Bajo su mirada me relamí los labios provocadora de forma que a la vez pareciera inocente mi acto y de reojo lo vi mirarme con extrema atención. —Estoy lista. Ese par de palabras saliendo de mi boca lo convencieron para que por primera vez actuara como un caballero y se diera la vuelta para abrirme la puerta del auto, no es que me hiciera falta. No soy ninguna damisela en apuros. Yo misma me protejo. Soy autosuficiente. Al salir del auto nuestros ojos se encontraron y él me ofreció su brazo para caminar, enseguida lo acepté entrelazando su brazo y el mío de modo que quedamos más juntos de lo que imaginé proporcionandome que el olor de su perfume llegar a mis fosas nasales engriagando mis sentidos. Pude sentir sus orbes en mí pero decidí mantener mi mirada puesta sobre la entrada a pe

