POV VITO VANNICELLI No lo digo en voz alta, pero el parche me golpea como una bofetada. No por lo que es. Por lo que implica. La costura es demasiado limpia para un sicario de ocasión, el hilo es resistente al agua, y la tela… esa tela no es de alguien que duerme en el monte. Esa tela es de alguien que cobra por venir, por esperar, por apuntar con paciencia. Un mensajero. Eso significa que alguien pagó por la escena, no por el resultado. Me enderezo despacio, con el costado ardiendo y el ojo convertido en una línea viva. La sangre sigue bajando, insiste en recordarme la marca. No me avergüenza. Me enfurece. —No lo toques de más —murmura Samuel, acercándose—. Si trae algo, puede estar armado. Marcello ya está un paso adelante, revisando sin ansiedad, como si su mente estuviera diez

