Después de que me llevó a mi supuesta casa, Zadquiel se detuvo y suspiró apoyando sus manos en el volante antes de mirarme al fin. Su expresión era turbada, como si hiciera decirme algo pero al final no se animaba. —Siento lo de antes, no debí envolverte en esto. Yo me encogí de hombros restándole importancia aún cuando la curiosidad era más fuerte. —Solo me gustaría saber por qué dijo que yo era su novia, jefe —le pregunté sin cortarme. Enseguida lo vi tensarse apretando su mandíbula haciendo palpitar un músculo de ella para después apartar su mirada de mí. —Eso no importa —se limitó a decir como si con eso pudiera contenerme. Estaba claro que él no me conocía. —Si me involucra a mí es importante. —Solo... No quiero que siga molestándome sobre casarme, es completamente irritante

