Hace exactamente tres meses había dado a luz a mi niño el cual amamantaba en estos momentos mientras mi mejor amiga me arreglaba el cabello, aún faltaba que me maquillara y ponerme el vestido porque sí, hoy es mi boda. Aún no podía creer las vueltas que daba la vida pero la prueba de ello estaba entre mis brazos y llevaba por nombre Zachariel. Era tan precioso como su padre. Cada vez que lo veía mi corazón latía de amor. De repente tocaron la puerta de la habitación y Säde preguntó quién era pero no hubo respuesta hasta que Zadquiel abrió la puerta dejando ver solo su cabeza. Desde ese momento no hubo nadie más en la habitación. Escuché levemente que Säde lo gritaba y decía cosas sobre la mala suerte pero tanto él como yo la ignoramos con la mirada fija el uno en el otro. —Tenemos q
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