiga”. —me tenso al recordarlo pero concibo aterrizar. Tanteo mis zapatillas con los pies, me levanto de la cama, guardo la invitación en el primer cajón de mi velador que está junto a mi cama en una esquina de mi cuarto. Camino despacio hasta aproximarme a mi ventana abierta, esa que conecta con la calle en el primer piso en donde me hallo. La noche suelta una llovizna más intensa que golpea mi rostro con el viento. Me relaja. Me desconecto de mi realidad por un momento..., ¡qué bien se siente! De repente, suena mi celular, sí, de nuevo, —Ash—. Sonido que interrumpe mi espacio y mi tranquilidad, cierro la ventana. Me dirijo a mi cama para tomar el celular. —Un recordatorio. —lo leo—. “Baile de graduación, este sábado a las 8pm, casa de Fabricio”—. Apago la alarma. Con que de eso hablaba Dawson, incluso lo he registrado. —Pienso. Me recuesto en mi cama boca arriba, levanto suavemente el edredón, tomo la sobresábana blanca para cubrirme, la noche es bastante fría, acomodo mi almohada... sigo mirando a la nada por unos minutos. >
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